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	<title>Boletín 28 archivos - Sociedad Geográfica Española</title>
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	<title>Boletín 28 archivos - Sociedad Geográfica Española</title>
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		<title>El viaje virtual de Linneo por España</title>
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		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 May 2016 09:48:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletín 28]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>DEUS CREAVIT, LINNAEUS DISPOSUIT “Dios creó, Linneo puso orden” esta frase, atribuida a Linneo, puede resumir la visión que de sí mismo tenía el insigne naturalista sueco y la misión [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="bodytext"><strong>DEUS CREAVIT, LINNAEUS DISPOSUIT</strong></p>
<p class="bodytext">“Dios creó, Linneo puso orden” esta frase, atribuida a Linneo, puede resumir la visión que de sí mismo tenía el insigne naturalista sueco y la misión a la que se veía llamado: poner orden en el caos de la Historia Natural y realizar un inventario sistemático de todas las especies que habitan el planeta. Para llevar a cabo tal propósito, Linneo ideó un sistema de clasificación y puso en marcha el método de nomenclatura binomial, una ingeniosa fórmula ésta que nos permite, aún hoy en día, nombrar a cada especie mediante dos palabras –la primera relativa al género en que se ubica y la segunda que la reconoce de modo explícito– separando así, definitivamente, los nombres de las especies de sus descripciones.</p>
<p class="bodytext">Queda dicho, por tanto, que Linneo nunca viajó a España aunque sí estudió y describió nuestra flora y fauna al igual que hiciera con las de otras partes del mundo, lugares que sólo conoció a través de los especímenes e informes que fuera recibiendo de sus discípulos y corresponsales diseminados por el mundo, de Islandia a Sudáfrica y de China a La Guayana.</p>
<p class="bodytext"><strong>LINNEO Y SUS APóSTOLES</strong></p>
<p class="bodytext">Pehr Kalm (1715-1779), Olor Torán (1718-1753), Fredick Hasselqvist (17221752), Pehr Osbeck (1723-1805), Daniel Rolander (1725-1793), Johan Gerhard Köning (1728-1785), Pehr Löfling (1729-1756), Pehr Forsskäl (17321763), Klas Alströmer (1736-1744), Daniel Carl Solander (1736-1782), Carl Peter Thunberg (1743-1828), Andreas Sparrman (1748-1820), Adan Afzelius (1750-1837), fueron los discípulos, naturalistas, capellanes, médicos, misioneros, boticarios y cirujanos, que trabajaron en pro de la causa del insigne naturalista sueco, atesorando materiales para él y remitiéndoselos a Uppsala junto a sus correspondientes observaciones; algunos con tan denodado esfuerzo que dejaron su vida en el empeño. A Linneo le gustaba llamarlos sus apóstoles y supo pagarles los servicios prestados inmortalizando sus nombres; Kalmia, Torenia, Osberckia… son solo algunos ejemplos de géneros de plantas a ellos dedicados.</p>
<p class="bodytext">En esta su empresa, no quedó relegada España de la que, como él mismo afirmó en el prefacio del Iter Hispanicum, apenas nada conocía: “de todas las partes meridionales de Europa era poco ó nada lo que yo sabía á tiempo que ya me eran conocidas las producciones naturales de las Indias más remotas”. Este interés por los territorios meridionales del continente europeo y más concretamente por nuestro país, le llevó a realizar las oportunas gestiones ante el marqués de Grimaldi, embajador de la corte española en Suecia; gestiones que cristalizaron con el envío a España, contratado por la Corona, de su discípulo Perh Löfling que con 21 años, el 16 de mayo de 1751, embarcó rumbo a Oporto.</p>
<p class="bodytext">No había Löfling abandonado aún Suecia, cuando Linneo le escribió desde Uppsala una carta, documento que lleva fecha de 8 de mayo de 1751 y que se conserva en el Archivo del Real Jardín Botánico. En ella, punto por punto, determina el propósito concreto de su viaje y fija el método de trabajo que debe seguir. Le indica así la relación exacta de lo que debe buscar, observar, anotar y recoger, tanto para el caso de las plantas como los animales o las piedras; le adiestra respecto al modo de conservar las muestras, le instruye en la necesidad de designar los especímenes con claridad, por sus nombres según género y especie, así como sobre la importancia de indicar claramente el lugar en que viven y de describirlos de modo exacto. Le recomienda poner especial cuidado en el estudio de las plantas que son utilizadas como alimento para el ganado, estableciendo cuáles lo son y cuáles no, así como en las medicinales y en la enumeración de las aplicaciones que dan los españoles a cada una de ellas. No descuida el maestro ningún aspecto y, en tan extensa relación, no faltan las normas de comportamiento que su discípulo debe seguir: “Ame con pureza y tenga fe en su Dios y no inquiete á nadie en sus creencias; piense y hable siempre con el debido respeto del Rey en cuyo país vive usted; sea honrada su vida y limpia de maldad y así podrá viajar con felicidad por todo el mundo”. A modo de colofón, en la instrucción vigésimo quinta, establece el objetivo último del viaje: entregar a la Superioridad una flora y fauna completas de España y “enseñar cómo todo puede utilizarse en servicio y beneficio del reino, en el que se halla usted, y del que ha recibido subvención”.</p>
<p class="bodytext"><strong>LÖFLING EN ESPAñA</strong></p>
<p class="bodytext">Tras mes y medio de travesía llega Löfling a Oporto el día de Santiago de 1751 y allí permanece hasta el 9 de agosto en que embarca rumbo a Setúbal, de ahí a Sintra, para desplazarse con posterioridad a Lisboa. A principios del mes de octubre, inicia su viaje hacia Madrid a donde llega el día 20 tras su paso por Badajoz, Talavera la Real, Mérida, Miajadas, Trujillo, Almaraz y Talavera de la Reina.</p>
<p class="bodytext">Una vez ya en Madrid se movió por los alrededores de la Villa y Corte en sus campañas de muestreo y, según nos describe Ginés López2, visitó con tal propósito las colinas del puente de Toledo, la Fuente del Berro, el Monasterio de San Bernardo, el camino de El Pardo, Atocha, El Retiro, el Soto de Luzón y el de Migas Calientes, junto al Manzanares, lugar este último donde estuvo emplazado el primitivo Jardín Botánico. Se desplazó, asimismo, en junio de 1752, a San Fernando de Henares y visitó Aranjuez en la primavera de 1753, a donde volvió en junio de ese mismo año. Herborizó a su paso por Ciempozuelos y en el Espartal de las Salinas así como en Yepes, Ocaña y a las orillas del Tajo. En un viaje con el regidor de Ciempozuelos visitó los cerros de Butarrón y Chinchón.</p>
<p class="bodytext">Un año antes de la llegada de Löfling a España se había firmado el Tratado de Madrid por el que las monarquías española y portuguesa se repartían los territorios americanos. Para cumplir con lo pactado fue necesario organizar dos expediciones, una española y otra lusa, que marcaran los límites en estos dominios ultramarinos. Se organizó así la Expedición de Límites al Orinoco (1754-1781) al mando a José Iturriaga. Pehr Löfling toma las riendas de la comisión naturalista por lo que debe abandonar Madrid, el 12 de octubre de 1753, camino de Cádiz donde ha de embarcar rumbo a América. Es éste el otro largo viaje que realizó Löfling por España y del que dejó un diario que publicó el Padre Barreiro3 en 1926. Llegó a Cádiz el 5 de noviembre tras su paso por Illescas, Castillo de Mocejón, Mora, Consuegra, Puerto Lápice, Villarta de San Juan, Manzanares, Valdepeñas, Santa Cruz de Mudela, Bailén, Andujar, Villa del Río, El Carpio, Alcolea, Córdoba, écija, Marchena, El Arahal, Los Molares, Arroyo Salado, Jerez de la Frontera y el Puerto de Santa María, lugar que revisitó a mediados de noviembre. La fecha de partida estaba prevista para el día de nochevieja de 1753 aunque finalmente se retrasó hasta 15 de febrero de 1754 en que izaron velas.</p>
<p class="bodytext">Pero la historia de Löfling no tuvo un final feliz. Ya en Venezuela muere pronto, en febrero de 1756, a causa de unas fiebres lo que le impidió publicar los resultados de su trabajo. Fue el propio Linneo el encargado de hacerlo.</p>
<p class="bodytext">Sobre la base de las cartas repletas de anotaciones y los materiales que Löfling le había hecho llegar a Uppsala, y gracias a las copias de sus manuscritos que Daniel Scheidenburg, capellán de la embajada sueca en Madrid, le remite, Linneo redactó el Iter Hispanicum cuya primera edición en sueco vio la luz en 1758. Gracias a esta obra, la labor de Löfling en España y América no cayó en el olvido. Linneo supo distinguir a su discípulo elogiando su labor en el prefacio del Iter e inmortalizando su nombre al dedicarle el género Loeflingia; género representado en nuestra flora por dos especies: Loefingia baetica y Loeflingia hispanica.</p>
<p class="bodytext"><strong>OSBERCK Y ALSTRÖMER EN ANDALUCíA</strong></p>
<p class="bodytext">Pero la crónica de este viaje virtual de Linneo por España no sería completa si olvidáramos la breve estancia de otros dos de sus apóstoles en nuestro país.</p>
<p class="bodytext">(4) La traducción al castellano de estas páginas del diario se publicaron en FERNáNDEZ PéREZ, J. (1990). Tres apóstoles de Linné en Cádiz: Pehr Osberck, Pehr Löfling y Clas Alströmer. In: PELAYO LóPEZ, F. Pehr Löfling y la Expedición al Orinoco (1754-1761). Sociedad Estatal Quinto Centenario. Colección Encuentros. Serie Catálogos.</p>
<p class="bodytext">A primeros del año 1751, y por tanto unos meses antes de que Löfling arribara a Oporto, llegó Pehr Osberck a Cádiz. Osberck era capellán del Príncipe Alberto, un barco de la Compañía Sueca de las Indas Orientales (Svenska Ostindiska Kompaniet, S.O.K.), que en su camino hacia el lejano oriente, hizo una parada técnica en la capital andaluza; parada que, por distintos motivos, se prolongó hasta el 20 de marzo. Durante el tiempo que permaneció en Cádiz, Osberck fue plasmando, en su diario de viaje4alrededores y detallando el medio natural gaditano. Se trata de una sugestiva descripción de la España del XVIII hecha por un espectador curioso en la que, con respeto y cariño, refiere la vida cotidiana de los gaditanos y su entorno y reseña la meridional flora de esta porción de Andalucía, utilizando para ello la nomenclatura binomial ideada por su mentor.</p>
<p class="bodytext">Unos años después, a finales de abril de 1760, desembarca en Cádiz Klas Alströmer que durante esa primavera y el verano recorre Andalucía. Las impresiones de su viaje y sus observaciones han pasado a la posteridad a través de las seis cartas5 que escribió a Linneo; la primera está fechada en Cádiz el 30 de abril y la última fue cursada desde Granada el 29 de septiembre. En ellas resume a Linneo sus observaciones sobre la flora andaluza, las gestiones que lleva a cabo con las personas con las que se relaciona y le da una visión de Andalucía algo diferente de la de Osberck; se queja continuamente del calor –lo que es lógico pues su visita fue en verano–, del lamentable estado de las posadas, de la preocupación que siente ante un posible asalto de los bandoleros y se le escapa, aquí y allá, algún antipático comentario sobre los andaluces en particular y los españoles en general.</p>
<p class="bodytext">Y este viaje que, a través de Löfling, Osberck y Alströmer, Linneo realizó al “paraíso en el globo terráqueo” dio los apetecidos resultados, pues no se confundía el ilustre naturalista sueco en su apreciación sobre nuestro país. Hoy sabemos que España es, entre los estados de la UE, uno de los que alberga mayor diversidad de especies; así en lo referente a las plantas casi el 80% de las especies europeas están representadas en nuestro país y, a esta riqueza cuantitativa, debemos unir también la cualitativa pues el territorio español aloja cerca de 1.500 especies de plantas endémicas, una cifra que es 100 veces superior a la del Reino Unido.</p>
<p class="bodytext"><strong>Maria Teresa Tellería</strong></p>
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		<title>La huella de España en Estados Unidos</title>
		<link>https://sge.org/publicaciones/articulos/la-huella-de-espana-en-estados-unidos/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 May 2016 09:48:10 +0000</pubDate>
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		<category><![CDATA[Boletín 28]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>A finales de septiembre se ha celebrado en la Smithsonian Institution de Washington un importante Seminario Internacional, organizado gracias al impulso del embajador Eduardo Garrigues, para tratar monográficamente el tema [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="bodytext">A finales de septiembre se ha celebrado en la Smithsonian Institution de Washington un importante Seminario Internacional, organizado gracias al impulso del embajador Eduardo Garrigues, para tratar monográficamente el tema de la contribución de España a la independencia de los EEUU. En él se han reunido los más importantes investigadores del tema, tanto americanos y mejicanos como españoles, y se han estudiado diferentes aspectos, muchos de ellos desconocidos hasta la fecha por el gran público norteamericano y español, sobre la importante implicación financiera, política, militar y estratégica que el Reino de España tuvo en la Guerra de la Independencia de las trece colonias norteamericanas contra Inglaterra a finales del siglo XVIII. El simposio se ha complementado con una exposición que ha puesto de relieve, a través de retratos, mapas, documentos y tratados, aquellos momentos en los que las relaciones políticas y económicas de estos dos países fueron especialmente intensas.</p>
<p class="bodytext"><strong>LA SGE EN LA SMITHSONIAN</strong></p>
<p class="bodytext">La Sociedad Geográfica Española fue invitada a participar en este encuentro y fue su Vicepresidente, Diego de Azqueta Bernar, el encargado de representar a la institución en los distintos actos académicos y políticos que han tenido lugar en Washington, tanto en la Embajada de España, como en la National Portrait Gallery de la Smithsonian donde se celebró el evento y frente al monumento de Gálvez, junto al departamento de Estado de los EEUU.</p>
<p class="bodytext">El Vicepresidente de la SGE presentó y moderó una de las sesiones, “La Evolución de las Fronteras Occidentales de los EEUU”, en la que participaron como ponentes el Teniente Coronel D. José Manuel Guerrero Acosta, del Instituto de Historia y Cultura Militar, que disertó sobre “Operaciones del Ejército Español durante la Guerra de la Independencia de los EEUU”, y la profesora Sylvia Hilton, que estudió interesantes aspectos sobre las fronteras del Mississippi que dividían el Reino de España y los EEUU, y se extendió sobre aspectos políticos y diplomáticos de la potencia imperial española y las colonias rebeldes. Por último, el profesor Felipe Fernández Armesto, Catedrático, Príncipe de Asturias de Cultura y Civilización Española de TUFTS University y Premio a la Investigación de la SGE, explicó distintos aspectos de los movimientos revolucionarios y de emancipación en la América Española entre 1780 y 1821.</p>
<p class="bodytext">Diego de Azqueta presentó brevemente las actividades y proyectos que lleva a cabo la SGE y habló sobre las fronteras indígenas de los pueblos nativos americanos, refiriéndose a aspectos culturales como la aportación de los caballos españoles a las culturas Indias de las praderas, así como la importante actuación de los exploradores españoles en la costa este, noroeste, en el golfo de México y en el interior de los Estados Unidos.</p>
<p class="bodytext"><strong>UNA PRESENCIA CASI OLVIDADA</strong></p>
<p class="bodytext">La historia del papel desempeñado por España en Estados Unidos, ha pasado desapercibida incluso en los libros de historia de aquel país, aunque la intensa relación entre España y los Estados Unidos es de sobra conocida por los especialistas en la materia. Mientras el papel de Francia como importante aliado en la lucha contra Gran Bretaña por la independencia norteamericana es muy conocido, muy pocos saben que la misma fue posible sólo gracias a la ayuda financiera y militar proporcionada por Es<br />
paña.</p>
<p class="bodytext">En la época de la Independencia americana (1763-1848), España había dejado de ser una gran potencia, pero mantenía el control de buena parte de América Latina y de una importante porción de Norteamérica. Se trata de una época caracterizada por acontecimientos trascendentales que dieron un nuevo giro a la historia de América y Europa y en ella se centraron las ponencias y la exposición. Aunque la presencia de España en lo que hoy son los Estados Unidos data del 1565, esta exposición toma como punto de partida la firma del Tratado de París en 1763, con el que se puso fin a la Guerra de los Siete Años en Europa y a la guerra contra los pueblos indígenas y los franceses en América.</p>
<p class="bodytext">Con este Tratado cambió radicalmente el mapa político de América. Francia cedió Canadá a Gran Bretaña y todo el territorio al este del Mississippi, excepto Nueva Orleáns, ciudad que traspasó a España, así como sus anteriores posesiones al oeste del Mississippi. España cedió la Florida a Gran Bretaña pero mantuvo sus posesiones en las zonas que hoy comprenden los estados de Texas, Nuevo México y California. Así, a finales del siglo XVIII, más de tres cuartas partes del actual territorio de los actuales Estados Unidos era español, quedando las nuevas fronteras al oeste del Mississippi hasta el Pacífico, en manos de los españoles y de las tribus amerindias, que lo habitaban.</p>
<p class="bodytext">Durante la guerra de la Independencia americana (1776-83), España jugó un importante papel y prestó apoyo financiero y militar a las colonias, tanto de una manera abierta como clandestina. El Reino de España llegó a tener más de veinte mil efectivos militares luchando contra Inglaterra y apoyando el flanco sur de los EEUU, apoyando al General Washington y a otros padres de la Independencia. Benjamín Franklin, embajador de los nacientes Estados Unidos, acreditado en París y Madrid, mantuvo importantes conversaciones con el Conde de Aranda, embajador español, que tuvo la visión geopolítica de apoyar a la joven nación.</p>
<p class="bodytext">George Washington, Benjamín Franklin y John Jay son algunos de los americanos cuyas trayectorias se cruzaron de diversos modos con las de personajes destacados de la corte del monarca español Carlos II, como su secretario de Estado, el conde de Floridablanca y su embajador en Francia, el Conde de Aranda.</p>
<p class="bodytext">El español Bernardo de Gálvez, gobernador de Louisiana y capitán de las fuerzas que vencieron a los ingleses de Pensacola en mayo de 1781, merece mención especial porque con esta batalla forzó a los ingleses a desviar la mayor parte de su armada, lo que permitió a los americanos, con la ayuda de Francia, alzarse con la victoria en Yorktown.</p>
<p class="bodytext">Louisiana ha sido objeto de especial atención en el Seminario por varios motivos. Las disputas surgidas en torno a los derechos territoriales y de navegación por el Mississippi y el puerto de Nueva Orleáns, pendientes de resolución después del Tratado de París de 1783, preocuparon especialmente a los diplomáticos españoles y americanos –entre los que se contaban Manuel Godoy, primer ministro de Carlos IV, Diego de Gardoqui, primer embajador de España en los Estados Unidos, y el encargado de asuntos en funciones José de Jaudenes, así como John Jay y Thomas Pinckney–, hasta la firma del Tratado de San Lorenzo en 1795.</p>
<p class="bodytext">De 1763 a 1802, Nueva Orleáns, fundada por los franceses en 1718, así como el territorio de Louisiana, estaban gobernados por España. Francia los recuperó por un breve período hasta que Napoleón vendió los quince millones de acres, anteriormente bajo control español, a los Estados Unidos. España ha dejado una huella indeleble en la actual Nueva Orleáns, desde los nombres de las calles a los grandiosos monumentos arquitectónicos –el Cabildo y la catedral de San Luis, especialmente– erigidos con fondos aportados por Don Andrés Almonester y Roxas.</p>
<p class="bodytext"><strong>LA PRESENCIA ESPAñOLA</strong></p>
<p class="bodytext">Los exploradores españoles que descubrieron por primera vez amplios territorios de Norteamérica permanecen en muchos casos en el olvido, tanto en España como en los EEUU. Sin embargo, basta recordar que fueron españoles los que descubrieron importantísimos hitos geográficos, siendo los primeros europeos en explorar el Cañón del Colorado (Vázquez de Coronado), el Mississippi, (Hernando de Soto) y en navegar y tocar los puertos de Nueva York y Virginia más de setenta años antes que el Mayflower llegara a aquellas costas. No hay que olvidar que la primera ciudad norteamericana fue española, San Agustín de la Florida, y el primer gran viajero que recorrió a pie explorando todo el Sur desde Florida hasta México fue el explorador Cabeza de Vaca junto con tres compañeros.</p>
<p class="bodytext">Otra de las zonas donde la presencia española es imborrable es California. Hace menos de cuatrocientos años, California era prácticamente desconocida en Europa, pero Alejandro Malaspina no fue el primero que exploró su costa, ni José Urrutia de la Casas el primero que levantó un mapa de la zona. No obstante, ambos, junto con el alemán Alexander Von Humboldt –al que los españoles encargaron explorar su imperio colonial en América– nos recuerdan una de las más notables hazañas científicas de España de aquel tiempo en el oeste norteamericano. Por su parte, la prodigiosa aventura del religioso franciscano Fray Junípero Serra, demuestra el deseo de España de evangelizar, así como de explorar y defender sus posiciones.</p>
<p class="bodytext">Y si en el siglo XVIII, España continúa presente en diversos territorios americanos, la primera mitad del siglo XIX estuvo caracterizada por la continua expansión de los Estados Unidos y su presión sobre las potencias europeas para que abandonaran sus territorios norteamericanos. Los presidentes anteriores a 1848, recelosos de la injerencia extranjera en la soberanía del país, no dudaron en recurrir a los medios diplomáticos o a sus jefes militares, como Andrew Jackson, para lograr sus objetivos. También se aprovecharon de los disturbios en la Florida y de la preocupación de las autoridades españolas a causa de la guerra y el caos político en la península española, para reclamar la Florida, cuya adquisición quedó sellada con el tratado Adams-Onís (1819).</p>
<p class="bodytext">La independencia de México, consumada en 1821, alentó a los colonos de Texas a declarar su independencia en 1834. Esta complicada confrontación la evocan Davy Crockett, Sam Houston y Antonio López de Santa Ana, que defendió el legado español de México. El tratado de Guadalupe Hidalgo, de 1848, marcó el final del conflicto entre los Estados Unidos y México sobre el territorio que originariamente España había tomado en posesión, explorado y colonizado.</p>
<p class="bodytext">.<strong>Diego de Azqueta</strong></p>
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		<title>El señor de Sipán. El misterio de los Mochicas</title>
		<link>https://sge.org/publicaciones/articulos/el-senor-de-sipan-el-misterio-de-los-mochicas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 10 May 2016 09:47:46 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletín 28]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>En 1987 el arqueólogo Walter Alva, por entonces director del museo Bruning, de Lambayeque, en el norte de Perú, descubría en la pequeña aldea de Sipán la tumba de un [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://sge.org/publicaciones/articulos/el-senor-de-sipan-el-misterio-de-los-mochicas/">El señor de Sipán. El misterio de los Mochicas</a> se publicó primero en <a href="https://sge.org">Sociedad Geográfica Española</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p class="bodytext">En 1987 el arqueólogo Walter Alva, por entonces director del museo Bruning, de Lambayeque, en el norte de Perú, descubría en la pequeña aldea de Sipán la tumba de un personaje de la cultura mochica al que, por la belleza y riqueza de las piezas encontradas, llamaron el Señor de Sipán. Este descubrimiento está considerado como uno de los hallazgos arqueológicos más importantes del siglo XX, junto con la tumba de Tutankamon y los guerreros de terracota de Xian.</p>
<p class="bodytext">A principios de 2007, se puso en marcha una nueva y ambiciosa fase de excavación en Sipán, más extensa que las realizadas hasta la fecha y en la que Walter Alva esperaba encontrar tumbas tan importantes, o incluso más, que la del propio Señor de Sipán. Y así ha sido: se han encontrado ya nuevas tumbas, junto con fachadas policromadas, perfiles arquitectónicos, y templos, que los arqueólogos están estudiando.</p>
<p class="bodytext">Explora Films, con José Manuel Novoa, al frente, y El Deseo, la productora de Pedro Almodóvar, financian gran parte de estas excavaciones y tienen la exclusiva audiovisual mundial de los descubrimientos que allí se realicen. La SGE colabora en el proyecto apoyando a Explora, cuyos directivos son miembros de la SGE. El proyecto incluye la filmación de un documental, con formato de docudrama, que podrá verse en las pantallas internacionales a partir del próximo año.</p>
<p class="bodytext"><strong>UN DESCUBRIMIENTO DE PELíCULA</strong></p>
<p class="bodytext">Para entender la trascendencia de los recientes hallazgos hay que remontarse a dos décadas atrás. En aquella época, abundaban en la región de Lambayeque, en el norte del Perú, las bandas de huaqueros que excavaban ilegalmente el subsuelo de la región saqueando su patrimonio arqueológico, hasta entonces oculto. Muchos habían huido hacia la costa para escapar del movimiento terrorista “Sendero Luminoso” y sobrevivían en el desierto en condiciones miserables. El saqueo de tumbas era en muchos casos su única forma de subsistencia y las piezas eran introducidas en el mercado clandestino por marchantes sin escrúpulos.</p>
<p class="bodytext">Una noche de febrero de 1987, dos policías secretos de la brigada antiterrorista se encontraban en la chichería de la pequeña aldea de Sipán. Unos días antes, “Sendero Luminoso” había tomado el pueblo vecino. La gente estaba muy contenta, parecía que celebrasen algo. Ante el asombro de los agentes, un joven embriagado pagó su bebida con una pieza arqueológica de oro. Poco después, la policía de Chiclayo intervino en la aldea comprobando que más de sesenta personas estaban saqueando la Huaca Rajada, una pirámide que se encuentra a pocos metros del pueblo. En la casa de Ernil Bernal, el jefe de los huaqueros, encontraron tres cabezas de oro espectaculares.</p>
<p class="bodytext">Esa misma madrugada, la policía requirió la presencia de Walter Alva, por entonces director de museo Bruning, de Lambayeque. El arqueólogo se quedó impactado por la belleza de aquellas piezas, de una riqueza nunca vista hasta el momento. Sin duda, la tumba que habían saqueado era de un importante dignatario de la cultura moche, una civilización que habitó en esta región entre los siglos I a.C. y IV d.C. Amanecía cuando la policía volvió, junto con Walter Alva, a la casa de Ernil Bernal, que en ese momento llegaba con su furgoneta. Regresaba después de esconder ocho sacos que contenían las piezas de oro más importantes extraídas los primeros días del saqueo entre el Indio Castro, Teofilo Villanueva y él mismo. La policía le dio el alto, pero el huaquero huyó y fue tiroteado y muerto. Desde entonces la busca el escondite de esos o sacos de oro. Hace menos de un año, la tumba de Ernil Bernal ha sido profanada por un grupo de brujos de la zona que se llevaron su cabeza para hacerla hablar. Piensan que les puede decir donde está escondido el botín. Hoy se sabe por el ADN que la tumba que saquearon los huaqueros era la del padre del Señor de Sipán, de una riqueza extraordinaria.</p>
<p class="bodytext">En aquel momento, Walter Alva se hizo cargo de la excavación con muy pocos medios económicos y con tan sólo dos policías de escolta. Todas las noches hacían guardia y todas las noches sucedía algo. Los huaqueros seguían saqueando y el arqueólogo y su familia fueron amenazados de muerte por los marchantes de Lima, pero él no cejó en su empeño. Varias veces al día subía a una garita de vigilancia que había en el centro de la excavación y disparaba al aire con su revolver para asustar a los huaqueros, que huían despavoridos.</p>
<p class="bodytext">Era una situación realmente complicada para el desarrollo de un proyecto arqueológico, pero tras muchas penalidades y meses viviendo en constante peligro, Walter descubrió en una de las pirámides (huacas) construida totalmente de adobe, una hornacina subterránea con un esqueleto sin pies que parecía condenado a vigilar un tesoro. Siguieron sacando tierra y hallaron otro esqueleto, otro guardián con los pies cortados, para que no escapara. El tesoro custodiado debía de ser muy importante. Finalmente apareció: debajo de un enrejado de troncos de algarrobo y adobe yacía el que enseguida llamaron Señor de Sipán, cubierto de fundas y atributos de oro, flanqueado a ambos lados por dos edecanes, tal vez sus jefes civil y militar. A la cabecera, un esqueleto de mujer, tal vez su esposa, y a los pies, otro esqueleto femenino, su concubina quizá, y también su perro. El Señor ha-a muerto en torno a los cuarenta años, por alguna epidemia; sus compañeros de eternidad fueron sacrificados en solemnes ritos funerarios, seguramente envenenados. Se trataba de un gran gobernante de la máxima estructura social y política de la cultura mochica que se desarrolló entre los siglos I a.C. y VI d.C. en la zona.</p>
<p class="bodytext">Dos años más tarde, en 1989, encontraban otra tumba repleta de oro que era la de un gran sacerdote. Al año siguiente aparecía el enterramiento del que llamaron Viejo Señor de Sipán, otro jerarca anterior al primero. Y así hasta doce tumbas, las dos últimas pertenecientes a un acólito de chamán y a un guerrero. Los fardos funerarios contenían piezas de oro, plata, y piedras preciosas (orejeras, narigueras, protectores coxales, cetros, mazas de combate, escudos y estandartes&#8230;), y soberbias coronas en forma de hacha o puñal (el tumi ceremonial que alude a la deidad suprema, Ai-Apaec, el Gran Decapitador), así como abundante cerámica, varios miles de huacos o vasijas reproduciendo los mínimos gestos cotidianos, en el mundo de los vivos o de los muertos.</p>
<p class="bodytext">Tras la rueda de prensa que se ofreció en la sede de National Geographic, en Washington, la noticia del hallazgo dio la vuelta al mundo. Muchos medios de comunicación compararon a Alva con el personaje cinematográfico de Indiana Jones y el descubrimiento despertó el interés entre las instituciones y museos más importantes del mundo. Buena prueba de ello es la réplica exacta de la tumba del Señor de Sipán que se encuentra expuesta en el Museo de Ciencias de Nueva York.</p>
<p class="bodytext">Los trabajos han continuado en estas décaa el momento Walter ha descubierto trece tumbas en el asentamiento funerario de la Huaca Rajada y, gracias al FBI, ha conseguido recuperar en Estados Unidos decenas de piezas del primer saqueo que fueron a parar al mercado negro. La última y más importante ha sido la de un coxal de oro. Los agentes del FBI se hicieron pasar por coleccionistas en la ciudad estadounidense de Filadelfia y recuperaron esta valiosa pieza, por la que los marchantes pedían 1.600.000 $.</p>
<p class="bodytext"><strong>LOS NUEVOS HALLAZGOS</strong></p>
<p class="bodytext">El sitio arqueológico de Sipán está situado en el departamento de Lambayeque al norte de Lima, y consta de dos pirámides truncadas de adobe de unos 50 metros de altura y dos plataformas. En abril de 2007 se inició la que será la fase más extensa e importante de excavación en Sipán. Desde el primer momento, un equipo español de la productora de documentales Explora Films está trabacon la productora de Pedro Almodóvar, El Deseo, Explora Films financia gran parte de estas excavaciones y tiene la exclusiva audiovisual mundial de los descubrimientos que allí se realicen. En estos meses, se ha rodado un docudrama de unos 85 minutos de duración, en el que no se han escatimado medios para recrear lo más fidedignamente posible el mundo mochica del Señor de Sipán y mostrar todo el proceso de los hallazgos arqueológicos, desde 1987 hasta la actualidad.</p>
<p class="bodytext">El ambicioso proyecto cuenta con un presupuesto de un millón de euros, y consiste en llevar al cine la vida del antiguo gobernante. La película incluye el seguimiento de las excavaciones y los hallazgos que se han ido produciendo durante el rodaje, así como imágenes inéditas de la señora de Cao, cuya momia fue descubierta en el 2005 y supuso el segundo hallazgo en importancia después de Sipán. Esta mujer, también mochica, gobernó el norte de Perú un siglo antes del Señor de Sipán y su tumba se encontró en el complejo arqueológico del Brujo, en la pirámide de Cao, a unos 600 kilómetros al norte de Lima. La Señora de Cao, que debía tener entre veinte y veinticinco años cuando falleció, medía 1,45 metros y su cuerpo está tatuado de serpientes y arañas. La momia estaba acompañada de collares de oro y plata, piedras preciosas y cetros de madera revestidos en cobre, considerados símbolos de poder y hegemonía.</p>
<p class="bodytext"><strong>UN AMBICIOSO DOCUMENTAL</strong></p>
<p class="bodytext">Para realizar el documental se han construido cerca del sitio arqueológico decorados que representan el Sipán de hace 1.700 años. En el mes de junio se han rodado las recreaciones históricas, con más de trescientos extras y actores que han dado vida a los mochicas del siglo II, entre pirámides, palacios, mercados y templos. El propio Walter Alva es coguionista, junto con el director de documentales de Explora Films, José Manuel Novoa.</p>
<p class="bodytext">Con el hilo conductor de las nuevas excavaciones se ha ido desarrollando el docudrama, que cuenta cómo era la vida de los moches hace dos mil años y que sumerge al espectador en el mundo de la arqueología y la historia, de la mano de Walter Alva. Los actores y la figuración sirven para reconstruir, lo más fielmente posible, los rasgos característicos de la sociedad moche. De esta manera se puede asistir a los consejos de estado, presididos por el “Gran Señor”; a los sacrificios rituales, a las carreras iniciáticas en el desierto y se podrá ver cómo eran los combates sagrados y todas las actividades que realizaban en su vida cotidiana.</p>
<p class="bodytext">Para la producción del documental se ha confeccionado el vestuario de los más de doscientos figurantes y de los principales personajes de la historia, que son encarnados por actores, como el Señor de Sipán, el Sacerdote, la Sacerdotisa. Todo este trabajo se ha realizado bajo el asesoramiento científico del equipo de arqueólogos de Sipán, igual que la construcción de decorados que representan el pueblo moche de Sipán de hace 1700 años: las casas, el mercado, el palacio del “Gran Señor”, la pirámide, el recinto sagrado, la sala del trono, el templo de la lechuza, etc.</p>
<p class="bodytext">Mediante animaciones en 3D se han recreado monumentos arqueológicos como las pirámides de Pampagrande y Huaca Rajada, así como los entierros de los nobles, la confección de los fardos funerarios, etc. Los mapas y los gráficos incluidos en el documental sirven para hacer más entendibles las explicaciones técnicas.</p>
<p class="bodytext">El relato en off y las intervenciones de Walter Alva permiten al espectador viajar en el tiempo constantemente, desde la actualidad hasta la época en que los moches dominaban los valles de la costa norte peruana. El documental describe el entorno geográfico de los mochicas y sus peculiaridades, como la llegada periódica del Fenómeno del Niño y sus consecuencias. También habla de su economía, basada principalmente en los cultivos que realizaban ganándole terreno al desierto, mediante una tupida red de canales que todavía son utilizados en la actualidad. La pesca era otro de los pilares de su economía y, en algunos lugares de la costa como Pimentel, los pescadores siguen utilizando los “Caballitos de Totora” moches, especie de piraguas de juncos.</p>
<p class="bodytext">Gracias a las recreaciones del documental, nos adentraremos también en el mundo mágico de sus creencias y la liturgia de sus ceremonias, en las que los sacrificios humanos estaban presentes con bastante asiduidad y conoceremos su panteón sagrado encabezado por el dios Ai-Apaec.</p>
<p class="bodytext">El guión incluye los resultados de las nuevas excavaciones que permiten conocer los conocimientos que tenían sobre arquitectura, cómo construían las enormes pirámides a base de millones de ladrillos de adobe, en un trabajo titánico, difícil de explicarse en nuestros días. La fabricación de la cerámica y la orfebrería cobran un papel importante en el relato: los mochicas llegaron a chapar el cobre con oro, realizando trabajos asombrosos que ponen de manifiesto el grado de tecnología y de sensibilidad artística al que llegó esta cultura.</p>
<p class="bodytext">La vida de ultratumba y la trascendencia dominaban sus creencias, por eso la importancia de los enterramientos. A todos los enterraban con lo que tenían. Cuanto más importante y rico era el difunto mayor pompa tenía su tumba. Las tumbas se llenaban de objetos que le aseguraban el viaje al más allá y su subsistencia en el otro mundo. A los más poderosos se les enterraba junto a sus mujeres y vasallos, como en el caso del Señor de Sipán, que fue enterrado junto con ocho personas sacrificadas.</p>
<p class="bodytext">El documental mostrará también la historia de los saqueadores de tumbas: todas las noches, el patrimonio arqueológico del Perú es expoliado por miles de huaqueros, como se llama en este país a los saqueadores de tumbas. Se recrea cinematográficamente su trabajo clandestino sumergiendo al espectador en el peligroso mundo del Reconstrucción aproximada tráfico de piezas ar-del personaje identificado queológicas. como “Sacerdote”.</p>
<p class="bodytext">Una parte importante del documental es el relato de Walter Alva sobre el descubrimiento en 1987 de la tumba del Señor de Sipán, cuyos ingredientes parecen sacados realmente de un guión cinematográfico. El final de la película documental ha estado marcado por el final de las excavaciones y del resultado de las mismas, lo que ,hace si cabe, más extraordinario este proyecto, que pondrá de manifiesto la gran aventura de la arqueología vivida casi en directo.</p>
<p class="bodytext"><strong>LOS NUEVOS HALLAZGOS</strong></p>
<p class="bodytext">En esta fase de excavación emprendida en abril de 2007, el equipo de arqueólogos peruanos, encabezado por Alva y Lucho Chero, ha realizado el colosal hallazgo de otra tumba real. Se trata del cuarto personaje de la iconografía moche, del que no se había encontrado ningún resto hasta el momento. Es más antiguo que el Señor de Sipan y cumplía funciones religiosas y militares. Probablemente sería el miembro más importante de la élite mochica, por debajo del gran Señor. Su fardo funerario está repleto de ornamentos de cobre dorado y oro. El sarcófago mide un metro por dos metros y medio, es de madera e incluye dos coronas de bronce bañadas en oro en forma de “V”, el elemento más característico de este personaje. Asimismo se han hallado ocho cabezas felinas también de cobre y oro, similares a las que acompañaban la tumba que fue saqueada a finales de los años ochenta del siglo XX, motivo por el que estas piezas se perdieron en el mercado negro. Esta autoridad moche habría vivido hace unos 1.800 años, y es por tanto una tumba más antigua que la del Señor de Sipán quien se cree fue enterrado hace aproximadamente 1.700 años.</p>
<p class="bodytext"><strong>Explora Films</strong></p>
<p>La entrada <a href="https://sge.org/publicaciones/articulos/el-senor-de-sipan-el-misterio-de-los-mochicas/">El señor de Sipán. El misterio de los Mochicas</a> se publicó primero en <a href="https://sge.org">Sociedad Geográfica Española</a>.</p>
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