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	<title>Boletin 73 archivos - Sociedad Geográfica Española</title>
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	<title>Boletin 73 archivos - Sociedad Geográfica Española</title>
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		<title>Entre nosotros. Una reflexión.</title>
		<link>https://sge.org/publicaciones/articulos/entre-nosotros/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Feb 2023 12:00:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletin 73]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Texto: Eduardo Martínez de Pisón Boletín 73 &#8211; Sociedad Geográfica Española 25 años explorando el mundo Nadie mejor que este gran geógrafo y escritor para abrir nuestro boletín dedicado a [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://sge.org/publicaciones/articulos/entre-nosotros/">Entre nosotros. Una reflexión.</a> se publicó primero en <a href="https://sge.org">Sociedad Geográfica Española</a>.</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Texto: Eduardo Martínez de Pisón<br></strong></p>



<p>Boletín 73 &#8211; Sociedad Geográfica Española</p>



<p>25 años explorando el mundo<br><br><strong>Nadie mejor que este gran geógrafo y escritor para abrir nuestro boletín dedicado a las transformaciones&nbsp;&nbsp; producidas en los últimos 25 años, los que cumple ahora la Sociedad Geográfica Española. Años de cambios en el planeta Tierra en que vivimos y en la ciencia que se ocupa de estudiar esa materia viva que es la tierra que pisamos, los cursos de agua, los grandes océanos, las nubes y el universo entero, un objetivo temas ambiciosos y sujetos cada vez más a fuertes mudanzas.</strong></p>



<p>“Llevo en el mundo de la geografía alrededor de sesenta años, de modo que los últimos veinticinco me parecen pocos y recientes. Sé que no es así, pero me refiero a mis impresiones inmediatas.”</p>



<p>La llegada de la presencia formal de la Sociedad Geográfica Española la re- cuerdo&nbsp; con simpatía. Fue&nbsp; como una corriente&nbsp; de aire fresco para aquellas habitaciones cerradas en las que suelen tender&nbsp; a la clausura casi todas las profesiones. Vino de fuera, de amantes de la geografía que no eran necesariamente ni profesores&nbsp; o investigadores de la materia, o lo eran de otro modo. Ni tampoco socios de vetustas agrupaciones geográficas nacionales o locales o de asociaciones más recientes&nbsp; nacidas como consecuencia&nbsp; del crecimiento&nbsp; cuantitativo de un gremio profesoral que, por su dispersión y falta de fuerza, buscaba agruparse. Fue algo inesperado,&nbsp; externo, una grata sorpresa. Ahí estaba, ofreciéndose,&nbsp; otra geografía, viajera y alegre, donde también te invitaban a entrar. O así lo entendí.</p>



<p>La transformación definitiva de lugares que aún mantienen resonancias de sus nombres en el terreno es muy cercana. Arriba, vista parcial de la zona del Museo de los Molinos, en Taramundi, Asturias. Sobre estas líneas, el Carbayón de Valentín, roble situado en el pueblo de Valentín, en el concejo de Tineo, Asturias.</p>



<p>Aquella nueva Sociedad de hace un cuarto de siglo no sólo no ha perdido esa personalidad brillante, sino que ha impregnado para bien, con su diferente&nbsp; estilo y otros proyectos, a los propios del mundo académico del que vengo, mundo entregado, no sé si con acierto, a alcanzar el rango de ciencia. No renuncio a tal empeño, pues me considero geógrafo profesional, pero no oculto que me resulta atractiva esa vertiente de apertura&nbsp; a una concepción despejada de la geografía, de exploración y aventura sin deponer el estudio ni la difusión de la grandeza del mundo.</p>



<p>Porque,&nbsp; en mi formación como geógrafo, había, además de la ciencia o junto con ella, tres componentes sustanciales del trabajo: uno, la necesidad&nbsp; de interpretación, de ideas, de historia y pensamiento;&nbsp; en segundo lugar, el necesario papel educador&nbsp; de la geografía, aprendido&nbsp; en las raíces institucionistas; y, además, el gusto por la exploración, por los grandes paisajes, y con él el amor a los mapas y libros de viajes. De modo que, cuando apareció desde sus propios orígenes la Sociedad Geográfica, opiné que activaba para bien algunas de estas facetas sugestivas, bastante más que complementarias -por ser atractivas-para un profesor de la disciplina: oí su llamada y me hice socio.<br></p>



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<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:100%">
<p><strong>SOBRE&nbsp; NUESTRA GEOGRAFÍA PROFESIONAL</strong></p>



<p>A la geografía profesional española le faltan atractivo y peso en nuestra sociedad. Está claro que deben lograrse de diversos modos con tal que no sean incompatibles con el rigor o el método. Y uno de ellos, entre otros, se nos ofreció desde quienes planteaban,&nbsp; amaban y conocían la geografía de modo afín pero diferente.&nbsp; Des- de la misma sociedad donde creíamos levitar. Precisamente por ello tenía que ser interesante y, sobre todo, adecuado a tal situación. Lo ha sido, y tal vez se deba en buena parte a lo que, como digo, me pareció inicialmente: un viento refrescante.</p>



<p>Y hay más, naturalmente. La dimensión social adquirida por la SGE en su proyección interna española, en contraste con lo que se vive en el hoy rígido día a día en las aulas y en el árbol de las ciencias, es llamativa, captando&nbsp; geógrafos de oficio, sí, pero sustentada&nbsp; en un amplio arco de entusiastas en ejercicio. Incluso puedo decir que la SGE se ha infiltrado, para bien, con su tono especial a nuestra profesión. En poco tiempo, esta geografía abierta y comunicativa ha conseguido estar fuertemente refrendada, ha celebrado&nbsp; actos a la vez sobrios y llamativos con resonancia mediática e internacional,&nbsp; edita un boletín sugestivo y tiene un número amplio de socios activos. Y la manera de plantear&nbsp; objetivos abiertos, viajes cerca- nos y lejanos, relaciones y premios ha atraído al término “geografía” a estudiosos, viajeros, científicos, exploradores de muy variada procedencia&nbsp; y ha propagado externamente con prestigio esa denominación.</p>
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<p><strong>LO QUE HA CAMBIADO EL MUNDO</strong></p>



<p>Bajo el término “geografía” frecuentemente se hace referencia&nbsp; a la vez al saber y al lugar. Leo en un autor: “Hemos andado por toda la geografía española” y no es evidentemente tal hazaña por su bibliografía sino por su espacio. Eso ocurre con otras disciplinas, la “historia” se dice tanto al conocimiento&nbsp; como al tiempo mis- mo, la “geología” tanto a la ciencia como al roquedo,&nbsp; pero no es así siempre; por ejemplo, creo que nadie escribe: hemos recorrido&nbsp; la botánica de Soria, como ex- presión de un viaje por sus paisajes vegetales. O quizá sí, porque puede haber de todo, pero no me suena. Justificado o no por estos antecedentes, primero vamos a echar un vistazo a los hechos geográficos, a la geografía como lugar, y luego a los <br><br>Escribo desde Asturias. Voy a contarles lo que veo a mi alrededor. Cerca de donde estoy hay cuatro pueblos escalonados en la ladera. El más alto se llama Faedal, heredado&nbsp; de cuando había hayedos en el monte, el siguiente hacia abajo tiene el nombre&nbsp; de Rebolleda, de cuando había robledos, el inmediato&nbsp; Castañal, de los tiempos donde las castañedas dominaban el paisaje ya rural, y el más bajo Biescas, indicador de la presencia de matorral. Son como una cliserie de la vegetación o una lección de geografías perdidas.&nbsp; Son tales topónimos meros testimonios históricos, pero nada queda hoy, salvo en aspectos muy generales y residuales, que pueda&nbsp; justificarlos con rotundidad en el territorio,&nbsp; con dominio además de lo vegetal en su caracterización. Otras veces son nombres funcionales, de dedicaciones específicas que han desaparecido:&nbsp; por ejemplo, en la costa, aparte de cabos, playas y otros accidentes físicos, La Atalaya, La Casa del Fuego, El Baluarte, relacionados con un antiguo puerto pesquero&nbsp; donde ya no se otea el mar ni se hacen señales ni se defiende,&nbsp; sino que se preparan&nbsp; sardinas para restaurantes. Hacia el interior, hay La Fenosa, de heno, Orderías, de ordio o cebada, Pumar, por sus manzanas, La Puerca, Gallinero, por sus animales domésticos, Faedo, Las Fayas, Freisneda,&nbsp; El Tejo, Ablanedo, Piñera o Castañedo&nbsp; y Castañeras&nbsp; por sus pasadas arboledas, Brañaseca, Bustiello o Busfrío, de pastos vaqueiros, Oviñana, de ovejas, coronado todo ello por los picos de La Uz, de Piedrasmalas y del Viento: un pai- saje de palabras. Casi sólo queda ya funcional el Viento, plagado ahora de aerogeneradores,&nbsp; del mapa invisible que esos términos evocan.&nbsp; Un mapa territorial,&nbsp; de recursos, labores y producciones&nbsp; o un modo bien práctico de entender la tierra.</p>



<p><br><strong>DEL AYER AL HOY: UN EJEMPLO EVIDENTE</strong></p>



<p>Claro está que son denominaciones arcaicas y que el paso del tiempo ha ido modificando, pero a veces no tanto: yo he visto esos lugares aún con resonancias de sus nombres&nbsp; en el terreno,&nbsp; porque&nbsp; su transformación&nbsp; definitiva es muy cercana. Incluso podría decir que está ocurriendo&nbsp; ahora mismo a toda velocidad. Letreros con el rótulo de “Se venden parcelas” y un número&nbsp; de móvil indican las tenden- cias. Recientemente he pasado por aldeas que no visitaba desde hace unos años y alguna casi no la reconocí. Se han transformado&nbsp; desde un hábitat rústico, bien vivo, con los hórreos en servicio, las casas según modelos constructivos tradiciona- les, las tejas sujetas con pesadas piedras para evitar su vuelo en los vendavales, en viviendas deshabitadas&nbsp; y cerradas o, sobre todo, reformadas&nbsp; en chalets de revista de arquitectura o decoración, dejando en ruinas paneras y hórreos, desvencijados o ya en escombros, entre&nbsp; hiedras, zarzas y ortigas. He visto una hermosa panera con su puerta&nbsp; de madera&nbsp; de castaño cuidadosamente tallada, hace veinticinco años conservada en su función, convertida en bar de copas en una aldea medio deshabitada,&nbsp; o la huerta de una casa en campo juvenil de baloncesto, como en las películas americanas, o la cuadra en garaje y el jardín con enanitos.</p>



<p>Se ha ganado sin duda en confort y se ha perdido en calidad paisajística. No sé si esto era su precio, pero a veces no pasa así, lo que parece indicar que no es siempre inevitable. Han resurgido las urbanizadoras&nbsp; y constructoras,&nbsp; han cambiado las industrias, avanzan las energías renovables, han crecido el turismo, los coches, los hoteles, mientras, tras este aspecto, el siglo XXI enseña sus dientes con pandemias y guerras del pasado, renacidas en casa o a las puertas, que tambalean el mundo. En- tretanto, aquí estamos pasando de un paisaje rural a barrios de residencias secundarias. Otra geografía. En el objeto y en el tema. Y de los hayedos, robledales y casta- ñares que dieron nombre a los lugares hemos pasado al eucaliptal que da rentas a su propietario. Sé que es una imagen local, pero me temo que pueda extenderse,&nbsp; con modalidades, a escalas de mayor superficie. Que cada cual repase su entorno.</p>



<p><strong>LA PROFUNDIDAD DE LOS CAMBIOS</strong></p>



<p>Vayamos más lejos. ¡Cuánto han cambiado desiertos, selvas, barrancos! Y no digamos las ciudades. No hay más que observar los movimientos de la geopolítica en el mapamundi&nbsp; para tener&nbsp; un estremecimiento. Se ha intensificado el despoblamiento rural, ha avanzado la urbanización,&nbsp; se han redoblado&nbsp; los transportes.&nbsp; Ha ido cambiando sutilmente&nbsp; la circulación atmosférica, se ha movido el esquema de sequías e inundaciones, tal vez cíclicas. Proliferan los incendios forestales. No hay altozano sin su silueta de gólgota por la fila en su línea cimera de molinos eólicos (aplico, por similitud en el paisaje, la acepción 3 de la RAE a la palabra “gólgota”: “Lugar, generalmente en las afueras de una población, en el que ha habido o hay una o varias cruces”. Y, con no menos corrección, la cuarta: “sucesión de adversidades y pesadumbres”). El aumento&nbsp; del centripetismo autonómico ha influido entre nosotros en los mapas de relaciones, dependencias y decisiones, con fijación de sus límites de acción. Observo además que los seres humanos estamos por todas partes y, tras el confinamiento&nbsp; de la pandemia, abrumadoramente. El turis- mo se ha hecho masivo en la naturaleza,&nbsp; desde el arroyo serrano a la cumbre&nbsp; del K2. Los avances técnicos incrementan y generalizan la capacidad de influencia antrópica en el territorio&nbsp; de manera creciente&nbsp; y de modo más eficiente e intenso. También&nbsp; contribuyen&nbsp; al conocimiento.&nbsp; Cuando fui por primera&nbsp; vez al Himalaya vi cañones que hendían&nbsp; la cordillera y suscitó mi interés geográfico uno, que la partía en dos, que nadie había logrado cruzarlo. Ahora un pasivo observador los sobrevuela en su pantalla manejando Google Earth.</p>



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<p><strong>EN LA TIERRA&nbsp; NADA ESTÁ FIJADO</strong></p>



<p>En los lugares de dominio natural, sobre un sustrato paisajístico con apariencia permanente (a escala humana,&nbsp; claro), factores internos y externos, ofertas y de- mandas en modificación, además de fenómenos físicos como el calentamiento&nbsp; del clima, contribuyen a una aceleración de los procesos de cambio de sus superficies, sus dinámicas, formas y usos. Conviene recordar que en la Tierra nada está fijado; todo tiene sus tiempos, pero todo cambia, ya sea a ritmo geológico o a veloci- dad urbana; el estatismo terrestre es inexistente. Por ello, hay que contar con el cambio como parte del cuadro. De todos modos, hay tendencias&nbsp; incontrolables (por ejemplo, las de causas astronómicas) pero hay muchas otras sobre las cuales conviene claramente&nbsp; ejercer vigilancia, influencia y rectificación. Me refiero a di- námicas tanto de orden natural como humano, que también es natural, aunque&nbsp; a veces no lo parezca, pues ambas se interfieren. Sin duda, por todo lo dicho, el cri- terio geográfico debería ser de aplicación conveniente,&nbsp; aunque de hecho es infre- cuente contar con él. Y así nos va. Una parte de la culpa la tenemos los geógrafos por nuestra poca capacidad de inserción social, pero también hay otra en modelos imperantes que nos relegan de manera habitual, no sólo ahora.</p>



<p>Varias veces he expuesto lo que pasa en las montañas,&nbsp; para mí tan importantes. Por supuesto, hay movimiento: tectónica,&nbsp; fisiografía del relieve, erosión, aguas que corren, glaciares en lo alto, bosques, prados, fauna, y sus hielos experimentan la aceleración desde fines del siglo pasado, y muy en concreto&nbsp; en los años más cercanos, de sus procesos de ablación, con rupturas,&nbsp; retrocesos,&nbsp; disminución de volumen y hasta desaparición de aparatos. Las pérdidas&nbsp; de los paisajes glaciares de montaña son, como resultado, un elemento&nbsp; sustancial de los cambios geográ- ficos en las áreas de cordillera y sus lugares relacionados. Con ello se nos va ante nuestros&nbsp; ojos uno de los cuadros de la naturaleza&nbsp; más intensos y significativos. Crecientes&nbsp; tales retrocesos en este cuarto de siglo, altavoces de un calentamiento global de efectos más globales pero menos evidentes, constituyen la modificación más paisajística y geográfica hoy en nuestra alta montaña. En las grandes cordille- ras se constatan sus retrocesos en todas las latitudes, pero en casos como nuestro Pirineo, marginal en glaciación, la pérdida&nbsp; llega a sus momentos&nbsp; últimos no sólo en los más pequeños aparatos sino en sus glaciares más notables, como el del Aneto, el de la Maladeta, el del Monte Perdido o el del Viñemal.</p>
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<p><strong><strong>LO QUE HA CAMBIADO LA GEOGRAFÍA</strong></strong></p>



<p>Como es lógico y deseable, también han evolucionado las ideas de los geógrafos, algo más sus técnicas y métodos e incluso en parte sus objetos. En cartografía hemos aceptado&nbsp; como normal la revolución de internet&nbsp; y el mundo&nbsp; digital.</p>



<p>Los drones&nbsp; son el nuevo ojo del geógrafo de campo. Ello ha abierto&nbsp; no sólo posibilidades sino especialidades.&nbsp; La geografía debe además asimilar los cam- bios producidos&nbsp; en las ciencias afines y convergentes,&nbsp; por lo que es inevitable y deseable&nbsp; la apertura&nbsp; a lo nuevo… sin que sea necesario el menoscabo&nbsp; de lo mucho valioso en lo viejo, claro está. El geógrafo está también&nbsp; más atento&nbsp; a la conservación territorial,&nbsp; incluso más activo en planteamientos proteccionistas. Ha habido un resurgir de los paisajes. También&nbsp; una dilatación del horizonte de trabajo, en objetivos, asuntos y lugares. Y, principalmente, tras varias generacio- nes de geografía creciente&nbsp; con criterio moderno,&nbsp; hemos asistido a la madurez de la materia en España.&nbsp; Esto no ha ocurrido en veinticinco años, sino en más tiempo, yo diría que desde Dantín&nbsp; Cereceda&nbsp; a hoy, pasando por Terán y otros. La geografía como producto&nbsp; social y cultural fructificó con ellos. Hay al menos tres generaciones&nbsp; más de geógrafos universitarios desde cuando yo pertenecí al gremio activo, con número&nbsp; muy ampliado, con carreras&nbsp; consolidadas, con ya abundante producción científica, con reconocimiento, relaciones e implantación exterior, es decir, con presencia. Y es a esto a lo que me refiero como madurez. Y en ella conviven, participan y producen&nbsp; hoy esas tres generaciones,&nbsp; una ya en el retiro o casi, otra en plena actividad y la más joven, aunque ya productiva, aún en formación.</p>



<p>La geografía ha pasado en ese tránsito de lo empírico a lo técnico, por lo que el adiestramiento con fines instrumentales ha ganado terreno,&nbsp; a veces a costa de los contenidos&nbsp; como fondo y sentido del saber y del contacto directo con el terreno como fuente de información y apego al paisaje. La exagerada burocratización&nbsp; de la universidad actual y sus mecanismos no facilitan en ella el libre deambular&nbsp; del quehacer&nbsp; geográfico, si bien otros factores de apoyo y relación científica permi- ten acciones antes impensables y una mejor proyección. El estilo y las exigencias de las publicaciones, sus controles y valoraciones también&nbsp; condicionan&nbsp; la pro- ducción de un modo bastante diferente&nbsp; al de hace cincuenta años. En fin, las es- tructuras&nbsp; se modifican incluyendo a la geografía, los comportamientos cambian, las escuelas se consolidan, se buscan o desencuentran los intereses&nbsp; propios de la materia y los de la sociedad, se imponen&nbsp; determinados temas y modelos que merman&nbsp; la libertad de elección (hay premios y castigos invisibles), en atención a tendencias&nbsp; y a veces modas imperantes.&nbsp; La búsqueda&nbsp; de visibilidad perturba&nbsp; el quehacer&nbsp; silencioso, que es esencial.</p>



<p><strong>UNA TRANSFORMACIÓN&nbsp;&nbsp; POSITIVA</strong></p>



<p>Desde mi perspectiva de jubilado, observo que ha crecido notablemente el número de profesionales y de geógrafos que trabajan en la aplicación, fuera de la enseñanza y la investigación, con lo que la implantación de la geografía se ha extendido y asen- tado. La geografía de hoy es menos dependiente de las ciencias convergentes, por ejemplo en su rama física, y se ha abierto al mundo, se ha internacionalizado&nbsp; y se presta a una colaboración externa desde nuestro puesto. Es decir, ha adquirido ya una aportación propia y una fortaleza que le permite colaborar con sus criterios, mé- todos y resultados con otros profesionales, en investigación, en docencia y en otros asuntos considerados (no sé por qué) más prácticos. Hemos pasado de pedir colabo- ración a prestarla. En áreas próximas a mis trabajos, como en geomorfología glaciar y volcánica y en la relación entre geografía y cultura, los estudios, antes escasos o pioneros, han crecido y afirmado notablemente en esa convivencia intergeneracional.</p>



<p>Y lo mismo podría decir de las áreas de conocimiento de geografía humana y regional. Hemos logrado un ensanchamiento de las fronteras de la ciencia geográfica, sin temor, sin dispersión, por ejemplo, hacia el arte o hacia la geología o la biogeo- grafía o el clima y se ha consolidado nuestra&nbsp; mirada al eje agregador constituido por el paisaje. Esa pérdida del miedo a no parecer una ciencia, que ha perseguido críticamente&nbsp; a la geografía, la entiendo como un logro mayor. En este temple abo- garía incluso por recobrar la geografía descriptiva, tan informativa, y su buen estilo literario, tan comunicativo, indispensables en el horizonte actual. Por último, pues estoy desbordando las dimensiones permitidas a este artículo, habrá que reflexio- nar también sobre lo que no ha cambiado, que es mucho y bueno en general, aun- que con otras inercias inevitables, en el terreno&nbsp; y en la disciplina. Queda para otra ocasión. A veces veo como en pesadilla una sociedad sin geografía y su ignorancia me asusta. Combatamos ese mal sueño.</p>



<p><em>*Eduardo Martínez de Pisón, catedrático emérito de Geografía de la Universidad Autónoma de Madrid, es también autor destacado de temas montañeros,&nbsp; tratados&nbsp; desde un punto de vista a un tiempo literario y científico.&nbsp; Referente en el mundo académico&nbsp; y en el de todos los aficionados a la geografía, recibió en 2001 el Premio Nacional de la SGE, con el que la SGE&nbsp; quería reconocer su dilatada trayectoria profesional consagrada al estudio de la Geografía&nbsp; Física y en particular de los glaciares, así como a la formación de futuros geógrafos.</em></p>
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			</item>
		<item>
		<title>La Amazonia grita ¡basta!</title>
		<link>https://sge.org/publicaciones/articulos/amazonia-grita-basta/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 03 Feb 2023 10:05:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletin 73]]></category>
		<category><![CDATA[Exploradores]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Lagos, ríos y océanos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Texto: Sidney Possuelo Boletín 73 &#8211; Sociedad Geográfica Española 25 años explorando el mundo Sydney Possuelo, el indigenista vivo más importante de Brasil, reclama en este artículo una voz que [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Texto: Sidney Possuelo</strong></p>



<p>Boletín 73 &#8211; Sociedad Geográfica Española</p>



<p>25 años explorando el mundo</p>



<p><br><strong>Sydney Possuelo, el indigenista vivo más importante de Brasil, reclama en este artículo una voz que diga “¡basta!” a la actual destrucción del medio ambiente y de los pueblos indígenas de la Amazonia. Con los datos de su experiencia, con el valor de su autoridad, Possuelo lamenta que los años de presidencia de Jair Bolsonaro hayan estimulado &nbsp;y resucitado la fiereza de los ataques contra la Amazonia y sus pueblos indígenas. Denuncia y critica las consecuencias de la explotación descontrolada de la madera, el oro y la casiterita, y critica también la inacción de los organismos de protección oficial. Un profundo lamento y una severa y urgente reclamación que el indigenista, considerado por la revista Time “héroe del planeta”, expresa en este artículo &nbsp;que firma en exclusiva para el Boletín del 25 aniversario de la SGE.</strong></p>



<p>Triste y con una presión que me oprime el pecho, regreso de un viaje que me llevó a la Tierra Indígena&nbsp; Yanomami y la Tierra Indígena&nbsp; Araribóia, donde vive el pueblo Guajajara.</p>



<p>Después&nbsp; de 30 años de la demarcación&nbsp; de la Tierra Yanomami, recuerdo&nbsp; los esfuerzos que fueron necesarios para su delimitación y para el desalojo de más de 40.000 mineros que habían invadido el territorio&nbsp; indígena. Cientos de balsas contaminaron&nbsp; con mercurio&nbsp; las aguas de los principales ríos que atraviesan la tierra indígena, como Uraricoera,&nbsp; Itajaí y Apiaú.&nbsp; Fue&nbsp; necesario movilizar hombres, aviones, helicópteros,&nbsp; a la Policía Federal&nbsp; y a la propia FUNAI&nbsp; con sus técnicos sertanistas e indígenas.</p>



<p>Recuerdo&nbsp; la lucha que libramos entre bastidores contra los políticos, que se oponían a la demarcación, y la visión de los militares sobre la seguridad nacional. Fue- ron meses sin descanso donde en Roraima nos obligaron a caminar con hombres que nos prestaban servicios de seguridad, ante las constantes amenazas de muerte que recibíamos.</p>



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<p><strong>PEOR QUE HACE TRES&nbsp; DÉCADAS</strong></p>



<p>Cuánto esfuerzo y recursos gastados para que después de 30 años, que deberían de haber conseguido que la población Yanomami estuviera a salvo en sus tierras demarcadas,&nbsp; me enfrente&nbsp; a una situación destructiva para el medio ambiente, mucho peor que la que conocí tres décadas atrás.</p>



<p>Hoy, la invasión organizada por empresas que no se dan a conocer fomenta métodos y acciones más eficientes en el robo y transporte de oro y casiterita. Protegidos por el gobierno del presidente Bolsonaro, que en los últimos cuatro años ha desmantelado los organismos oficiales de protección&nbsp; ambiental y defensa de los pueblos indígenas, IBAMA y FUNAI,&nbsp; inaugurando&nbsp; así la temporada&nbsp; de caza de los pueblos indígenas y la expansión de la destrucción&nbsp; ambiental, que siempre se supera a sí misma.</p>



<p>Al visitar a los Guajajaras del pueblo Zutiwa, encuentro la misma tensión que provoca el saqueo de madera, con una creciente inconformidad entre los grupos indígenas, divididos entre los que protegen el medio y los que se benefician del robo.</p>



<p>El río Itaquaí, situado en la cuenca alta del Amazonas, cerca de la Triple Frontera. Aguas abajo, se une al río Ituí y juntos forman el Alto Solimoes.</p>



<p>Sidney Possuelo denuncia el retroceso sufrido estos últimos años en la protección de los pueblos indígenas. En la imagen, entre los korubo.</p>
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<p><strong>FIN DE LOS GUARDIANES DE LA SELVA</strong></p>



<p>Para agravar aún más la beligerancia, la ausencia de acciones para prevenir y com- batir el robo de madera por parte del IBAMA y la FUNAI&nbsp; empujó a los propios indígenas a defender&nbsp; sus tierras. El resultado&nbsp; de la cobardía de los organismos públicos es la muerte&nbsp; de indígenas que, organizados en “Guardianes de la Selva”, luchan con su principal medio de defensa contra las poderosas armas facilitadas por la política armamentista del gobierno del presidente Bolsonaro.</p>



<p>Solo visitamos dos Tierras Indígenas, que representan la situación en la que se en- cuentran&nbsp; otras tierras indígenas en Brasil. Ambas llenas de violencia e impotencia. La lucha y las pérdidas que comenzaron&nbsp; en 1500 siguen activas hoy, revividas por Bolsonaro.</p>



<p>Los avances logrados en la protección&nbsp; de los pueblos indígenas, a través de los organismos de defensa y los instrumentos oficiales de justicia, habían mermado&nbsp; y suavizado la fiereza de los ataques, pero fueron resucitados y estimulados por la brutalidad y la estupidez del bolsonarismo.</p>



<p>Y no hay una sola fuerza dentro de esta inmensa nación que se levante para dar un alto y claro ¡BASTA! a la destrucción&nbsp; de nuestro medio ambiente&nbsp; y a la masacre de los pueblos indígenas.</p>



<p>¡Qué lamentable&nbsp; para los pueblos indígenas!, ¡qué destrucción ambiental!!!!! Se necesita un cambio YA.</p>
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			</item>
		<item>
		<title>Entrevista a José Manuel Galán</title>
		<link>https://sge.org/publicaciones/articulos/entrevista-jose-manuel-galan/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 02 Feb 2023 16:27:47 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Arqueología]]></category>
		<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletin 73]]></category>
		<category><![CDATA[Exploradores]]></category>
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		<category><![CDATA[Viajeros españoles por el extranjero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>“La tumba de Djehuty es un monumento a las letras escritas” Boletín 73 &#8211; Sociedad Geográfica Española 25 años explorando el mundo Doctor en Egiptología, Científico Titular del CSIC, responsable [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://sge.org/publicaciones/articulos/entrevista-jose-manuel-galan/">Entrevista a José Manuel Galán</a> se publicó primero en <a href="https://sge.org">Sociedad Geográfica Española</a>.</p>
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<p><strong>“La tumba de Djehuty es un monumento a las letras escritas”</strong></p>



<p>Boletín 73 &#8211; Sociedad Geográfica Española</p>



<p>25 años explorando el mundo<br><br>Doctor en Egiptología, Científico Titular del CSIC, responsable de varios de los más importantes descubrimientos&nbsp; realizados en Egipto en los últimos años, premio nacional de investigación de la SGE en 2006, José Manuel Galán Allué dirige el Proyecto Djehuty en Luxor, cuyos principales resultados, entre ellos el único jardín funerario excavado hasta hoy, se abrirán&nbsp; al público en febrero de 2023.</p>



<p>El próximo 9 de febrero los viajeros que acudan a la ciudad egipcia de Luxor podrán&nbsp; convertirse en los primeros&nbsp; visitantes de un conjunto monumental de gran belleza de 3500 años de antigüedad&nbsp; estudiado,&nbsp; excavado y restaurado desde&nbsp; el año 2000 por un equipo&nbsp; español. Ese día se abrirán&nbsp; al público por primera&nbsp; vez las tumbas de Djehuty&nbsp; y Hery situadas en el macizo rocoso que se eleva en la orilla occidental del valle del Nilo, al pie de una colina que se conoce hoy con el nombre de Dra Abu el-Naga. justo enfrente&nbsp; del templo de Karnak situado en la ciudad al otro lado del río. Son dos monumentos funerarios adorna- dos con preciosos relieves y con un extraordinario&nbsp; valor histórico para conocer detalles de la corte cuando Egipto se convirtió en un gran imperio.</p>



<p>El grupo de españoles que durante&nbsp; 22 años ha realizado las excavaciones y restauraciones&nbsp; de estos monumentos arqueológicos ha estado dirigido por el madrileño José Manuel Galán, de 59 años, profesor de Investigación en el Centro de Ciencias Humanas&nbsp; y Sociales del Consejo Superior de Investigaciones Cien- tíficas (CSIC). Fue distinguido por su labor como premio nacional de Investigación de la Sociedad Geográfica Española (SGE) en 2006. Le gustaron tanto los fines de esta sociedad que se fue involucrando poco a poco en ella de tal modo que durante&nbsp; ocho años ha sido miembro de su junta directiva.<br><br></p>



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<p><strong>“EL VISITANTE PODRÁ APRECIAR CÓMO ERA UNA NECRÓPOLIS&nbsp; EN EL AÑO 1600 A.C. Y LUEGO&nbsp; VISITAR LAS TUMBAS&nbsp; DE HERY Y DJEHUTY”</strong></p>



<p><strong>SGE.</strong> ¿En qué consiste el conjunto arqueológico que se abrirá al público?</p>



<p><strong>J.M. GALÁN.</strong> Se trata de las tumbas de dos altos funcionarios egipcios que, curiosamente, prestaron sus servicios a dos mujeres. Hery, que vivió en torno al 1520 a.C., fue supervisor del doble granero de la esposa y madre del rey Ahhotep, y Djehuty sirvió como supervisor del tesoro y de los trabajos de la reina Hatshepsut hacia al año 1470 a.C. Las tumbas que hemos excavado, restaurado y acondicionado para las visitas del público penetran 17 metros en la montaña y están decoradas con relieves, lo que permite&nbsp; que las visitas en el futuro sean sostenibles en el tiempo, porque las pinturas son las más perjudicadas&nbsp; por la presencia de visitantes en las tumbas. Hemos trazado además un camino y abierto una pequeña&nbsp; plataforma desde la que se puede observar todo el yacimiento. Desde ella se pueden&nbsp; ver las capillas de adobe y los pozos funerarios de la dinastía XVII, de alrededor&nbsp; del año 1600 a.C., e incluso la réplica del jardín que encontramos en 2017, hecho de barro y adobe, del que hemos realizado una réplica con la empresa Factum&nbsp; Arte y la hemos instalado encima del original. Y el jardín original, que es muy frágil, lo hemos cubierto con una plataforma de metal y unas planchas aislantes. Sobre esas planchas hemos colocado la réplica que hicimos en Madrid exactamente igual que el original. El visitante podrá apreciar cómo era la necrópolis en el año 1600 a.C. con las capillas de adobe, los pozos y el jardín funerario para luego pasar a visitar las tumbas de Hery y Djehuty.</p>



<p>Lo bueno&nbsp; de nuestro&nbsp; yacimiento es que nos permite&nbsp; seguir la evolución de có- mo eran las tumbas en Tebas desde el año 2000 a.C. hasta el año 1500 o 1470 a.C., algo que no se puede&nbsp; ver en Luxor. Las tumbas en Luxor son como islas, no se ve la relación de una con otra ni lo que hay alrededor&nbsp; de ellas. Nosotros hemos sacado a la luz parte del paisaje funerario&nbsp; de la necrópolis, lo que también resulta muy atractivo para el visitante.</p>
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<p><br><br><strong>“UNO ENTRA EN LA TUMBA DE DJEHUTY, SUPERVISOR DEL TESORO  DE LA REINA HATSHEPSUT, Y TIENE  LA SENSACIÓN DE QUE ESTÁ EN EL MUSEO DE BERLÍN”</strong></p>



<p><strong>P.</strong> ¿Qué es lo más espectacular</p>



<p><strong>R.</strong> Las tumbas que ahora se abren al público son peculiares y muy interesantes,&nbsp; ca- da una por razones distintas. La tumba de Hery, supervisor del doble granero de la madre del rey y esposa del rey Ahhotep, es una de las pocas tumbas decoradas de comienzos de la dinastía XVIII, del año 1520 a.C., cuando Tebas se convierte en la ca- pital de Alto y del Bajo Egipto y empieza a extender su influencia por Siria, Palestina y Nubia. La de Hery es una de las primeras tumbas, si no la primera, que se conserva decorada. El estilo de sus relieves recuerda&nbsp; mucho a la época anterior en que se decoraban las tumbas con el estilo de la época clásica, la dinastía XII, de 500 años antes. En cuanto a la tumba de Djehuty, supervisor del tesoro y de los trabajos de la reina Hatshepsut, es más grande y tiene dos inscripciones biográficas en las que Djehuty cuenta y enumera&nbsp; los trabajos que realizó para la reina en Tebas. Por ejemplo, confiesa que fue él quien cubrió con electro (una aleación de plata y oro de color ámbar) los obeliscos que la reina levantó en el templo de Karnak y también nos dice que él cubrió con oro la barca sagrada de Amón. Estas inscripciones nos informan también de las principales obras del reinado de Hatshepsut. Otra particularidad interesante es que Djehuty convirtió su tumba en un monumento a las letras escritas. Quería seguramente demostrar&nbsp; a sus contemporáneos y a los visitantes del futuro que dominaba el arte de conjugar la escritura con la arquitectura. Desde la fachada hasta la cámara sepulcral, su tumba está pensada para demostrar&nbsp; sus capacidades como escriba que era, lo que la hace muy peculiar y distinta a otras tumbas que a lo mejor son más visuales, más figurativas. Sus relieves se conservan bastante&nbsp; bien y como su techo original se hundió, hemos cubierto esa parte y le hemos puesto una malla metálica con unos leds en el marco que iluminan las paredes desde arriba. Esta iluminación cenital resalta extraordinariamente los volúmenes de los relieves. Se trata de algo original que otras tumbas no pueden hacer por estar decorados los techos. Uno entra en la tumba de Djehuty y tiene la sensación de que está en el museo de Berlín.</p>



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<p><strong>P.</strong> Veintitrés años de excavación han debido exigir&nbsp; muchos&nbsp; metros&nbsp; cúbi- cos de tierra&nbsp; movidos, muchos&nbsp; trabajadores, un muy numeroso y varia- do equipo de especialistas…</p>



<p><strong>R.</strong> Cuando llegamos al yacimiento sólo se veía la entrada&nbsp; a la tumba de Djehuty, en una hondonada&nbsp; que, por su proximidad al poblado de Dra Abu el-Naga, se había convertido en un vertedero.&nbsp; Ahora hemos sacado a la luz no sólo las entradas a las tumbas de Hery y su vecino Djehuty sino otras tumbas que están alojadas con estas dos. En 2006 el gobierno&nbsp; egipcio, a través del gobernador de Luxor, con la colaboración del Ministerio&nbsp; de Antigüedades,&nbsp; derribaron&nbsp; el poblado de Dra Abu el-Naga porque&nbsp; no reunía las mínimas condiciones de salubridad. A cada familia le dieron una o dos casas en el pueblo de New Qurna. Nosotros aprovechamos la ocasión para ofrecernos&nbsp; a limpiar parte del poblado a cambio de extender&nbsp; nuestro&nbsp; yacimiento hacia el sur. Se nos concedió la ampliación y lo que hemos estado excavando desde&nbsp; 2011 hasta ahora es lo que estaba debajo del poblado de Dra Abu el-Naga. Todas las capillas de adobe y los pozos funerarios&nbsp; de la familia real y los altos dignatarios de la dinastía XVII se encontraban debajo de las casas modernas.&nbsp; Paradójicamente las casas modernas&nbsp; no solo no habían destruido&nbsp; las capillas de adobe, sino que, al estar construidas encima, las habían protegido. No sé muy bien cuantas toneladas de metros cúbicos hemos retirado,&nbsp; pero muchas, muchísimas. Cada año contratábamos entre&nbsp; 100 y 140 trabajadores&nbsp; egipcios y cada año viajamos entre&nbsp; 25 y 30 personas del equipo técnico.</p>
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<p>Nuestra&nbsp; excavación, como todas las excavaciones arqueológicas,&nbsp; es como un laboratorio en el que colaboran representantes de diversas disciplinas, no sólo arqueólogos, antropólogos físicos y los paleopatólogos que estudian las momias, sino también&nbsp; restauradores, fotógrafos, dibujantes,&nbsp; arquitectos,&nbsp; geólogos, entomólogos que estudian&nbsp; los insectos que viven y anidan en los sudarios de las momias… Los arqueobotánicos, por ejemplo,&nbsp; en nuestro&nbsp; caso han estudiado las semillas y las plantas que se cultivaron hace cuatro mil años en el jardín que descubrimos&nbsp; en 2017 o que aparecieron&nbsp; en los restos de cerámica encontrados en el yacimiento.</p>



<p>Como encontramos&nbsp; tantísimas, miles, de momias de animales, miles de ibis y halcones, y también&nbsp; de serpientes&nbsp; y de musarañas,&nbsp; en el equipo&nbsp; incluimos arqueólogos especialistas en momias de animales. Intervinieron también&nbsp; especialistas en maderas y en polen fósil que nos informa de las plantas que crecían hace 4000 años, cultivadas o de forma espontánea,&nbsp; en el valle del Nilo en el Antiguo Egipto. La arqueología es una especialidad&nbsp; multidisciplinar&nbsp; en la que en algún momento&nbsp; pueden&nbsp; intervenir&nbsp; representantes de cualquier campo de la Ciencia y la Tecnología.</p>



<p><br><br><strong>“HEMOS&nbsp; ENCONTRADO NO SOLO TUMBAS Y MOMIAS SINO TAMBIÉN JARDINES Y LASCAS DE PIEDRA&nbsp; CON LOS BOCETOS DE LAS PINTURAS”</strong></p>



<p><strong>P.</strong> En el yacimiento del&nbsp; Proyecto Djehuty que&nbsp; habéis&nbsp; explorado ¿pue- den aparecer en un futuro&nbsp; próximo&nbsp; monumentos tan interesantes como las tumbas&nbsp; que se van a abrir al público&nbsp; en febrero?</p>



<p><strong>R.</strong> En Dra Abu el-Naga todavía queda mucho para sacar a la luz. De hecho, nosotros hemos entrado&nbsp; en dos tumbas de la dinastía XII, del año 2000 a.C., a través de agujeros de ladrones y las hemos escaneado, pero la entrada aún no se ve. Por fuera no se ve absolutamente nada. Pero por lo menos tenemos localizadas dos grandes tumbas que probablemente cuenten&nbsp; también&nbsp; con un jardín delantero como el que encontramos&nbsp; en 2017. Lo bueno de nuestro yacimiento es que encontramos&nbsp; no sólo tumbas y momias sino también&nbsp; jardines, ramos de flores, pizarrines de escuela, el basurero&nbsp; de los obreros&nbsp; y artistas que construyeron&nbsp; y decoraron&nbsp; las tumbas y tenemos las cerámicas con el mortero,&nbsp; con el pigmento empleado,&nbsp; y, algo muy inusual, lascas de piedras calizas con los bocetos de las pinturas que luego los artistas realizaron en las paredes.&nbsp; Seguro que hay mucho por descubrir,&nbsp; el problema&nbsp; no es la materia, en el proyecto Djehuty&nbsp; hay trabajo por los menos para los próximos 50 años. El problema&nbsp; es la financiación. A pesar lo valioso de lo descubierto,&nbsp; cada vez es más difícil conseguir financiación y de ella depende&nbsp; el futuro.</p>



<p><strong>P.</strong> ¿Cómo llegaste a convertirte en egiptólogo?</p>



<p><strong>R.</strong> Me licencié en Historia Antigua en la Universidad&nbsp; Complutense de Madrid y como en España no había una especialidad dedicada a la Egiptología me marché a hacer el doctorado&nbsp; en los Estados Unidos. Por suerte me dio una beca la Universidad John Hopkins de Baltimore donde hice el doctorado. Más tarde estudié un año en Alemania en Tubinga con una beca Humboldt y luego regresé a Madrid, donde me incorporé al CSIC.<br></p>



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<p><strong>“LA EGIPTOLOGÍA ESPAÑOLA HA CONSEGUIDO HACERSE UN HUECO MUNDIAL, PERO&nbsp; NI HAY RESPALDO&nbsp; INSTITUCIONAL NI FINANCIACIÓN SUFICIENTES”</strong></p>



<p><strong>P.</strong> ¿Cómo&nbsp; está&nbsp; en estos&nbsp; momentos la Egiptología en España&nbsp; y cómo&nbsp; están valorados&nbsp; los egiptólogos españoles en el mundo?</p>



<p><strong>R.</strong> En España&nbsp; no hay tradición&nbsp; egiptológica. En el pasado hubo varios intentos para impulsar la Egiptología entre&nbsp; nosotros, como cuando Howard&nbsp; Carter visitó Madrid invitado por el duque&nbsp; de Alba después&nbsp; de descubrir&nbsp; la tumba de Tutankamón&nbsp; o cuando se trajo a España&nbsp; el templo de Debod,&nbsp; pero siempre de forma infructuosa. Hoy en día, aunque&nbsp; hay Egiptología en varias universidades españolas los planes de estudio son tan generales que hacen difícil implantar un programa serio en esta especialidad. Hay Egiptología en Sevilla, en La Laguna, en Alcalá de Henares,&nbsp; en Barcelona… Yo suelo decir que los egiptólogos españoles actuales son como los salmones, que nadan contra corriente.&nbsp; Es un milagro que en estos momentos España tenga 12 misiones arqueológicas en Egipto, desde la de Saqqara en el norte, Oxirrinco y Heracreópolis&nbsp; en el Egipto Medio, en Luxor hay varias y también&nbsp; en Asuán… Es verdad que la Egiptología española ha conseguido hacerse un hueco en la Egiptología mundial gracias a estas excavaciones, todas ellas interesantes y exitosas, pero ni hay respaldo&nbsp; institucional ni financiación suficientes. Habrá que ver si este éxito conseguido por la Egiptología española en el yacimiento de Djehuty&nbsp; acaba siendo un espejismo o se consolida. En el CSIC estamos tres egiptólogos y todo se ha sembrado&nbsp; bien, pero hay que seguir regando. En general, el problema&nbsp; de la Ciencia en España es la falta de constancia. Se hacen grandes esfuerzos, grandes inversiones y de repente&nbsp; se echa a perder&nbsp; todo por la falta de continuidad,&nbsp; por la falta de una política científica real.</p>
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<p><strong>P.</strong> ¿Cuál es el futuro&nbsp; del&nbsp; Proyecto Djehuty? Además&nbsp; de&nbsp; la apertura&nbsp; al público&nbsp; de las tumbas&nbsp; ¿qué planes&nbsp; tenéis para el año que viene?</p>



<p><strong>R.</strong> Pues vamos a ver… Nuestra primera campaña de excavación se inició en 2002, por tanto, la campaña de 2023 será nuestra campaña número&nbsp; 22, que ya es una hazaña en sí misma, una hazaña desde el punto de vista de la financiación. La Egiptología de por sí es cara y ha sido muy difícil encontrar&nbsp; patrocinadores&nbsp; y subvenciones para poder ir tirando durante&nbsp; 22 años. De hecho, este año vamos a hacer por tercera vez un crowdfunding porque no tenemos suficiente dinero para ir a excavar. Es un poco triste, sobre todo este año, el de la apertura de las tumbas, cuando vamos a sacar el tercer documental&nbsp; en Televisión Española, titulado “His- toria de una necrópolis”, que no tengamos dinero siquiera para ir… Pero bueno, se conseguirá. Gracias a Técnicas Reunidas y a la Fundación&nbsp; Palarq, y gracias a todos los mecenas que han contribuido&nbsp; en el crowdfunding,&nbsp; iremos a excavar en enero de 2023 con las mismas ilusiones que en la primera campaña. Nos esperan cuatro pozos funerarios de la dinastía XVII, ca.1600 a. C., que es seguro que nos darán alguna sorpresa. Todos los que hemos excavado hasta la fecha fueron sa- queados en la antigüedad,&nbsp; pero los ladrones actuaban&nbsp; siempre con prisas y con mala luz, por lo que siempre se dejaban objetos interesantes que nos hablan de los individuos allí enterrados</p>



<p>Pero lo más importante y emocionante&nbsp; será terminar&nbsp; de documentar y restaurar las tumbas de Djehuty&nbsp; y de Hery, iluminarlas con paneles solares y abrirlas al pú- blico. Es un forma de ofrecer a todos el fruto de nuestro trabajo, de devolver a la sociedad, la menos en parte, la ayuda económica recibida durante todos estos años. Con ello esperamos, además, haber contribuido un poco a estrechar los lazos entre España y Egipto a través de la cultura, el arte y la investigación científica.</p>
<p>La entrada <a href="https://sge.org/publicaciones/articulos/entrevista-jose-manuel-galan/">Entrevista a José Manuel Galán</a> se publicó primero en <a href="https://sge.org">Sociedad Geográfica Española</a>.</p>
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