La expedición fue un desafío personal.

Marco Ayoze Sánchez

“Uno nunca sabe lo que es capaz de hacer, hasta que tiene que ponerse a ello. A lo largo de mi vida me he enfrentado a varios desafios de distinta índole pero es la primera vez que me enfrento a un desafio combinado como éste y de esta magnitud”

El socio Marco Ayoze ha concluido la “Expedición Ausan” que ha puesto al límite su capacidad de superación y adaptación ante la adversidad: cruzar el Lago Titicaca, el desierto blanco de Uyuni y el desierto de Atacama.

No sólo tuvo que hacer frente a este reto sino que obtuvo muestras e información sobre la evolución y posible deterioro de las regiones que visitó durante ella.

  • LAGO TITICACA
    Salpicado por varias islas, algunas de las cuales aún conservan vestigios de monumentos y tribus autóctonas, ocupa el puesto 19º del ranking mundial por superficie y el 1º en cuanto a altitud. El reto de Marco consistía en realizar una travesía trasversal por el lago desde Desaguadero hasta Pusi, pero un contratiempo con la empresa local con la que había pactado los medios para la navegación truncó su objetivo de cruzar en menos de 5 días el lago.
  • UYUNI: EL DESIERTO BLANCO
    Es el mayor desierto de sal continuo del mundo, con una superficie de 10.582 km. Su reto consistía en cruzar el salar de Uyuni en solitario y a pie, valiéndose de sus conocimientos de supervivencia y del equipo que pudiera portear. En total suponía un recorrido de 250 km. desde Uyuni a Llica que completó con éxito.

    “Empecé a andar por aquel lugar que castigaba la vista con un brillo mágico pero terrible con el tiempo. Los pasos se hundían en una mezcla de fango y sal, haciendo que los andares fueran difíciles de coordinar, sin olvidar el duro trabajo que plantea arrastrar un carro que parecía infinitamente más pesado al hundirse por el peso del agua.”

  • ATACAMA: EL INFIERNO EN LA TIERRA
    Considerado el desierto más árido de la Tierra, después de los polos, esta tercera y última parte de la expedición supondría su gran desafío, ninguna otra persona lo había cruzado jamás en solitario.
    Una travesía dura y extensa que pretendía partir desde San Pedro de Atacama y finalizar en la ciudad de Antofagasta cruzando el centro del desierto. Pero un aviso de la gente local sobre la presencia de minas en su recorrido le obligó a adaptar la ruta para hacerla más segura, fuera de las escarpadas montañas y de los llanos estériles del desierto. La ruta realizaría ahora un recorrido menos escarpado y, por lo tanto, de menor belleza pero a la vez se incrementó en 40 km. su distancia, al bordear el centro del desierto.

    “Aquella región del desierto chileno iba a ser una inmensa prueba a mi voluntad física y mental, mi cuerpo casi recuperado por la prueba anterior veía en este desafío algo más de riesgo, pero sobre todo veía un desgaste mucho mayor. Pues atravesar un desierto a pie no tenía pinta de ser algo ligero…”

Galería