Iniciativa

Tras los últimos secretos de la selva

La selva, un lugar aparentemente vedado para el hombre, está deparando muchas sorpresas a la luz de nuevas investigaciones y exploraciones.

Siempre se ha pensado que no era un lugar para que se dieran grandes asentamientos humanos, pero nuevos yacimientos arqueológicos evidencian la presencia de una importante y desarrollada cultura que evolucionó bajo la espesa amazonía y de la que bebieron los incas en sus viajes hacia el este.

Diego Cortijo, de la Sociedad Geográfica Española, director de anteriores expediciones a la amazonía peruana, pudo  documentar en años anteriores la  existencia de importantes lugares  arqueológicos recientemente descubiertos, y explorar áreas en esa frontera desconocida entre Perú y Brasil.

En su búsqueda de restos de antiguas civilizaciones en la Amazonía cerca de las fronteras de Perú, Brasil y Bolivia, Diego Cortijo se ha revelado como un verdadero expedicionario del siglo XX. Sus incursiones en la selva reúnen una labor de investigación ganándose la confianza de los nativos y arriesgadas expediciones por lugares escasamente conocidos, como la que llevó el año pasado a una tribu no contactada como los masco-piro.

En el último año, Diego ha logrado llegar a la enigmática Incacok, una roca peculiar parecido a una cara inca, de la que no se sabe todavía si tiene origen natural o el hombre ha participado en su forma.

Durante 2013, tras recuperarse de una verdadera aventura en que tuvo que volver con sus porteadores cruzando selva virgen, dejándose llevar río abajo agarrados a troncos y otras hazañas improvisadas debido al clima y a la dificultad del terreno, Diego planea continuar con su exploración.

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