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	<title>Boletin 79 archivos - Sociedad Geográfica Española</title>
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	<title>Boletin 79 archivos - Sociedad Geográfica Española</title>
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		<title>El legado de los primeros viajeros</title>
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		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Dec 2024 13:20:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletin 79]]></category>
		<category><![CDATA[Exploradores]]></category>
		<category><![CDATA[Libros de viajes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Cuando analizamos lo (poco) que sabemos sobre nuestra propia historia encontramos el imbatible camino trazado por los clásicos detrás de cada dato, cada accidente geográfico y cada referencia mitológica. ¿Quién nos habló de esas leyendas...</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Texto: Emma Lira<br></strong></p>



<p>Boletín 79 &#8211; Sociedad Geográfica Española</p>



<p>Viajes de papel: literatura y libros de viajes<br><br><strong>Cuando analizamos lo (poco) que sabemos sobre nuestra propia historia encontramos el imbatible camino trazado por los clásicos detrás de cada dato, cada accidente geográfico y cada referencia mitológica. ¿Quién nos habló de esas leyendas sobre las columnas de Hércules que la tradición situaría en Gibraltar, sino Homero? ¿Quién sino Heródoto nos cuenta las costumbres de los íberos? ¿Quién, sino Avieno, nos dibuja los contornos de la mítica Tarteso?</strong></p>



<p>Rastreamos nuestra historia y nuestra geografía, buscamos otros horizontes con curiosidad o afán exploratorio porque alguien, antes que nosotros lo ha hecho. Enfrentamientos, exilios, prospecciones, rutas comerciales o colonizaciones fueron los motores que comenzaron a conectar los diferentes puntos del mundo conocido hace milenios. Quiero pensar que en cuanto el ser humano pudo asentarse, rodearse de una muralla y explotar los recursos agrícolas y ganaderos, su alma aún nómada sintió de nuevo irrefrenablemente el ansia de marchar.</p>



<p>Posidonio describió la costa mediterránea, Polibio nos contó las guerras púnicas y Estrabón nos ofreció detalladas descripciones sobre la Hispania romana. Los recursos minerales, los nombres de las tribus e incluso de los caudillos, las distancias que separan cada puerto, los templos, las montañas o los ríos fueron cuidadosamente anotados tras navegaciones inciertas y entrevistas a marineros. Y cuando no hubo guerras ni imperantes necesidades comerciales, la incipiente topografía y la innata curiosidad ayudaron a alimentar la pasión de viajar porque sí, sin excusas, por puro conocimiento. Si su intención no fue acercar un poco más el mundo, podríamos decir que fue la consecuencia.</p>



<p><strong>EL VIAJE DEL HÉROE DE HOMERO</strong></p>



<p>Quizá la primera crónica de un viaje sea la Odisea de Homero, una obra griega clásica que narra el viaje de regreso del héroe Odiseo a su hogar, Ítaca, después de la histórica Guerra de Troya. Aunque aún existe un debate abierto sobre si Homero fue efectivamente su autor y sobre su datación (en torno al VIII a. C.) lo incuestionable es lo que cuenta: un viaje a lo largo de diez años por el mundo conocido en la época, abordando diferentes personas y lugares. Los emplazamientos reflejan la dimensión cultural del Mediterráneo antiguo y conectan el mito con la realidad, pero también permiten hablar de distancias, de mundos bárbaros y salvajes, y de la tentación a la que continuamente someten al viajero, distrayéndole de su objetivo, el regreso.</p>



<p>Troya como punto de partida, Ítaca como destino, el mar ambivalente que representa por igual la libertad y la amenaza, las islas míticas que “atrapan” a los viajeros, el descenso al Hades como búsqueda del conocimiento… la <em>Odisea </em>no solo narra un desplazamiento físico, sino también el viaje interior de Ulises, a través del cual el héroe se enfrentará a numerosos desafíos que lo obligan a crecer, aprender y madurar. Ese es el auténtico legado de la <em>Odisea</em>, el permitirnos, como a Ulises, viajar con dudas e incidencias, no como un héroe, sino como simples mortales, para que el viaje se convierte en una búsqueda de identidad, en un proceso de transformación personal y, en definitiva, en una metáfora de la vida. Si Homero pretendía mostrar al lector las amenazas que acechan más allá del mundo conocido</p>



<p>no lo consiguió. Las generaciones posteriores vemos en la <em>Odisea </em>el atractivo que supone la exploración de lo desconocido, una auténtica invitación a salir de nuestra zona de confort y aventurarnos en lo imprevisible.</p>



<p><strong>HERÓDOTO, EL PADRE DE LA HISTORIA</strong></p>



<p>En el siglo V. a. C. el griego Heródoto ya había realizado extensos viajes por el mundo de su época y empezaba a plasmar sus experiencias en sus <em>Historias</em>. Aunque su enfoque principal eran las guerras médicas entre Grecia y Persia, dedicó una parte considerable de su obra a describir los lugares, pueblos y costumbres de las diversas regiones que visitó o de las que tuvo noticia. Entre ellas destacaban Egipto, Escitia, Grecia, Libia, Arabia, la India y el resto de los territorios al este de Persia.</p>



<p>La novedad de su narración es su capacidad para centrarse en las personas. Heródoto se interesa especialmente por los habitantes, describiendo las costumbres, tradiciones, creencias religiosas y formas de vida de los diferentes pueblos que conoce, pero también presta especial atención a la Historia aderezada con los mitos y las leyendas que la componen, hasta tal punto que se ha convertido en una fuente primaria de primer orden a la hora de comprender la diversidad cultural y geográfica del mundo antiguo. De hecho, es considerado uno de los primeros historiadores en intentar verificar sus fuentes y ofrecer una visión crítica de los acontecimientos.</p>



<p>En la concepción del viaje moderno la herencia de Heródoto nos aporta el espíritu aventurero, la curiosidad, y una gran capacidad para la observación al igual que una encomiable búsqueda de la verdad, a pesar de que algunas de sus historias pueden contener elementos legendarios, propios de la época. Heródoto no se limitaba a narrar los hechos, sino que también comparte sus propias experiencias y reflexiones, al estilo de un cronista de viajes. Esto convierte sus Historias en un relato personal y cercano, capaz de conectar con el lector de una manera profunda, e invitándonos a seguir su estela.</p>



<p><br><strong>LA GEOGRAFÍA DE ESTRABÓN</strong></p>



<p>Si Homero nos obsequió con el primer viaje de la Historia, siete siglos después, el geógrafo griego Estrabón, nos regaló el primer Atlas. En el siglo I a.C., Estrabón escribió una obra en 17 libros llamada <em>Geografía</em>, pero en ella no se limitó a describir lugares, sino que analizó sus características físicas, históricas, culturales y económicas. Su obra abarca contenidos geográficos que van desde Europa hasta Asia, incluyendo regiones como Grecia, Siria, Palestina, Arabia, Egipto, India y Etiopía, sin excluir los lugares más alejados del núcleo mediterráneo como eran Hispania o la Galia.</p>



<p>A diferencia de otros geógrafos de su época que se centraban en cálculos matemáticos y mapas precisos, Estrabón priorizaba la descripción detallada, y en una concepción periodística de la narración optaba por una compilación de diferentes fuentes ofreciendo un relato más rico y variado. Su obra destila un genuino interés por las culturas, las historias y las tradiciones de los pueblos que habitaban las regiones que describía, haciendo hincapié en cómo el clima, el relieve y los recursos naturales influían en las actividades humanas. Sus textos nos permiten aún ahora reconstruir la visión que tenían los antiguos griegos y romanos del mundo, conocer los paisajes y pueblos de la antigüedad y comprender los medios de producción, así como las rutas comerciales y las relaciones entre las diferentes culturas.</p>



<p>En el caso de Hispania es el primero que se esfuerza en resaltar la influencia de los pueblos fenicios y cartagineses, así como el impacto que produce en el territorio y sus habitantes la romanización forzosa. Quiero pensar que Estrabón, probablemente sin ser consciente de ello, nos ha ayudado a la hora de viajar desde la perspectiva de la historia, a preguntarnos por los hechos que han determinado el desarrollo de las regiones que visitamos. A no quedarnos en el paisaje, sino a los hechos y las personas que lo conforman.</p>



<p><strong>EL MUNDO CONOCIDO DE PAUSANIAS</strong></p>



<p>Pausanias fue un viajero, geógrafo e historiador griego del siglo II d.C. cuya principal contribución a la cultura y al conocimiento humano radica en su obra <em>Descripción de Grecia</em>. En esta extensa guía de viajes, Pausanias nos ofrece una mirada detallada y personal a la Grecia antigua que recorrió personalmente visitando ciudades, santuarios, templos y monumentos y ofreciendo detalladas descripciones sobre los mismos.</p>



<p>Pero además de los hechos históricos, Pausanias también recopiló y narró los mitos y leyendas asociados a cada lugar. Eso nos permite comprender la cosmovisión griega, la forma en que los antiguos griegos veían el mundo, así como als tradiciones y rituales de los habitantes de cada lugar. Pausanias creo una auténtica guía de viaje de la Grecia antigua, que ha supuesto un documento de un valor increíble tanto para la localización de yacimientos arqueológicos, como para los estudiosos y viajeros durante siglos.</p>



<p>Su visión personal y subjetiva de la Grecia antigua ha influido en generaciones de viajeros, escritores y artistas posteriores de tal manera que podría decirse que Pausanias aporta al viajero actual la idea del viaje como aprendizaje. El geógrafo griego no solo describe los lugares que visita, sino que los pone en valor ofreciéndonos una inmersión en la historia, la mitología y la cultura de su país. Como el observador meticuloso que era describía con detalle los monumentos, los paisajes, las costumbres y las leyendas asociadas a cada lugar y a través de ese enfoque transmite al lector una fascinación y un respeto por el pasado y por las raíces culturales que trasciende al viajero moderno. Sus escritos reflejan también varias de las características que se le presuponen al viajero actual: curiosidad intelectual, permanente capacidad de asombro y capacidad de planificación. Tres elementos imprescindibles para que un viaje suponga un éxito.</p>



<p><strong>ORA MARÍTIMA, EL VIAJE NARRADO POR AVIENO</strong></p>



<p>La <em>Ora Marítima </em>es una obra poética latina de gran importancia histórica y geográfica, escrita por el poeta Rufo Festo Avieno en el siglo IV d.C como un compendio de diversas fuentes antiguas, entre ellas el Periplo de Massalia, probablemente un texto griego del siglo VI a.C. Su narración nos ofrece una valiosa ventana al conocimiento geográfico y marítimo del mundo antiguo, especialmente del Mediterráneo y las costas atlánticas, con importantes datos sobre la geografía de la época, que incluyen desde referencias mitológicas a la ubicación de lugares, distancias y características naturales. En la actualidad supone una importantísima foto fija del momento en que se escribió y, por tanto, una fuente imprescindible para historiadores, geógrafos y arqueólogos.</p>



<p>Avieno dedica una parte importante del poema a describir las costas de la Península Ibérica, mencionando lugares como Tartessos, Gades (Cádiz), el Estrecho de Gibraltar, y diversas tribus y pueblos que habitaban la actual España, pero también describe diferentes lugares de la Galia, así Britania, el Mar Negro y otras regiones del Mediterráneo oriental. Su constante revisión deriva de la dificultad de equiparar algunos de los lugares que se describen con su correspondencia real como consecuencia de los cambios geográficos o las diferentes interpretaciones.</p>



<p>Pero su vigencia es eterna y sobre todo muestra el interés mantenido a lo largo de los siglos por conservar el “secreto” de la ruta a seguir. Un documento equiparable a una de nuestras guías de viajes que incluyera referencias y coordenadas. Con el añadido de que es en verso. Y en latín, claro.</p>



<p><br><strong>EL ITINERARIO DE EGERIA</strong></p>



<p>Egeria fue una mujer cristiana del siglo IV, probablemente de origen hispano, conocida por el viaje realizado -y documentado- a Tierra Santa. Su relato es uno de los primeros diarios de viaje de una mujer y una de las fuentes más importantes para conocer la vida religiosa y las costumbres de la época. Narra detalladamente el viaje realizado a Oriente entre los años 381 y 384 d. C. En él, describe los lugares que visitó, entre los que se encuentran Egipto, Palestina y Jordania donde conoce Jerusalén, Belén, el río Jordán o el Mar Muerto, Antioquía, en el sur de Siria o la capital del Imperio romano de Oriente, la entonces Constantinopla. Egeria narra con desenvoltura las costumbres de los cristianos locales, las celebraciones litúrgicas y sus propias reflexiones sobre la fe y su testimonio es especialmente importante porque supone una de las pocas y valiosísimas fuentes escritas por una mujer en la Antigüedad tardía, ofreciendo una perspectiva única sobre los Santos Lugares, la vida religiosa y social de la época, y las costumbres y tradiciones de los pueblos que fue encontrando a lo largo de su camino.</p>



<p>Egeria es considerada la primera gran peregrina de la historia. Podríamos hablar de ella como una precursora del turismo cultural pues su relato pone por primera vez en valor el patrimonio histórico de los lugares por los que pasaba. El llamado <em>Itinerario </em>inspiró a innumerables personas a emprender viajes a Tierra Santa y otros lugares sagrados a lo largo de los siglos, promoviendo el desarrollo de una incipiente infraestructura turística consistente en rutas, albergues y servicios para viajeros religiosos, sentando las bases del turismo religioso moderno, cuatro siglos antes de que existiera Santiago de Compostela. Su relato, con información detallada sobre la vida cotidiana, las costumbres y las creencias de la época es una fuente invaluable para historiadores, antropólogos y lingüistas y está considerado uno de los primeros ejemplos de literatura de viajes.</p>



<p><strong>EL LIBRO DE LAS MARAVILLAS DE MARCO POLO</strong></p>



<p>El <em>Libro de las Maravillas</em>, es una obra de viajes escrita por el mercader veneciano Marco Polo a finales del siglo XIII. Dictada a Rustichello de Pisa durante su cautiverio en Génova, este libro se convirtió rápidamente en un <em>bestseller </em>de la época cautivando a lectores de todas las generaciones. En sus páginas, Marco Polo nos transporta a un Oriente misterioso y exótico, describiendo con detalle las tierras, ciudades, costumbres y maravillas que encontró durante sus viajes por el Imperio Mongol, China y otras regiones de Asia. Su éxito es atribuible a la descripción de un oriente fascinante, repleto de descripciones completamente desconocidas para los europeos de la época, como la figura del Gran Khan, la Gran Muralla China, el papel moneda o los métodos de navegación.</p>



<p>Aunque algunas de las historias de Marco Polo han sido recientemente cuestionadas, el <em>Libro de las Maravillas </em>ha trascendido las fronteras del tiempo y su influencia se ha dejado sentir en la literatura, la cartografía y la exploración. El relato inspiró a muchos exploradores posteriores, como Cristóbal Colón, a aventurarse en busca de nuevas tierras y riquezas y sigue siendo una valiosa fuente de información sobre Asia en la Edad Media. De hecho, la visión que Marco Polo transmitió sobre Asia contribuyó a cambiar la visión que Europa en general tenía del continente vecino, ayudando a desmitificar muchas leyendas y proporcionando un importante impulso a la exploración, y a la expansión del conocimiento geográfico.</p>



<p>El viaje moderno encuentra en la obra de Marco Polo puntos comunes tales como la concepción del viaje como un hecho transformador, la permanente fascinación por lo exótico que nos hace buscar continuamente nuevas experiencias y aventuras auténticas alejadas de destinos masificados y el valor del intercambio cultural, gracias al que todo viaje no es sino una oportunidad para adquirir conocimiento. Y al igual que Marco Polo compartió sus aventuras al regresar a Venecia, los viajeros actuales utilizan las redes sociales para documentar y compartir sus experiencias, inspirando a otros a explorar el mundo.</p>



<p><br><strong>LA RHILA A LA MECA DE IBN BATTUTA</strong></p>



<p>En el siglo XIV, el explorador marroquí Ibn Battuta emprendió una de las travesías más extensas de la historia. Partió de Tánger en 1325 con la intención de realizar la peregrinación que todo musulmán debe hacer a La Meca, sin embargo, una vez finalizada, en lugar de regresar a casa, decidió continuar viajando. Durante casi tres décadas, Ibn Battuta recorrió vastas extensiones de tierra, cruzó océanos y se sumergió en diversas culturas desde el norte de África hasta China, pasando por Oriente Medio, Asia Central, la India, el Sudeste Asiático y África subsahariana. Al regresar a Marruecos, Battuta dictó un relato detallado de sus viajes, una <em>rhila </em>o relato de viajes, que constituye una visión única del mundo medieval, con una narración pormenorizada de costumbres, religiones, ciudades y paisajes. Sus viajes contribuyeron a respetar la diversidad de culturas y creencias, a expandir el conocimiento geográfico, mapear el mundo conocido, promover el intercambio cultural e inspirar a futuras generaciones de exploradores. La <em>Rihla </em>de Ibn Battuta fue una de las primeras guías de viaje detalladas. Y algunas de sus rutas se siguen haciendo incluso en la actualidad.</p>



<p><strong>LA DESCRIPCIÓN GENERAL DE ÁFRICA DE LEÓN EL AFRICANO</strong></p>



<p>León el Africano, cuyo nombre original era al-Hasán ibn Muhammad al-Wazzán al-Zayyáti, fue un explorador y geógrafo árabe que vivió a caballo entre los siglos XV y XVI. Su vida y obra lo convirtieron en una figura clave en la comprensión de África y el mundo árabe durante el Renacimiento. Nacido en Granada, en una familia de eruditos, León el Africano vivió la conquista cristiana de la ciudad en 1492, tras la cual, se vio obligado a exiliarse en Fez, Marruecos, donde completó su formación. Su curiosidad por el mundo lo llevó a emprender extensos viajes por el norte de África y el Sahel, llegando hasta Tombuctú.</p>



<p>Su obra más famosa, Descripción de África, es un compendio geográfico e histórico que se convirtió en una de las principales fuentes de información sobre el continente africano para los europeos durante siglos. En él, el autor describe detalladamente las ciudades, los pueblos, las costumbres, la geografía y la historia de las regiones que visitó, actuando como puente entre el mundo árabe y el mundo cristiano, y transmitiendo conocimientos valiosos sobre África a los europeos.</p>



<p>Su obra proporcionaría a estos últimos una visión más precisa y detallada del continente vecino, desafiando muchos de los estereotipos y mitos que existían en ese momento hasta tal punto que inspiraría a exploradores como Vasco da Gama, a emprender sus propios viajes hacia África.</p>



<p>Su obra sigue siendo una fuente de referencia para historiadores, geógrafos y africanistas. No solo contribuyó al trazado de mapas más precisos, sino que reveló la existencia de grandes imperios y ciudades que, como Tombuctú, eran desconocidos para muchos europeos. Su desmitificación de África ayudó a percibir su gran diversidad cultural y étnica desafiando la visión estereotipada de un continente homogéneo y “bárbaro”. Y contribuyó al enriquecimiento cultural de Europa, al facilitar el intercambio de conocimientos e introducir nuevas ideas y perspectivas sobre el mundo.<br><br><strong>Bibliografía básica:</strong></p>



<p><em>Odisea, Homero (Gredos. 2019). Y Odisea Liberada (Blackie Books. 2022)<br></em><em>Historia, Herodoto (Edaf. 2024)<br></em><em>Geografía, Estrabón (Alianza Editorial. 2015)<br></em><em>Viaje de Egeria (La línea del horizonte. 2024)<br></em><em>El libro de las Maravillas, Marco Polo (Alianza Editoral. 2018)<br></em><em>A través del Islam, Ibn Battuta (Alianza, 2005)<br></em><em>Descripción de África, León el Africano (El Legado andalusí. 1995)<br></em><em>León el africano, Amin Maalouf (1986) (Alianza, 2018)</em></p>



<p><em>* Periodista y escritora, autora, entre otros libros, de “Espejismo, viaje al Oriente desaparecido”, “El último árbol del paraíso”, “Búscame donde nacen los dragos” y “La luna sobre Roma”. Colaboradora de National Geographic y miembro del Consejo de Redacción de la SGE.</em></p>



<p><em>&nbsp;</em></p>
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		<title>La biblioteca colombina. El sueño del saber universal del hijo de Cristóbal Colón</title>
		<link>https://sge.org/publicaciones/articulos/biblioteca-colombina/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Dec 2024 12:22:55 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletin 79]]></category>
		<category><![CDATA[Libros de viajes]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>El hijo pequeño del almirante Cristóbal Colón, Hernando, siguió la estela descubridora de su padre más que en el plano físico, en el ámbito del conocimiento. Para ello se dedicó de manera compulsiva a adquirir libros.</p>
<p>La entrada <a href="https://sge.org/publicaciones/articulos/biblioteca-colombina/">La biblioteca colombina. El sueño del saber universal del hijo de Cristóbal Colón</a> se publicó primero en <a href="https://sge.org">Sociedad Geográfica Española</a>.</p>
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<p><strong>Texto: Ramón Jiménez Fraile</strong></p>



<p>Boletín 79 &#8211; Sociedad Geográfica Española</p>



<p>Viajes de papel: literatura y libros de viajes</p>



<p><br><br><strong>El hijo pequeño del almirante Cristóbal Colón, Hernando, siguió la estela descubridora de su padre más que en el plano físico, en el ámbito del conocimiento. Para ello se dedicó de manera compulsiva a adquirir libros, impresos y manuscritos, con los que crear una de las bibliotecas más importantes del Renacimiento cuyo objetivo era el de compendiar el saber universal. Además, puso en marcha un pionero proyecto consistente en reflejar, de manera sistemática, la realidad geográfica de España, lo que le convirtió en el primer geógrafo de la España moderna.</strong></p>



<p>El 21 de noviembre de 1535, un librero de Lyon vendió un ejemplar de “La Crónica de Génova” publicada en París por la Editorial Michel le Noir. Gracias a la meticulosidad del comprador, no solo sabemos que el libro costó un sueldo, “equivalente a doce dineros, valiendo el ducado 570 dineros, que son 47 sueldos y medio”, sino que aquel día hubo “grandísimo frío y niebla” en la ciudad francesa. El comprador era el hijo del almirante del Nuevo Mundo, Hernando Colón, y el libro engrosó su descomunal colección privada de obras impresas y manuscritos.</p>



<p>Hernando Colón no solo pasaría a la historia por el legado material de la conocida hoy como Biblioteca Colombina (en su día llamada Hernandina o Fernandina), sino por sentar las bases de la biblioteconomía: la ciencia relativa a la conservación, organización y administración de las bibliotecas.<br><br>El profesor Edward Wilson-Lee, autor del “Memorial de los Libros Naufragados. Hernando Colón y la búsqueda de una biblioteca universal” (Editorial Ariel), considera que el hijo del almirante se sintió “indefenso” ante la avalancha de datos que se manejaban en su época. “Al igual que sucede hoy con la revolución digital, la imprenta aumentó de manera exponencial la cantidad de información disponible. Hoy nos orientamos en ese océano supeditándonos a los algoritmos de búsqueda, y él tuvo que inventar nuevos sistemas de clasificación”. Mientras que su padre descubrió un mundo nuevo, “él quiso crear un nuevo mundo de información”, señala Wilson-Lee. Para ello, se propuso recopilar todo el saber de su época “y ponerlo al servicio de Carlos V, sirviéndole en bandeja toda esa información. Le entregó una gran herramienta de poder, como había hecho su padre con los Reyes Católicos”.</p>



<p>Para garantizar la perennidad de su legado, Hernando hizo de su biblioteca el principal beneficiario de su herencia. Sin embargo, su voluntad no fue respetada, lo que explica que en la actualidad solo se conserven, en la Catedral de Sevilla, alrededor de unos tres mil quinientos volúmenes, de los más de quince mil títulos y documentos que llegó a reunir.</p>



<p><strong>LAS JOYAS DE LA BIBLIOTECA COLOMBINA</strong></p>



<p>Hernando nació en Córdoba en 1488, de la relación extramatrimonial entre Cristóbal Colón y Beatriz Enríquez de Arana, huérfana de humildes agricultores. Por aquel entonces su padre se ganaba la vida, según se dijo, vendiendo libros y mapas de navegación. Al regreso de su primer viaje a las Indias, el ya <em>Vista de la biblioteca colombina en la actualidad. </em>almirante logró que Hernando fuera aceptado como paje en la corte del prín cipe Juan, el único hijo varón de los Reyes Católicos. Fue en ese ambiente cortesano en el que se forjó la educación humanista del menor de los hijos de Cristóbal Colón.</p>



<p>Cuando apenas tenía trece años, acompañó a su padre en el cuarto viaje a las Indias, que estuvo marcado por penalidades e infortunios. A los veinte años cruzó de nuevo el Atlántico, esta vez para acompañar a su hermano Diego, que había sido nombrado gobernador de Santo Domingo. Entre su equipaje figuraban cuatro arcones con casi doscientos cincuenta libros que dejó en La Española, constituyendo así la que se considera primera biblioteca del Nuevo Mundo.</p>



<p>Los posteriores viajes que Hernando hizo por Europa, en parte acompañando al emperador Carlos V, le permitieron establecer una estrecha relación con los principales editores y libreros de la época, así como con destacados intelectuales de su tiempo, como Erasmo de Rotterdam.</p>



<p>Paradójicamente, dos de sus escritos más relevantes no figuran, en la actualidad, en los estantes de la Biblioteca Colombina. En primer lugar, se trata del original en español de la biografía que, entre 1536 y 1539, escribió sobre su padre y de la que, en 1571, se publicó una traducción al italiano. Habría que esperar a 1749 para que se publicara la traducción española de esa primera edición italiana. El hecho de que el original en español nunca haya aparecido alimentó la polémica sobre si Hernando fue o no el auténtico autor de la biografía. Otro documento relevante que no se encuentra en la Biblioteca Colombina es el informe que fue presentado a Fernando el Católico por Diego Colón, mediante el que su hermano Hernando proponía, en 1511, llevar a cabo la que hubiera sido la primera vuelta al mundo. El documento original acabó en la colección del estadounidense Obadiah Rich y en la actualidad forma parte de los fondos de la New York Public Library. En él, Hernando destaca los beneficios que acarrearía dicho proyecto en términos de un mejor conocimiento de nuestro planeta, partiendo del principio de que “el principal don que tenemos es el saber”.</p>



<p>Entre las obras que sí figuran en la Biblioteca Colombina destacan “El Libro de viajes”, de Marco Polo y “El Libro de las Profecías”, éste último consistente en una recopilación de textos bíblicos y de citas de padres de la Iglesia y de clásicos que Cristóbal Colón manejó en apoyo de sus descubrimientos. Junto con un considerable número de incunables, la Biblioteca Colombina contiene asimismo una gran cantidad de obras impresas consideradas menores, en las que se recogen cancioneros y refranes populares. Su carácter altruista quedó de manifiesto en la cláusula que figura en su testamento, en virtud de la cual cada ejemplar de su librería debía portar la siguiente mención: “Don Hernando Colón, hijo de don Cristóbal Colón, primero almirante que descubrió las Indias, dejó este libro para uso y provecho de todos sus prójimos. Rogad a Dios por él”. También a petición suya, en su sepultura figuran en torno a su escudo de armas cuatros libros abiertos que hacen referencia a la organización de su biblioteca en torno a otros tantos conceptos: autores, ciencias, epítomes y materias.</p>



<p><strong>EL “LIBRO DE LIBROS”, PERDIDO Y HALLADO EN DINAMARCA</strong></p>



<p>En 2019, la figura del hijo pequeño de Cristóbal Colón saltó a la actualidad al descubrirse en un Instituto de la Universidad de Copenhague el códice original de “El Libro de los epítomes”. La obra era el resultado de uno de los pioneros proyectos bibliográficos de Hernando Colón consistente en ofrecer, de manera estandardizada, resúmenes de los libros que iba adquiriendo. El códice original recogía alrededor de dos mil reseñas, la gran mayoría en latín, pero no todas se han conservado. El hecho de que faltaran las primeras páginas del códice explica que durante siglos no fuera atribuido a Hernando Colón. Se cree que la obra llegó a Dinamarca a mediados del siglo XVII, sin que se sepa ni cómo ni por qué lo hizo.</p>



<p>Menos suerte tuvo una partida de casi dos mil libros comprados por Hernando Colón en Venecia y perdidos, en 1521, en el naufragio del barco que los transportaba a Sevilla. Hernando dio cuenta de ellos en un documento titulado “Memorial de los Libros naufragados”, expresión que dio pie al título del reciente libro en el que el profesor Edward Wilson-Lee narra la vida y obra del hijo del almirante.<strong>   </strong></p>



<p class="has-text-align-left"><strong>DESCRIPCIÓN Y COSMOGRAFÍA DE ESPAÑA&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;</strong></p>



<p>En 1517 Hernando Colón emprendió un pionero proyecto geográfico, consistente en <em>“hacer la cosmografía de España y en ella escribir todas las particularidades y cosas memorables”</em>. Para ello, en palabras de uno de sus ayudantes, <em>“fue necesario enviar por todos los pueblos de España algunas personas que informasen en cada pueblo de los vecinos que había y de todo lo demás que en él hubiese digno de memoria y, habida la información, (que) la trajeran con fe de escribanos y de testigos fidedignos”</em>. La conocida como “Descripción y Cosmografía de España”, conservada en la Biblioteca Colombina de Sevilla, fue un encargo que emanó del propio Carlos V, ante el desconocimiento que su corte tenía de los reinos de España. Después de seis años de exhaustivos trabajos de recogida de datos por parte del equipo que constituyó al efecto, Carlos V puso fin al costoso proyecto sin que se hubieran alcanzado todos los objetivos fijados.</p>



<p>Años más tarde, en 1526, Carlos V encargaría a Hernando la elaboración, junto con los principales pilotos españoles de la época, una carta general de navegación de escala planetaria, proyecto que no fue llevado a cabo.</p>



<p>Hernando Colón tuvo ocasión de hacer gala de sus dotes de cosmógrafo en la Junta de Geógrafos de Elvas-Badajoz de 1524, convocada para dirimir, por la vía diplomática y basándose en evidencias científicas, el conflicto sobre las Molucas suscitado por la primera vuelta al mundo.</p>



<p><strong>INFORMACIÓN PRÁCTICA SOBRE LA BIBLIOTECA COLOMBINA</strong></p>



<p>La primera sede de la biblioteca de Hernando Colón fue la casa que construyó en la Puerta de Goles de Sevilla. El propio Hernando redactó un reglamento que incluía la prohibición de que los libros salieran del recinto, <em>“pues que vemos que es imposible guardarse, aunque tengan cien cadenas”</em>. Tras su muerte, la biblioteca fue trasladada primero al Convento de los dominicos y más tarde a un salón del Patio de los Naranjos de Catedral de Sevilla, donde se encuentra en la actualidad.</p>



<p>Desde 1992 es gestionada por la Institución Colombina, junto con otros archivos y bibliotecas de la Archidiócesis y de la Catedral. La Institución Colombina organiza visitas guiadas de grupos que proporcionan una completa visión de la imprenta y del mercado de libros en la Europa de la primera mitad del siglo XVI.</p>



<p>Las solicitudes de visitas pueden dirigirse al correo electrónico: <a href="mailto:ncp@icolombina.es">ncp@icolombina.es</a><br><br><em>* Ramón Jiménez Fraile es historiador, periodista y escritor. Ha escrito varios libros sobre el mundo de la exploración y los exploradores. Es miembro de la Sociedad Geográfica Española.</em></p>



<p>&nbsp;</p>
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		<title>Derroteros: las guías de viaje de los marinos</title>
		<link>https://sge.org/publicaciones/articulos/derroteros/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 19 Dec 2024 11:55:34 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletin 79]]></category>
		<category><![CDATA[Expediciones]]></category>
		<category><![CDATA[Exploradores]]></category>
		<category><![CDATA[Libros de viajes]]></category>
		<category><![CDATA[Rutas]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Desde la Antigüedad, los marinos y navegantes describieron sus viajes en los llamados derroteros, periplos o libros portulanos, descripciones<br />
meticulosas, casi a modo de guías de de viajes, que durante siglos orientaron a los viajeros por mar.</p>
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<p><strong>Texto: Mª Luisa Martín Merás</strong></p>



<p>Boletín 79 &#8211; Sociedad Geográfica Española</p>



<p>Viajes de papel: literatura y libros de viajes</p>



<p><br><br><strong>Desde la Antigüedad, los marinos y navegantes describieron sus viajes en los llamados derroteros, periplos o libros portulanos, descripciones meticulosas, casi a modo de guías de viajes, que durante siglos orientaron a los viajeros por mar. Especialmente durante los siglos XVI y XVII ocuparon un lugar muy importante en nuestra literatura de viajes, en particular en los relatos de las aventuras que llevaban al Nuevo Mundo.</strong></p>



<p>Un derrotero es una descripción náutica de una ruta marítima, específica para marinos y pilotos, que frecuentemente tienen como destino lugares adónde nunca han navegado. Estos libros describen y representan las costas, bajos fondos, señalizaciones (boyas, faros, balizas, etc.), perfiles visuales de las costas, avisos de peligros, formas de navegación convenientes, acceso a puertos, etc. Es decir, contienen el conjunto de observaciones, hechas en un viaje por mar, útiles para la navegación del piloto y de navegantes futuros. Se menciona la existencia de este tipo de documentos desde la más remota Antigüedad, bajo el título de periplos, libros portulanos y derroteros, siendo un ejemplo fundamental de la recopilación de experiencias prácticas para el ejercicio de la navegación durante siglos.</p>



<p>Si consideramos que una guía de viajes es “un libro de información sobre un lugar, diseñado para el uso de visitantes o turistas, donde se relatan experiencias viajeras sin aspectos literarios y narrativos, y cuyas características geográficas e históricas condicionan el relato” (1), podemos incluir a estos derroteros de los siglos XVI y XVII dentro de la literatura de viajes, en la modalidad de guías de viaje especializadas, ya que muchos de ellos reúnen los requisitos mencionados en la definición citada más arriba.</p>



<p>Con motivo del descubrimiento de América, se creó en 1503 la Casa de la Contratación de Sevilla, que se ocupaba del comercio con las Indias, Canarias y Berbería y actuaba como escuela de pilotos, pues pronto se hizo patente la necesidad de instruirlos en sus navegaciones a América. Los libros de navegación que salieron de su entorno fueron concebidos como libros de texto para enseñar a los pilotos los rudimentos técnicos del arte de navegar y se englobaban bajo el nombre genérico de “regimientos de navegación”; solían incluir un derrotero donde se explicaba la navegación a las Indias con la derrota a las Antillas, a Tierra Firme y otros lugares.</p>



<p>Los primeros derroteros de América son evidentemente españoles y recogían las derrotas que hacían las flotas de Indias desde España, saliendo de Sevilla, a las Antillas, Veracruz y Honduras, y la vuelta a España desde Cuba, donde se unían las flotas de Nueva España y Tierra Firme para, juntas y protegidas, volver a la metrópoli. Sin embargo, los derroteros publicados son escasos, debido al estricto secreto con que se manejaban los descubrimientos y rutas americanas. <em>La Suma de geografía que trata de todas las partidas y provincias del mundo: en especial de las Indias y trata largamente del arte del marear </em>de Martín Fernández de Enciso en 1519, es una descripción geográfica de las partes del mundo, empezando por Europa y terminando por el Nuevo Mundo recién descubierto, del que presenta una lista de lugares con sus latitudes bastante acertadas, además de una detallada explicación de de las costumbres de sus naturales, zoología y botánica, especialmente del área antillana. Parece que el libro incluía una carta de navegar que no se publicó, precisamente para no dar noticias a los extranjeros.</p>



<p><strong>LA INFORMACIÓN SECRETA DE LOS DERROTEROS</strong></p>



<p>Andrés García de Céspedes, que era cosmógrafo mayor del Consejo de Indias, incluyó en su <em>Regimiento de Navegación </em>en 1606, un derrotero para explicar detalladamente el nuevo padrón real. Por su parte Francisco de Seixas y Lobera, publicó en 1690 <em>Descripción geográfica y derrotero de la Región Austral Magallánica</em>, con un mapa del estrecho de Magallanes que tuvo que retirar por indicación del Consejo de Indias. En 1585 Andrés de Poza con su obra <em>Hidrografía</em>, que era un derrotero de las costas europeas, desde el estrecho de Gibraltar hasta Holanda, no tuvo ningún problema en su publicación, ya que sus rutas eran sobradamente conocidas por los países europeos.</p>



<p>Llama la atención que casi ningún derrotero o tratado de navegación práctica, escrito por españoles, haya sido publicado en su tiempo, a pesar del indudable interés que despertaron en los siglos XVI y XVII los asuntos marítimos en España. Parece ser que el principal obstáculo era la negativa para conceder el permiso de impresión por parte del Real Consejo de Indias, para no divulgar las derrotas seguidas por las flotas ni los sistemas defensivos de los puertos americanos. A tal fin, los pilotos que habían obtenido el título en el examen de la Casa de Contratación tenían que hacer el juramento <em>“de que bien y fielmente usará su arte y que no enseñará su profesión a ningún estranjero de estos Reinos ni le dará el regimiento, ni derrota de la dicha carrera de las Yndias, ni los instrumento, cartas, aguja, ballestilla, ni astrolabio»</em>. (2)</p>



<p>Por esta razón muchos derroteros a las Indias permanecieron inéditos, ya que facilitaban el conocimiento de las costas a enemigos y corsarios. Entre ellos estaba el <em>Quatripartitu </em>en <em>Cosmographia pratica i por otro nombre llamado espejo de navegantes</em>, de Alonso de Chaves, [1537], cosmógrafo y piloto mayor de la Casa de la Contratación de Sevilla. El libro cuarto de la obra es un derrotero de las “Indias de la Mar Océana”, desde la costa de Perú hasta la navegación del estrecho de Magallanes, con explicación de la distancia en leguas de los lugares, y colocación en latitud de los más importantes. La opinión común es que no recibió el permiso de impresión del Consejo de Indias por la información de las costas americanas que contenía.</p>



<p><em>El Itinerario de navegación de los mares y tierras occidentales</em>, de Juan Escalante de Mendoza [1575], general de la Flota de Tierra Firme, contiene un derrotero clásico desde Sevilla a Nueva España, Honduras y Tierra Firme, con las distancias en leguas de toda la costa occidental hasta el Estrecho de Magallanes, y la derrota de vuelta a España. <em>El Itinerario </em>tampoco logró la licencia de impresión del Consejo de Indias, debido a los abundantes detalles que daba sobre las rutas de las flotas.</p>



<p>Lo mismo le sucedió al derrotero, <em>Luz de navegantes donde se hallaran todas las derrotas y señas de las partes marítimas de las Indias, islas y Tierra Firme del mar Océano</em>, de Baltasar de Vellerino [1592], que se guarda en la biblioteca universitaria de Salamanca. La obra está dividida en dos libros, el primero explica las derrotas que siguen las flotas españolas a las Indias Occidentales, partiendo de Sanlúcar de Barrameda, y detallando las corrientes, vientos, distancias, medios y lugares por los cuales se debe navegar para evitar las dificultades y llegar a buen puerto. Señala los rumbos que se deben tomar según la dirección de los vientos y los accidentes geográficos que pueden servir para reconocer los puertos y la distancia en leguas de unos a otros. De manera somera se detiene además en la descripción de las riquezas naturales, habitantes y otros detalles de los puertos de La Habana, Puerto Rico, Veracruz y Santo Domingo. El segundo libro se titula: <em>“De las señas de las partes de las Indias, Islas y Tierra Firme del mar Océano”</em>. Está constituido por 115 dibujos, precedidos de una explicación que el autor llama “señas o señales marítimas”. Los dibujos son perspectivas de costa con una ligera aguada en ocre, azul y verde; están orientados con una flecha inscrita en un círculo y llevan una filacteria donde se señala desde dónde se ha tomado el perfil. Son estos dibujos los que confieren a la obra un carácter especial dentro de los numerosos derroteros de la época.<br><br><strong>DERROTEROS ANÓNIMOS DEL PACÍFICO ILUSTRADOS CON DIBUJO</strong></p>



<p>La mayoría de los derroteros manuscritos del siglo XVI detallan las derrotas y puertos de la costa atlántica de América desde la barra de Sanlúcar hasta San Juan de Úlua y otros lugares de la costa occidental. Pero el estrecho de Magallanes, descubierto en noviembre de 1520, abrió una nueva etapa de navegaciones que hizo del Mar del Sur o Pacífico un espacio a explorar y descubrir. Los viajes por el Pacífico motivaron la necesidad de hacerse con mapas y cartas, perfiles de costas y planos de puertos, sobre todo en la región austral, por la imposibilidad o peligrosidad de navegar junto a la costa, lo que hizo necesario elaborar y unificar la cartografía del Mar del Sur, difundiéndola entre los pilotos de la Corona. A mediados del siglo XVII, a medida que avanzaban los descubrimientos en las costas del Pacífico y los viajes a Filipinas, encontramos muchos derroteros específicos para esa navegación, que solía empezar en Acapulco o Callao y descender hasta el cabo de Hornos. Estos derroteros de la costa pacífica de América constituyen un conjunto de manuscritos muy valioso que reposa en bibliotecas y archivos. La característica principal de ellos es que son manuscritos, frecuentemente anónimos y no fueron escritos para ser publicados, sino para uso particular de los pilotos.</p>



<p>La mayoría incluye dibujos detallados de las costas y otras informaciones, que ilustran y complementan el texto, como perfiles de las costas, montañas y volcanes, islas e islotes, bajos, desembocadura de ríos, en fin, todo lo que pudiese servir para identificar la costa y en especial, sus puertos y centros urbanos costeros. Con ello se habría buscado ampliar el conocimiento sobre las costas e islas del Pacífico de los pilotos, que navegaban ese océano y que los habían recopilado para su propio uso y para los otros pilotos que los pudieran necesitar. Por supuesto, estos libros debían conservarse con gran sigilo, pues contenían información estratégica para los intereses del imperio español de la que pudieran beneficiarse otras potencias marítimas europeas, además de piratas y corsarios. Estas circunstancias avalan que la mayoría de los derroteros sean anónimos, recopilados por pilotos que los necesitaban para su propio trabajo. Los que hemos examinado no están firmados, aunque a veces aparece el nombre de su poseedor y todos tienen unas características parecidas.</p>



<p>Esta etapa se inicia en 1603 con el derrotero desde Acapulco al cabo Mendocino, hecho por el piloto de la segunda expedición de Sebastián Vizcaíno, Jerónimo Martín Palacios, con 33 croquis de la costa, realizados por Enrico Martínez. (3)</p>



<p>El [Derrotero] <em>de la costa seguida desde [Acapulco] hasta el estrecho de Magallanes, cabo de Hornos, estrecho de Maire hasta el río de Buenos aires, con caletas, puertos y ensenadas, bajos, islas, arrecifes, rios, arrumbamientos, distancias y demás circunstancias que necesita un piloto[…] que a veces es muy acertado aconsejarse con noticias que dan estos libros que son muy ciertas&#8230;A quien de este su dueño fuere, Dios le dé buenos aciertos en todo y por todo. Lima 5 de enero de 1764</em>4, nos confirma la hipótesis del anonimato, pues el autor resulta ser un incógnito piloto que ha copiado un derrotero muy anterior a la fecha que indica, pues da algunas noticias de sucesos pasados que él no pudo conocer. Incluye 11 ilustraciones de las costas con indicaciones náuticas, empezando por Acapulco y terminando por un mapa del Estrecho de Magallanes, donde aparece parte el dibujo incompleto de las islas Malvinas, denominadas “islas nuevamente descubiertas” Lo mismo sucede con el <em>Derrotero de las costas de los reinos del Perú, Tierra Firme, Chile y Nueva España, sacado de diferentes cuadernos que han escrito y usado los más clásicos y experimentados pilotos deste Mar del Sur, 1675. Incluye 270 dibujos. (</em>5) En el “Prólogo exhortatorio” el autor declara <em>“yo no puse nada de mi casa mas que trasladar” </em>pues el derrotero es una copia, para su uso privado, de anteriores derroteros de los pilotos del Mar del Sur, ya que, <em>“me animé con su trato y adquiriendo prestados sus cuadernos a juntar sus obras y experiencias en este libro que si por caso fuese a la imprenta hallasen en un cuerpo todo lo descubierto y qué se trajina en este Mar del Sur” (</em>6).</p>



<p>El [Derrotero] <em>desde la ultima población que tienen los españoles en las costas de Nueva España, en el mar del Sur es la ciudad de Compostela, como manifiesta la demostración de su mapa que da principio a este libro, como se verá en la hoja n.1, para que se tenga verdadera ynteligencia de todos los yntereses que comprehende sus demostraciones en sus mapas [&#8230;]para que sirva de norte a los navegantes que surcan aquellas costas&#8230; </em>Termina abruptamente al final por lo que no sabemos si tiene autor. Incluye 151 dibujos y, 8 hojas de texto. (7)</p>



<p>Por último, el <em>Derrotero general del Mar del Sur, sacado de diferentes autores. Hecho en Panamá en 30 del mes de Diciembre de 1684</em>,8 participa de las mismas características que los anteriores, ya que es una simbiosis de distintos derroteros, como se aclara en la portada donde los datos técnicos están complementados con 148 dibujos a la aguada muy interesantes.</p>



<p>Los derroteros de la costa pacífica de América constituyen un conjunto de manuscritos muy valioso y poco conocido, que no han sido estudiados en su conjunto. Hemos visto como la política de sigilo, establecida por el imperio español para proteger sus rutas marítimas, impidió la publicación de derroteros sin la aprobación de las autoridades científicas del Consejo de Indias. Esta circunstancia motivó que los pilotos se proveyeran por su cuenta de compilaciones de derroteros manuscritos que señalaban solamente la ruta de sus navegaciones, eran de su propiedad y tenían la garantía de poderlos corregir en sucesivas derrotas. Por esta razón la mayoría son anónimos, aunque a veces llevan el nombre del poseedor. La mayor parte de ellos, además de las indicaciones náuticas pertinentes, incluyeron unos dibujos en color de las tierras a las que se dirigían y noticias geográficas, que les confieren una importancia añadida y que justifican el título de este artículo.</p>



<p><strong>NOTAS</strong></p>



<p>1 Luis Albuquerque, Los libros de viajes como género literario, pp. 67-82, Sevilla, Escuela de Estudios Hispanoamericanos, 2006.<br>2 Manuel Moreno Alonso, América ante los pilotos de Ayamonte. El derrotero de las Indias de Benito Alonso Barrozo, Sevilla, 1985, p. 26.<br>3 Archivo General de Indias. Mapas y Planos, México, 53.<br>4 Museo Naval de Madrid, Mss. 180.<br>5 Museo Naval de Madrid, Mss. 1202.<br>6 Museo Naval de Madrid, Mss. 1202, p. 9.<br>7 Biblioteca Nacional de España, Mss. 2957.<br>8 The Hispanic Society of America, Ms. K44.<br><br>* Mª Luisa Martín Merás, es especialista en cartografía marítima española. Ha sido Jefa de Investigación en el Museo Naval de Madrid y Directora técnica del Museo Naval.</p>
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