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	<title>Boletin 63 archivos - Sociedad Geográfica Española</title>
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	<title>Boletin 63 archivos - Sociedad Geográfica Española</title>
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		<title>Lagos en vías de extinción</title>
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		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 04 Dec 2019 14:42:19 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletin 63]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Lagos, ríos y océanos]]></category>
		<category><![CDATA[Medioambiente]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Texto: Lola Escudero Boletín 63 &#8211; Sociedad Geográfica Española Los lagos de nuestra Tierra De todos los problemas que afronta la ecología lacustre en un mundo que se calienta, los [&#8230;]</p>
<p>La entrada <a href="https://sge.org/publicaciones/articulos/lagos-via-extincion/">Lagos en vías de extinción</a> se publicó primero en <a href="https://sge.org">Sociedad Geográfica Española</a>.</p>
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<p><strong>Texto: Lola Escudero<br></strong></p>



<p>Boletín 63 &#8211; Sociedad Geográfica Española</p>



<p>Los lagos de nuestra Tierra<br><br><strong>De todos los problemas que afronta la ecología lacustre en un mundo que se calienta, los ejemplos más claros se aprecian en cuencas de drenaje cerradas, cuyas aguas vierten en lagos, pero no tienen salida fluvial hacia el océano. Estos lagos terminales, o endorreicos, tienden a ser poco profundos, salinos e hipersensibles a los cambios o a las perturbaciones. El caso del lago Chad, en África, el de Poopó, en Bolivia, y el del Mar de Aral, </strong><strong>en Asia central, son los más evidentes y espectaculares, pero no los únicos.</strong></p>



<p><strong>EL CASO DEL LAGO CHAD, UNAS CAUSAS CONTROVERTIDAS</strong></p>



<p>Las aguas del lago Chad no solo bañan el país al que da nombre, sino a Níger, Nigeria y Camerún, y de él viven al menos dos millones de personas, mientras que otros trece millones más se benefician de él. Sin embargo, su extensión se ha venido reduciendo en las últimas décadas, sin que los expertos terminen de ponerse de acuerdo en si la desaparición obedece al cambio climático o es más bien resultado de la constante evolución de esa superficie de agua.</p>



<p>En 1963, la superficie del lago Chad era de unos 26.000 kilómetros cuadrados, en la actualidad no llega a los 1.500, según el Programa de la ONU para el Medioambiente (PNUMA). “Es posible que el cambio climático tenga algo que ver con la disminución de la superficie del lago, pero en su historia ha sufrido variaciones parecidas”, explica a Europa Press Jacques Lemoalle, del Instituto de Investigación para el Desarrollo (IRD, por sus siglas en francés), que ha estudiado la evolución del lago.</p>



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<p>“<em>La principal amenaza en el nivel del lago no procede del cambio climático sino de un aumento de la extracción humana en el sur de la cuenca del lago Chad, principalmente para el regadío, que podría responder a un aumento de las necesidades alimentarias, en un contexto de un fuerte crecimiento demográfico y del probable crecimiento urbano</em>”, apunta por su parte Géraud Magrin, profesor de la Universidad París 1 y autor de varios estudios sobre el lago, junto con Lemoalle. El nivel del lago, explica en una entrevista con Europa Press, ha experimentado históricamente cambios importantes en su superficie que vienen motivados por tratarse de un “lago poco profundo”, afectado por una fuerte evaporación, y cuyas dos principales fuentes de agua, los ríos Chari y Logone, se ven alimentados de forma irregular en función de las lluvias anuales.</p>
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<p>“<em>Antes del cambio climático, el lago ya había sido objeto de fuertes variaciones de superficie</em>”, sostiene el experto Gérard Magrin, profesor de la Universidad París 1 y autor de varios estudios sobre el lago, junto con Lemoalle. Durante el siglo pasado, señala, tuvo épocas en las que llegó a ser “muy grande” (1950-1960), otras “muy pequeño” (1970-1980). y desde principios de los años 1990 está en “un nivel medio”.</p>



<p>En cualquier caso, y disputas científicas al margen, “el tamaño se ha reducido inmensamente” y con ello los medios de vida de quienes pescan en sus aguas, cultivan en su cuenca o pastan su ganado, afirma el enviado especial de la ONU para el Sahel, Ibrahim Thiaw, en una entrevista con Europa Press.</p>



<p>“<em>Cuando no hay agua, estos medios de vida se ven drásticamente afectados, lo cual tiene graves consecuencias para la economía y también desestabiliza a las sociedades” de estos países, añade. “Cuando los jóvenes no tienen oportunidades, se ven obligados a emigrar o a buscar otras alternativas</em>”, subraya, en referencia a los grupos armados que proliferan en la región, con Boko Haram a la cabeza.</p>



<p>En opinión de Thiaw, la región del lago Chad es víctima de un “círculo vicioso” en el que “la desaparición del lago está aumentando el subdesarrollo”, ya que la gente no puede dedicarse a la pesca, la agricultura o la ganadería para ganarse la vida. Desgraciadamente, lamenta el responsable de la ONU, “grupos terroristas como Boko Haram pueden haber encontrado en los jóvenes una presa fácil”, ya que “<em>cuando alguien no tiene ninguna perspectiva o ninguna esperanza puede verse tentado a unirse a estos grupos, especialmente si les ofrecen recursos o una ideología que les resulta atractiva</em>”.</p>



<p>Por ello, Thiaw tiene claro que, además de invertir en sistemas militares y de inteligencia para combatir a los grupos terroristas y la inseguridad, lo primero y lo principal es invertir en desarrollo. Aunque, admite, “<em>no habrá desarrollo a menos que haya seguridad y no habrá seguridad a menos que haya desarrollo</em>”.</p>



<p>Conscientes de ello, Camerún, Chad, Níger y Nigeria han recuperado un proyecto guardado en el cajón desde hace décadas. El proyecto Transaqua, elaborado por la firma italiana Bonifica a principios de los años 1980, prevé el trasvase de agua desde la cuenca del río Congo hasta el lago Chad. Para ello, se construiría un canal de unos 2.400 kilómetros que uniría el río Ubangui, uno de los afluentes del Congo, con el Chari, el principal tributario del lago.</p>



<p>Los mandatarios de los cuatro países considera indispensable llevar a cabo este proyecto, para el que Bonifica cuenta ahora con la firma china Power China, y cuyo presupuesto se estima en unos 14.000 millones de dólares. Actualmente, se está llevando a cabo un estudio sobre la viabilidad del macroproyecto.</p>



<p>Esperemos que las medidas para evitar la desecación del lago Chad no resulten ser demasiado tardías.</p>



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<p><strong>LOS FONDOS RESECOS DEL POOPÓ, EN BOLIVIA</strong></p>



<p>Los científicos sospechaban desde hace tiempo que, con el paso de los años, el lago Poopó sufriría tal acumulación de sedimentos que se desecaría, y se transformaría en otro salar como el de Uyuni. Sin embargo, ese final se predecía “a un mínimo de mil años vista”, comenta Milton Pérez Lovera, profesor de Ciencias Naturales de la Universidad Técnica de Oruro. Una combinación de factores – como el cambio climático, la sequía, la minería y el trasvase de aguas para la agricultura– ha acelerado el proceso, explica, y el lago se seca a pasos agigantados.</p>
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<p>Pérez Lovera confía que el Poopó pueda recuperarse en parte, pero ni él ni otros cientí¬ficos ven tan claro que el lago recupere su función ecológica de hábitat de invernada para aves acuáticas, entre ellas tres especies de flamencos, una de las cuales clasificada como vulnerable. Tampoco saben si algún día podrán recobrarse las abundantes pesquerías que durante miles de años dieron de comer a los indígenas. Porque el destino del Poopó está irremisiblemente ligado al de los urus, grupo étnico conocido como «hombres del agua» que vive a orillas del lago. El tamaño y la profundidad del Poopó disminuyen desde hace años, lo que obliga a los pescadores uru a adentrarse más y más en él para pescar.</p>



<p>En 2014 y 2015 el lago, cada vez más reducido, sufrió varias mortandades de peces, al dispararse la temperatura del agua por encima de los 15-25 °C habituales. Millones de peces muertos flotaban panza arriba en la superficie. Cuando Franz Ascui Zuna –designado por el Ministerio de Sanidad boliviano para monitorizar la situación de Llapallapani, el mayor asentamiento uru– detectó que el agua alcanzaba los 38 °C, su diagnóstico fue claro: el lago «tenía fiebre». Muy pronto, patos, garzas, flamencos y otras aves que en condiciones normales habitan el lago empezaron a pasar hambre, sin más opciones que migrar o morir de inanición. En 2015, en un episodio de evaporación súbita, lo que quedaba del lago desapareció cuando sus aguas sobrecalen¬tadas fueron dispersadas por los vientos del Altiplano. El Estado declaró el lago Poopó zona catastrófica.</p>



<p>Pero, a principios de 2017, la lluvia llenó una parte del lago, y las autoridades publicaron imágenes celebrando que el Poopó «había regresado», pero poco después el presidente boliviano Evo Morales visitó el lago y confirmó lo que los lugareños ya sabían: la fina lámina de agua retrocedía por momentos. En octubre de 2017 las imágenes de satélite revelaban que el lago volvía a estar prácticamente seco.</p>



<p>“El Altiplano es tremendamente sensible a la evaporación”, dice Mark Bush, paleoecólogo del Instituto Tecnológico de Florida, quien predice que la región podría estar a punto de alcanzar un punto de inflexión. “Para mediados de siglo podríamos tener un calentamiento de un grado centígrado como mínimo, y estaríamos coqueteando con el escenario que causaría la evaporación total o una merma espectacular del lago Titicaca”.</p>



<p>Al sur del Poopó, en el Altiplano, la orilla del lago cede paso a un paisaje todavía más árido, con rocas talladas por el viento y rebaños de llamas, alpacas, ovejas y alguna que otra vicuña silvestre. Al principio de la primavera, buena parte de la tierra sigue desnuda, con el suelo arrasado tras haberse cosechado la quinoa, que satisface la insaciable apetencia europea y estadounidense por este pseudocereal superproteico.</p>



<p>Calentamiento de las aguas, reducción del caudal de los ríos tributarios, presión de una población necesitada de más y más agua. El futuro del lago Poopó parece estar condenado a la desecación progresiva.</p>



<p><strong>MÁS LAGOS EN PELIGRO</strong></p>



<p>“Las huellas del cambio climático están por todas partes, pero no se manifiestan del mismo modo en todos los lagos”, dice Catherine O’Reilly, hidroecóloga de la Universidad Estatal de Illinois, y codirectora de un estudio lacustre internacional que lleva a cabo un plantel de 64 científicos. Un hecho que repasaremos en algunos ejemplos.</p>



<p>En el lago Tai, al este de China, por ejemplo, los vertidos de desechos agropecuarios y las aguas residuales desencadenan la proliferación de cianobacterias, y el agua caliente fomenta su crecimiento. Una amenaza a las reservas de agua potable de dos millones de personas.</p>



<p>En el África oriental, el lago Tanganica se ha calentado hasta tal punto que las capturas de pescado que dan de comer a millones de personas de los cuatro países bañados por sus aguas peligran.</p>



<p>En Venezuela, el agua de la macropresa hidroeléctrica de Guri ha descendido en los últimos años a niveles tan críticos, que el Estado ha tenido que cancelar clases en las escuelas en un intento de racionar la electricidad.</p>



<p>Incluso el canal de Panamá, cuyas esclusas acaban de ampliarse y ahondarse para dar cabida a los supercargueros, se resiente de la escasez de precipitaciones relacionada con el fenómeno de El Niño, que afecta al lago artificial Gatún, del que sale no solamente el agua con el que operan las esclusas, sino también el agua dulce que bebe buena parte del país.</p>



<p>Un caso especialmente significativo es el del Urmía, en el noroeste de Irán, que en los últimos treinta años ha perdido en torno al 80% de su superficie. Los flamencos que se daban festines de artemias casi han pasado a la historia, como también los pelícanos, las garcetas y los patos. Lo que queda son muelles que no llevan a ninguna parte, esqueletos de barcos varados en el lodo y salares estériles. Los vientos azotan el lecho lacustre y levantan una sal que depositan en los campos de cultivo, que acaban por volverse improductivos. Tormentas de arena salada irritan los ojos, la piel y los pulmones del millón y medio de habitantes de Tabriz, ciudad situada a tan sólo noventa kilómetros de distancia. Y, en los últimos años, las seductoras aguas verde esmeralda del Urmía se han teñido de rojo sangre por las bacterias y algas, que proliferan y cambian de color cuando aumenta la salinidad, y la luz solar penetra en las zonas menos profundas. Muchos de los turistas que antaño acudían al Urmía para tomar baños terapéuticos han dejado de venir.</p>



<p>Aunque el cambio climático ha recrudecido las sequías y elevado las ya altas temperaturas estivales en torno al Urmía, acelerando la evaporación, el problema no acaba ahí. El lago tiene miles de pozos ilegales y un montón de proyectos de irrigación y de presas que desvían las aguas de sus tributarios para el cultivo de manzanas, trigo y girasol. Los expertos temen que sucumba a la misma sobreexplotación hídrica que aniquiló el Mar de Aral. Sus voces parecen haberse oído en Teherán. El presidente iraní, Hasán Rohaní, ha destinado 4.000 millones de euros a la restauración del Urmía mediante el desembalse de más agua de las presas, la mejora de los sistemas de riego y la transición a cultivos que necesiten menos agua.</p>



<p><strong>LA MUERTE DEL MAR DE ARAL</strong></p>



<p>La desaparición del Mar de Aral, en Asia Central, es un ejemplo catastrófico del destino que pueden correr estas masas de agua interiores; en su caso, a consecuencia de los ambiciosos proyectos soviéticos de irrigación que desviaron sus ríos tributarios.</p>



<p>Donde antes había agua, peces y barcos, ahora solo queda arena y cascos oxidados. El que fuera el cuarto lago más grande del mundo, está prácticamente seco. Y ha dejado paso a un enorme desierto. Organizaciones defensoras del medioambiente y expertos llevan años alertando del que ya se considera uno de los mayores desastres naturales. Producido, además, por la mano del hombre. El Mar de Aral, entre Uzbekistán y Kazajistán, que tuvo una superficie de unos 67.300 kilómetros y suministraba una sexta parte de todo el pescado que se consumía en la Unión Soviética, fue perdiendo flujo a medida que los ingenieros de la URSS transvasaban las aguas de los ríos que lo alimentaban, para de este modo nutrir las secas estepas, y regarlas para producir campos inmensos de algodón y arroz .</p>



<p>Para lograr su meta, las autoridades soviéticas diseñaron y ejecutaron una de las transformaciones más ambiciosos que se conocen, de una magnitud solo equiparable al daño medioambiental que provocó. En pocos años se construyeron 45 embalses, más de 80 presas y cerca de 32.000 kilómetros de canales. Semejante infraestructura desvía de los ríos Amu Daria y Sir Daria la friolera de 48.000 millones de metros cúbicos al año, dejando que el lago se alimente únicamente de una octava parte del caudal original, cifra que la elevada evaporación reduce aún más.</p>



<p>El plan de riego funcionó, pero a cambio de un precio altísimo. En la actualidad, Uzbekistán es uno de los mayores exportadores de algodón del mundo, pero la antes próspera industria pesquera de la zona, que daba trabajo a cientos de kazajos y uzbecos, está tan seca y muerta como el propio lago, tal y como muestra el documental “Aral. El mar perdido” que la cineasta Isabel Coixet rodó en 2010.</p>



<p>Los muelles, las plantas de procesamiento, almacenes, e incluso pueblos y ciudades enteras que vivían de la pesca, languidecen abandonadas, pudriéndose al sol del desierto. La vida sólo sobrevive en la zona norte, donde una presa, construida en 2005 gracias a una donación de trescientos millones de dólares del Banco Mundial, mantiene estancada una mínima parte de lo que hasta hace pocas décadas fue una extensión de agua del tamaño de Irlanda.</p>



<p>Sin embargo, la industria pesquera no fue la única víctima de la desecación del lago. El gran perjudicado fue el ecosistema de la zona, ya que han desaparecido 20 de las 24 especies de peces existentes y con ellas, otras tantas aves que dependían de ellos y de la flora del lugar, que también se ha visto severamente afectada.</p>



<p>También el clima de la región se ha visto afectado de forma irrecuperable. Las tormentas de polvo son habituales y lo peor es que no arrastran solo arena, sino también esporas tóxicas de ántrax, procedentes de la antigua base secreta de investigación biológica de Vozrozhdeniye, abandonada tras la caída del muro de Berlín en 1989.</p>



<p>Cuando fue construida por los soviéticos, en 1948, la base presentaba una ubicación inmejorable en plena isla Renacimiento, asilada en el centro del lago. Sin embargo, la desecación de las aguas convirtió la isla primero en una península y, poco a poco, en una parte indistinguible del desolado desierto que ahora ocupa la mayor parte de la cuenca del lago, que ha pasado a ser conocido como el Desierto de Aralkum. Antes de abandonarla, los oficiales del Ejército Rojo trataron de eliminar las esporas sumergiéndolas en lejía y enterrándolas profundamente en la arena. Sin embargo, una exploración realizada en 1997 por científicos norteamericanos encontró esporas todavía activas en seis de las once áreas donde habían sido enterradas.</p>



<p>El único punto de luz en esta historia de sombras es la reciente recuperación del mar septentrional. Gracias a la presa de trece kilómetros en la costa sur del Mar de Aral norte, se pudo crear una masa de agua totalmente independiente, alimentada por el Sir Daria. Desde la construcción de la presa, la zona norte y su pesquería se han recuperado con mucha más rapidez de lo esperado, pero a costa de privar al mar meridional de una de sus fuentes de agua más cruciales, sentenciándolo a muerte. El futuro estará también en manos humanas, ya que ellas fueron las que ocasionaron el desastre.</p>



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		<title>Los pequeños lagos españoles</title>
		<link>https://sge.org/publicaciones/articulos/pequenos-lagos-espanoles/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Jul 2019 12:39:12 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletin 63]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Lagos, ríos y océanos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Texto: Pedro Páramo Boletín 63 &#8211; Sociedad Geográfica Española &#8211; Los lagos de nuestra Tierra Es difícil asignar una categoría a las 2.500 concentraciones de agua dulce que hay en [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Texto: Pedro Páramo</strong></p>



<p>Boletín 63 &#8211; Sociedad Geográfica Española &#8211; Los lagos de nuestra Tierra</p>



<p>Es difícil asignar una categoría a las 2.500 concentraciones de agua dulce que hay en nuestra geografía: así, pueden llamarse lagos o, más modestamente, lagunas.</p>



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<p>Los grandes depósitos de agua dulce en España, a las que a veces llamamos pantanos y a veces lagos, no son producto de la naturaleza sino de la intervención humana, consecuencia de una presa que embalsa el agua de un río. El historial geológico, la orografía y el clima de la península ibérica no han favorecido la formación de lagos naturales de mediano o gran tamaño. Dicho esto, y hablando ya tan sólo de las obras de la naturaleza, la diferencia entre lagos y lagunas en nuestra lengua viene dada por el tamaño. Y en cuestión de tamaños todo es relativo. El lenguaje popular en muchos casos distingue como lagos lo que en otras latitudes ni siquiera serían lagunas; y a veces se nombran como lagunas lo que no son más que grandes charcas, que hasta se secan en las estaciones más calurosas. Los lagos españoles tienen diferentes orígenes. Los de origen glaciar, fueron originados por la desaparición de los glaciares de la glaciación de Wurm a lo largo del Cuaternario, como los de las cordilleras del norte; de origen cárstico, especie de cubetas que el agua forma al disolver rocas solubles, como el yeso o la caliza, tal es el caso de las Lagunas de Ruidera; de origen mixto, tectónico-cárstico, como el lago de Bañolas, en Gerona, que ocupa una depresión de una falla tectónica, alimentada por aguas subterráneas de origen cárstico; también existe una muy pequeña muestra en Ciudad Real de la escasa actividad volcánica que ha habido en la península.</p>
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<p><strong>LAGOS DE ORIGEN GLACIAR</strong></p>



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<p>Son los lagos y lagunas españolas más conocidos por lo espectacular de los paisajes de montaña que los alojan. Entre estos se cuentan los pequeños lagos de la cordillera Cantábrica, como los Lagos de Somiedo, en el occidente asturiano, y los Lagos de Covadonga, el Enol y el Ercina, situados en el macizo occidental de los Picos de Europa. Una gran lengua glaciar, escindida en dos durante el deshielo de la última gran glaciación de hace 40.000, años dio origen a estos dos lagos, separados por una morrena central. El lago Enol, a 1.070 metros de altitud, mide 750 metros en su parte más larga y unos 400 metros de ancho. Sus aguas de color verde esmeralda están pobladas por truchas, piscardos, tencas y cangrejos. El Ercina, más pequeño, de menor caudal y algo más alto (a 1.108 metros de altitud), sólo tiene 3 metros de profundidad máxima. En la otra gran cordillera del norte de España, en los Pirineos, hay un buen número de este tipo de concentraciones de agua dulce en parajes de gran belleza. Destacan el lago Certascan, el más grande de los pirenaicos españoles, y el lago San Mauricio. El Certascan, a 2.236 metros de altitud y una profundidad máxima de 96 metros, situado a pocos metros de la frontera francesa, desagua mediante el río Certascan, que se junta con el Lladorre y, más adelante, con el nombre de Cardós, desemboca con el Noguera Pallaresa en Llavorsí. El lago San Mauricio, situado en el fondo de un circo glaciar, a 1.910 metros de altitud, mide 1.100 metros de largo por unos 200 de ancho. Sus aguas drenan el valle de Espot mediante el río Escrita hasta el Noguera Pallaresa, y figura en el nombre del único parque nacional en territorio catalán: el Parque Nacional de <strong>Aigües Tortes y Lago San Mauricio.</strong></p>
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<p>Alejados de las cordilleras más altas del norte de España, en las cadenas montañosas del centro peninsular, se encuentran también lagos glaciares, como la Laguna Negra de Soria, de la que se dice que no tiene fondo, pero que en realidad mide ocho metros de profundidad máxima, las Lagunas de Gredos, en Ávila, a 1.940 metros de altitud en la cordillera central, o la madrileña Laguna de Peñalara, en la Sierra de Guadarrama, de solo 650 metros de perímetro. De entre las formaciones lacustres glaciares españolas sobresale el Lago de Sanabria, en la provincia de Zamora, el más grande de los lagos españoles. Situado a una altitud de 1.000 metros, mide 3 kilómetros de largo por 1,5 kilómetros de ancho, una superficie equivalente a unos 350 campos de fútbol, y registra una profundidad máxima de 53 metros. Se originó con la desaparición del glaciar que cubría la región hace unos 10.000 años entre las sierras de Segundera y de la Cabrera. El río Tera, afluente del Esla, alimenta la entrada de agua al lago y le sirve de desagüe. En sus aguas habitan seis especies de peces, entre las que sobresalen las truchas común y asalmonada. En el sur de España también existen decenas de lagunas y lagunillas glaciares en la provincia de Granada, en Sierra Nevada, de entre las que destacan por su altitud la Laguna de la Caldera, a 3.000 metros de altura, y la de Las Yeguas, a 2.873 metros.</p>



<p><strong>LAGOS DE ORIGEN CÁRSTICO</strong></p>



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<p>Los más conocidos de España son el conjunto de las Lagunas de Ruidera, formado por 16 concentraciones de agua de muy diverso tamaño, situadas en las provincias de Albacete y, la mayoría, de Ciudad Real. Solo de nombre son lagunas: en realidad se trata de un amplio humedal, en el que la mayoría de los depósitos de agua están conectados mediante arroyos y cascadas de aguas, que provienen en parte de su sistema fluvial y en parte del flujo subterráneo. De origen cárstico son también la Laguna de Gallocanta, entre las provincias de Zaragoza y Teruel, y la Laguna de Piedra, en el norte de Málaga, famosa por su colonia de flamencos. Aunque no es propiamente cárstico, el Lago de Bañolas, en Gerona, alojado en una depresión tectónica originada durante el Cuaternario, tiene una superficie de 1,7 kilómetros cuadrados. Su caudal se nutre del río Terri, pero con una gran aportación de aguas subterráneas. La actividad volcánica, que en otras partes del mundo da origen a lagos y lagunas alojadas en cráteres llamados <em>maares</em>, apenas está presente en la geografía española. Solo en la región de Campo de Calatrava, en Ciudad Real, hay pequeñas lagunas con este origen. La más grande es la Laguna de Posadilla, que se formó por la explosión producida por el contacto entre la lava y una capa de aguas subterráneas hace varios millones de años.</p>
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<p></p>



<p></p>
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		<title>Aguas sagradas</title>
		<link>https://sge.org/publicaciones/articulos/aguas-sagradas-emma-lira/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Jul 2019 12:37:27 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletin 63]]></category>
		<category><![CDATA[Lagos, ríos y océanos]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Texto: Emma Lira “Cualquiera que sea el conjunto religioso en que se presenten, la función de las aguas es siempre la misma: la de (…) lavar los pecados, purificando y [&#8230;]</p>
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<p><strong>Texto: Emma Lira<br></strong></p>



<p><br><em>“Cualquiera que sea el conjunto religioso en que se presenten, la función de las</em><em> aguas es siempre la misma: la de (…) lavar los pecados, purificando y regenerando al mismo tiempo. (…) actualizar en un instante “aquel tiempo” en que tuvo lugar la creación. Son una repetición simbólica del nacimiento…”.</em></p>



<p>Mircea Eliade</p>



<p><strong>UNA SIMBOLOGÍA UNIVERSAL</strong></p>



<p>FEl agua como símbolo de vida eterna es algo consustancial a diferentes religiones. El agua como origen de toda vida. Es así con Nuu en la cosmogonía egipcia, con Nammu en la sumeria, a miles de kilómetros de distancia, y es así en el Génesis, la creación del mundo para las tres grandes religiones monoteístas: las aguas eran lo único existente antes de que Dios creara el resto de las cosas, y, por supuesto a los mortales. El agua se cita en el Antiguo Testamento hasta en quinientas ochenta y dos ocasiones. Su relevancia radica en su carácter purificador, inherente al sacramento del bautismo. En el hinduismo es obligatorio lavarse con agua cada día. Sus templos deben encontrarse siempre cerca de una fuente, y el agua es imprescindible en los ritos fúnebres, al igual que ocurre en el budismo. En Japón, los sintoístas veneran fenómenos naturales, como las cascadas, e, incluso, las diferencias entre judíos y musulmanes no les impiden compartir una serie de ritos de purificación relacionados con la oración o con momentos relevantes de la vida, como también sucede en el código hindú. El zoroastrismo defiende que el Dios del Mal asaltó al Dios del Bien transformando el agua dulce en salada, y por ello prohíbe escupir, orinar o lavarse las manos en un río, para no quitarle el carácter sagrado al agua. Los nueve primeros meses de nuestra existencia transcurren inmersos en el agua, dentro del seno materno y dos terceras partes de nuestro cuerpo son agua. El agua es algo sagrado, algo que cae del cielo, con cierta aleatoriedad. Para para los creyentes es un regalo de los dioses, y supone uno de los elementos constitutivos de la realidad cósmica para el pensamiento antiguo. El agua es, a veces, un dios o una diosa, y otras, tan solo una herramienta de los mismos, pero su función permanece inalterable: posee el poder de transformar el mundo, redimir los pecados y santificar. La posibilidad de renacer. Y si no, que se lo digan a Noé, y a toda la cosmogonía basada en una única familia salvada de las aguas, que Dios envía a la humanidad como castigo por sus pecados. Desde el hindi Manu, al Utnapishtim de la epopeya mesopotámica de Gilgamesh, pasando por diferentes culturas americanas, e incluso por la omnipresente mitología griega, el Diluvio puede ser un mito o el recuerdo de un acontecimiento histórico. De lo que no cabe duda es de que es universal.</p>



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<p><strong>LOS LAGOS, AGUAS MÁGICAS</strong></p>



<p>El agua que cae del cielo y fluye, alcanza sus mayores cotas de veneración en forma de agua remansada y si no que se lo digan a todos los que en uno u otro momento han lanzado una moneda a un pozo o una fuente. La concentración de agua, en el imaginario colectivo, contiene una fuerza telúrica y perturbadora que, en la mayoría de las culturas tiene un alto componente femenino. Los lagos, profundos, inabarcables, y guardianes de secretos, son, desde tiempo inmemorial, lugares mágicos que enlazan dos mundos, al igual que la singladura por la Laguna Estigia era el tránsito entre la vida y la muerte. Por eso algunos lugares, en diferentes rincones del mundo y en diferentes momentos se han impregnando de esta aura de sacralidad. ¿Por qué uno y no otros? Quizá porque en la memoria de los pueblos que aún habitan sus orillas, la historia de su formación, o los acontecimientos ocurridos en su entorno les hayan dotado de un halo sobrenatural.</p>
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<p><strong>LAGOS CAÍDOS DEL CIELO</strong></p>



<p>Es de suponer que, sea en el momento que sea, los testigos del impacto de un meteorito contra la tierra, en el caso de que sobrevivan, deben conservar la memoria del suceso en el patrimonio oral de su comunidad. Quizá ese objeto que llegó desde el cielo, como enviado por los dioses, dote inmediatamente de significado religioso al cráter que socava en la tierra. Bosumtwil, el único lago natural de Ghana, es sagrado para los ashanti; tanto, que solo es admisible pescar en él sobre tablones de madera. Quizá la historia de su formación tras el impacto de un meteorito continúe pasando como un mito de generación en generación.</p>
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<p>Tiene aproximadamente 8 km de ancho, y las 30 aldeas de su entorno suman un total de 70.000 personas. La mayoría de ellos sigue pensando que “su” lago es el lugar del que parten las almas de los muertos a despedirse del dios Twi. El lago Kaali es también un lago formado en un cráter de impacto. O más específicamente forma parte de un conjunto de nueve cráteres de impacto nacidos a raíz de las colisiones de meteoritos en la isla de Saaremaa, en Estonia. Kaali se encuentra en el más grande de ellos y mide unos 110 metros de de diámetro. Probablemente, a una altura de 5 a 10 kilómetros, el meteoro se rompió en pedazos que impactaron en la tierra a una velocidad de 10 a 20 km/s. El fragmento más grande dio lugar al cráter principal, con una profundidad de 22 metros. Ocho cráteres más pequeños con diámetros que oscilan entre los 12 y los 40 metros y profundidades que varían entre 1 y 4 metros, se encuentran en las cercanías del cráter principal. Esto pudo haber ocurrido en torno al año 600 a. C. En aquel momento, la energía del impacto (alrededor de 80 terajulios) devastó bosques en un radio de 6 km. Es esperable que un acontecimiento de esa magnitud terminara influyendo en la mitología de la región. En ella, Louhi, el mago maligno, roba el sol y el fuego causando la oscuridad. Ukko, el dios del cielo, ordena que se cree un nuevo sol a partir de una chispa, pero la chispa cae del cielo y golpea la tierra en un lago, provocando que su agua ascienda.</p>



<p><strong>SURGIDOS DEL CENTRO DE LA TIERRA</strong></p>



<p>Un lago de cráter también, pero de origen volcánico, en lugar de por un impacto exterior, es el lago del Cráter que se encuentra en Oregón, formando parte de la cordillera de las Cascadas. Es famoso por su intenso color azul y la transparencia de sus aguas. Su origen data de hace unos 7.000 años, y se formó en la caldera volcánica de unos 1.220 metros de profundidad, nacida hace unos 6.850 años tras el hundimiento del volcán Mazama. Las dimensiones del lago son de 8 por 9,6 km de largo; su profundidad media es de unos 350 metros y la máxima de 594, lo que le convierte en el lago más profundo de los Estados Unidos, el segundo de Norteamérica y el noveno en el mundo. Se cree que fueron necesarios 720 años para llenar el lago hasta su profundidad actual. Sus aguas son unas de las más puras en términos de ausencia de contaminantes de toda Norteamérica, debido, sobre todo, a que no tiene entradas ni afluentes de ningún tipo. Durante mucho tiempo, la tribu amerindia de los klamath, que pudo haber sido testigo del hundimiento del monte Mazama, y de la formación del lago, lo ha considerado un lugar sagrado. Sus leyendas cuentan la historia de dos jefes, Llao y Skell, que combatieron entre ellos, destrozando, durante la batalla, el monte Mazama, que era el hogar de Llao. Los klamath usaban el Lago del Cráter en búsquedas de visiones y escalaban las paredes de su caldera en momentos determinados, en los que necesitaban del consejo o la inspiración divina. La laguna de Chicabal es un nuevo lago de cráter, esta vez en Guatemala, en el municipio de San Martín Sacatepéquez en el departamento de Quetzaltenango. Situado a casi 3.000 metros de altitud, la cima del volcán y las orillas del lago están cubiertas de un bosque nuboso que loe proporciona un aspecto aún más misterioso. Para la cosmovisión Mam, es un lugar sagrado. En sus orillas se encuentran diferentes altares utilizados por los sacerdotes mayas, y, a principios de mayo se suspenden las visitas turísticas, para no perturbar las ceremonias y celebraciones de la población Mam. Por su carácter espiritual está prohibido terminantemente nadar o bañarse en el lago.</p>



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<p><strong>ESPACIOS PARA LA RELIGIÓN Y LOS RITOS</strong></p>



<p>Los cenotes no tienen que ver ni con actividad volcánica, ni con impactos extraterrestres. Se trata de depresiones circulares llenas de agua, originadas tras el colapso de una dolina. El cenote sagrado de Chichén Itzá tiene 60 metros de diámetro, con paredes verticales que miden 15 metros. Se encuentra al norte de la pirámide de Kukulcán, y conectado con ella mediante una calzada de unos 300 metros de longitud. Sus aguas subterráneas, conectadas con las de otros cenotes, terminan por desaguar en el océano. </p>
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<p>Dicen que los itzaes, fundadores de Chichén Itzá, y más tarde los tutul xiues, que dominaron la región hacia el período postclásico de la cultura maya, lo utilizaban para hacer sacrificios animales y humanos, como tributo a sus dioses. También arrojaban cerámica y joyas al fondo, en ofrendas y rituales religiosos. Estas leyendas despertaron, en el siglo XIX, el interés de Edward Herbert Thompson, quien se hizo nombrar cónsul de los Estados Unidos en Mérida, compró la hacienda Chichén Itzá en 1893 e instaló una draga a la orilla del cenote. Su empeño demostró que las leyendas eran ciertas: de las profundidades de las aguas sagradas Thompson extrajo esqueletos humanos y de animales, así como joyas y piezas arqueológicas elaboradas en jade y ónix. Su labor extractora se extendió durante 30 años, y se mantuvo mucho tiempo después, hasta que recientemente, en torno a 2008, estados Unidos se ha visto obligado a devolver a México todos los objetos procedentes del expolio. Al otro lado del mundo, el lago Manasarovar se encuentra en el extremo oriental de la Región Autónoma del Tíbet, aproximadamente a 2.000 km de Lhasa, la antigua capital también sagrada. Su circunferencia es de 88 km, su profundidad media de 90 metros y, a sus 4.556 metros sobre el nivel del mar, puede presumir de ser el lago de agua clara más alto del mundo. Manasarovar es un lugar de peregrinación, y, como tal, alberga algunos monasterios en sus orillas; entre ellos el de Chiu Gompa, que parece esculpido en la roca. Los hindúes creen que si se bañan en este lago y beben sus aguas se lavarán todos los pecados cometidos, tanto en esta vida como en alguna otra. Afirman que nació de la mente del dios creador Brahma, y que es la morada veraniega de los cisnes, aves tan sabias, para ellos, como sagradas.</p>



<p>Sin movernos de Tíbet, el lago Yamdrok, con más de 72 kilómetros de largo, es otro de sus más importantes lagos sagrados. Según la mitología local, el lago en sí es la transformación de una diosa, y como a tal se le venera. Se dice incluso que, si sus aguas se secasen, el Tíbet ya no sería habitable, lo que probablemente pudiera ser cierto en términos climatológicos. Quizá por sus vinculaciones con las deidades femeninas, el lago alberga el monasterio de Samding, el único a cargo de una reencarnación femenina, que encabeza una comunidad mixta de unos treinta monjes y monjas. En otro hemisferio y con el océano más grande del planeta por medio, el lago Titicaca comparte prácticamente la misma altitud sobre el nivel del mar —alrededor de los 4000 metros— y tiene un origen tan antiguo como misterioso. Su antigüedad estimada es de 3 millones de años, y su profundidad media de unos 107 metros. En él desaguan más de 25 ríos y, en la actualidad, constituye la frontera natural entre Perú y Bolivia, que se reparten, casi a partes iguales, su superficie.</p>



<p>Desde hace 40 años, el Lago Titicaca se encuentra en una reserva natural que aúna, además de la masa de agua, los islotes artificiales de totora y las zonas de cultivo. Pero, además de su riqueza ambiental, el Titicaca alberga una importante riqueza histórica, pues está considerado, literalmente, la cuna de varias civilizaciones antiguas de Perú, entre ellas, los purakas, los tiwanakus y, por supuesto, los incas. Su presencia en la zona se puede constatar mediante evidencias arqueológicas. Y ¿quién sabe? quizá hasta su origen; la presencia de un misterioso templo subacuático de entre 1.000 y 1.500 años de antigüedad ha dado pie a todo tipo de hipótesis. Para los incas, el dios Con-Tiki-Viracocha emergió del lago llevando a algunos humanos con él. Después, ordenó que el sol, la luna y las estrellas se levantaran, y creó más seres humanos de piedra. Para ellos, el lago Titicaca era su lugar de origen, y estaban convencidos de que, al morir, sus espíritus retornarían al lago del que provenían. Pero, ¿quién creó entonces el lago? Una vez más, el agua como renacimiento, como purifi adora, como limpiadora de pecados. La leyenda popular gusta de contar que la población vivía felizmente en un fértil valle —que nos recuerda al Edén— en el que los dioses solo habían prohibido una cosa: subir a las montañas donde ardía el fuego sagrado —que nos recuerda al empeño de Prometeo—. El final se intuye: los hombres desobedecen y los dioses les castigan. Inti, el Dios del Sol llora durante 40 días y 40 noches, y su llanto anega la zona formando el lago Titicaca y acabando con todo, menos con una pareja. El castigo, la supervivencia, la lluvia en forma de llanto y su duración evidentemente nos traen reminiscencias del Diluvio y hasta puedan explicar la existencia de esa misteriosa construcción que reposa en el fondo del lago.</p>



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<p><strong>LAGOS CON MUCHA HISTORIA</strong></p>



<p>Hay lugares en los que prima la geografía, y lugares en los que prima la historia. El lago Tiberíades o Mar de Galilea es uno de ellos. Situado en el Medio Oriente, es uno de los lagos de origen tectónico que han emergido en el valle del Gran Rift africano, la gran fractura que terminará desgajando la parte este del continente. iene poco más de 21kilómetros de longitud y 12 de anchura, con una profundidad máxima de 48 metros, y una altura de 212 m bajo el nivel del mar, lo que le convierte en el lago de agua dulce más bajo del mundo. Este lago es muy importante en la cosmogonía cristiana, pues es aquí donde desemboca el río Jordán, en el que se bautizó Jesucristo y donde nace el sacramento del bautismo cristiano. Y es aquí donde los Evangelios le ubican a él y a sus apóstoles, en el entorno de una comunidad de pescadores. </p>
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<p>Tanto es así, que, en los tiempos de la clandestinidad bajo el imperio romano, el símbolo de la nueva religión sería un pez. Entendemos que proveniente del Mar de Galilea. En la actualidad, y desde hace veinte años, la frontera que supone el lago es fuente —nunca mejor dicho— de conflictos entre Israel y Siria. La masa de agua que antes tenía riberas en ambos países, pertenece ahora mismo a tierras de Israel, que le niega a Siria el acceso a sus aguas. El lago que los evangelios llamaron Mar y que aparece en las Escrituras desde el tiempo de Los Reyes, el que conoció a Juan el Bautista y propició el grupo de apóstoles que expandirían toda una religión por el mundo, continúa estando de absoluta actualidad. Pero ahora, desde las páginas de los periódicos y debido a conflictos políticos y bélicos. Menos de 130 kilómetros al sur, aprovechando la misma línea de puntos que se asienta sobre el valle del Rift, encontramos el Mar Muerto, en esta ocasión dividido equitativamente entre Israel y Jordania. Su longitud ronda los 80 kilómetros y su ancho máximo no llega a los 20. El nombre miente y dice la verdad a un tiempo: no es un mar, sino un lago y sí, está muerto, pues es mínima la vegetación y la vida animal microscópica que albergan su interior y sus orillas. La causa es su exagerada salinidad. El Mar Muerto recibe agua del río Jordán y otros pequeños afluentes, pero no tiene salidas. Al estar situado en el punto más bajo de la tierra, aproximadamente a 400 metros bajo el nivel del mar, no tiene efluentes. Tampoco hay apenas precipitaciones que disuelvan la alta concentración de minerales, consecuencia de la evaporación. Sus aguas, explotadas ya en establecimientos de baños en ambas orillas, son ricas en calcio, magnesio, potasio y bromo, pero pobres en vida, salvo algunos microorganismos halófilos. Su elevada salinidad impide a una persona sumergirse en él de manera natural, dándole así una fama universal.</p>



<p>Pese a no ser un lugar de peregrinación ni veneración, el Mar Muerto es un escenario importante en la narrativa bíblica, donde recibe los nombres del Mar de Sal, Mar de Arabá o Mar Oriental. La mayoría de los historiadores coinciden con los arqueólogos bíblicos en que las ciudades de Gomorra y Sodoma podrían encontrarse al sur, en su orilla, enterradas a no más de 6 metros de profundidad. Las ciudades que Dios maldijo y arrasó probablemente fuesen destruidas por una catástrofe natural, más que divina, procedente de los movimientos sísmicos característicos de una zona “caliente”, situada en una falla tectónica y con una gran actividad. El Mar Muerto pasó a ser un punto clave para la historia de la religión cristiana hace menos de un siglo, cuando se descubrió que las cuevas de sus acantilados, en el lado israelí, escondieron durante 2.000 años los famosos Rollos de Quamran, un total de unos 3000 fragmentos de manuscritos en hebreo que reproducen evangelios, tanto apócrifos como aceptados por los diferentes credos. Se cree que las tinajas que los ocultaron formaron parte de una biblioteca “secreta” que los esenios —según algunas de las fuentes, los auténticos seguidores de Jesucristo, enfrentados al poder romano— escondieron en su momento, para que no cayeran en manos no autorizadas y garantizar su pervivencia en la historia. Y lo consiguieron. Sin alejarnos demasiado, y volviendo desde las Tierras de Salomón a las de la tierra de Saba, el lago Tana, de origen tectónico, esconde también una historia de acogida y clandestinidad. Ubicado en las tierras altas de Etiopía, al noroeste del país, a más de 1800 metros de altitud y con 84 kilómetros de largo y 66 de ancho, es el lago más grande de Etiopía y constituye la fuente del Nilo Azul, que persiguió el jesuita español Pedro Páez. Su interior alberga una treintena de islas e islotes y en casi todas ellas se erige un pequeño templo o monasterios, algunos de ellos exquisitas y humildes joyas del siglo XVI, que ocultan en su interior un impresionante despliegue de frescos de aire naif que cuenta la historia del cristianismo ortodoxo etíope. Todo el lago tiene un halo místico. Los locales cuentan que en estas islas se refugiaron los sacerdotes cristianos a la llegada del islam, que albergan los restos de los diferentes emperadores etíopes, que dieron cobijo al Arca de la Alianza (que según el pueblo etíope se encuentra en su poder), y que, incluso, en una de ellas, descansó la Virgen María en su viaje de regreso de Egipto. Purificadores, objetos de ritos propiciatorios, puertas entre la vida y la muerte y símbolos del renacimiento, los lagos sagrados guardan la memoria espiritual de los pueblos que habitaron sus orillas. El peso de la historia vivida en sus riberas, la memoria de su creación y la energía emocional que destilan los lugares en que las personas sitúan a sus dioses, continúan atrayéndonos a día de hoy, quizá despertando sensaciones ancestrales que nos empeñamos en disfrazar de curiosidad.</p>
<p>La entrada <a href="https://sge.org/publicaciones/articulos/aguas-sagradas-emma-lira/">Aguas sagradas</a> se publicó primero en <a href="https://sge.org">Sociedad Geográfica Española</a>.</p>
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		<title>Tana, el lago sagrado de Etiopía</title>
		<link>https://sge.org/publicaciones/articulos/lago-tana-etiopia/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Thu, 18 Jul 2019 12:06:16 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletin 63]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Lagos, ríos y océanos]]></category>
		<guid isPermaLink="false">https://sge.org/?p=17406</guid>

					<description><![CDATA[<p>Texto: Javier Reverte Boletín 63 &#8211; Sociedad Geográfica Española &#8211; Los lagos de nuestra Tierra En general, los lagos del mundo no son espacios que atesoren muchas leyendas, si bien [&#8230;]</p>
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<p><strong>Texto: Javier Reverte<br></strong></p>



<p>Boletín 63 &#8211; Sociedad Geográfica Española &#8211; Los lagos de nuestra Tierra<br><br>En general, los lagos del mundo no son espacios que atesoren muchas leyendas, si bien es cierto que algunos dan pie a disparatadas fantasías, como el Long Ness con su famosa serpiente. Los imponentes lagos del norte canadiense, por ejemplo, son temibles por sus famosas tormentas, y el Victoria africano se ha llevado un buen número de vidas por delante con naufragios como el del “Bukova”, en 1996, en el que murieron cera de mil personas, a causa de que el trasbordador iba cargado con un exceso de pasajeros. En el Tangayka habita un cocodrilo, bautizado Gustave, que mide unos siete metros, tiene cien años de edad y, según dicen, ha devorado a más de doscientas personas. Y poco más. Pero el lago Tana, en Etiopía, es otra cosa. Por sus aguas discurren casi todos los mitos de la historia del país, y en sus islas palpita el espíritu hondamente religioso de su pueblo. Es un lago sagrado sin el que no puede explicarse Etiopía, la más singular de todas las naciones africanas.</p>



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<p><strong>LOS DATOS ESENCIALES</strong></p>



<p>El Tana es la quinta superficie lacustre de África, por detrás de las del Victoria, Tanganyka, Malawi y Turkana. Su superficie es de 2.165 kilómetros cuadrados -84 kilómetros de largo por 66 de ancho- y su profundidad media, de 8 metros; u lugar más hondo no llega a los 15 metros. Cuenta con 37 islas, en 20 de las cuales hay monasterios coptos. Su fauna es muy rica y variada, con múltiples especies de aves, entre ellas el águila pescadora y el pelícano, además de mamíferos como el hipopótamo, reptiles como la pitón y el cocodrilo, y una especie dominante de pez, la tilapia, mucho más numerosa que el pez gato y la perca. Junto con la ciudad de Axum, al norte del lago, y la de Lalibela, al oriente, el Tana es parte sustancial del alma religiosa del país, como ya he señalado. Etiopía obedece a la iglesia copto-cristiana de Alejandría y, hasta hace pocos años, el arzobispo de la lejana iglesia ortodoxa de Egipto era el jefe –el “abuna”- de la etíope. Ahora, ya es siempre un obispo local el que ocupa el puesto de supremo director, que tiene su sede en Addis Abeba, la capital del país.</p>
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<p><strong>LAGO, ISLAS, IGLESIAS</strong></p>



<p>Como he contado, en el lago hay 20 islas con monasterios coptos, algunos del siglo XIII, que son guardianas en muchos casos de antiguos códices escritos en la lengua “gue’ez”, una suerte de latín para el amárico, la lengua hablada hoy en día por los etíopes. En la isla de Kebran-Gabriel, por ejemplo, pueden admirarse viejos libros y, sobre todo, bellas pinturas murales en donde los santos y los ángeles tienen la piel blanca mientras que el diablo y sus acólitos son negros. En la isla de Daga hay enterrados numerosos emperadores de antaño, como Za Denguel, muerto a principios del siglo XVII, y Fasilides, que feneció a finales de la misma centuria. Se cuenta que, durante la ocupación del país por Mussolini (1935-1941), los monjes escondieron en un templo de la isla de Dek el Arca de la Alianza, que se supone le fue robada a Jerusalén por el príncipe Menelik, hijo de la reina de Saba, y que hoy permanece encerrada y oculta a la vista de cualquiera que no sea su guardián, en una iglesia de la ciudad sagrada de Axum.</p>
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<p><strong>LA GRAN FIESTA DEL TIMKAT</strong></p>



<p>La fiesta religiosa más importante de Etiopía, la Epifanía, se celebra cada año entre el 19 y el 22 de enero en todas las poblaciones del país. Es una festividad muy colorida que consiste en una especie de “rebautismo” de la gente con agua bendita, en las iglesias, en piscinas al aire libre, en fuentes, con mangueras de riego… Todas las comunidades y congregaciones desfilan en procesiones con orquestinas, danzas y sus uniformes, paseando los “tabots”, réplicas del Arca del Alianza que se conservan en todos los templos del país sin excepción. La más espectacular de las celebraciones tiene lugar cerca de las orillas del norte del lago Tana, en la ciudad de Gondar, en los estanques que circundan los castillos de aire medieval –construidos en el siglo XVII- cuyo origen sigue siendo incierto.</p>
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<p><strong>EL NILO AZUL Y PEDRO PÁEZ</strong></p>



<p>El Tana es considerado el nacimiento del Nilo Azul, una especie de dios fluvial para los pueblos que crecen en sus orillas, ya que recorre tierras desérticas en una buena parte de su cauce y trae prosperidad a los campos y los huertos de las riberas. Los riachuelos, que llegan al Tana desde las montañas del Oeste –y en particular las de Gojam, la más lejana fuente del Nilo-, forman un curso oscuro en su superficie, como una suerte de lengua, que corre hacia el lado sudoeste, desde donde sale convertido ya en Nilo Azul, viajando ahora hacia el sur. </p>
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<p>Y a poco de dejar atrás el Tana, el suave discurrir de su corriente se vuelve bronco al alcanzar las cataratas del Tis Isat (“el agua que humea”), en un salto de 45 metros reducido hace pocos años por la construcción de una presa hidroeléctrica. Curiosamente, este lago tan lleno de historia y de fe tiene una honda relación con España. En concreto, con un sacerdote madrileño, el padre Pedro Paéz, que fue el primer europeo que alcanzó a ver las fuentes del Nilo Azul en 1618. El jesuita Paéz, que había llegado a Etiopía en 1603 enviado a una misión en portuguesa, convirtió a dos emperadores al catolicismo, tradujo al portugués antiguos códices religiosos, llegó a atraer a más de cien mil etíopes al credo romano e, incluso, dibujó los planos y dirigió la construcción de un palacio para el emperador Susinios, en Gorgora, en las orillas del norte del lago Tana. Hoy, del palacio tan sólo quedan las ruinas y se supone que, bajo ellas, se encuentra la tumba de Páez, que murió allí en 1622, a los 58 años. Pocos meses antes de su fallecimiento, concluyó su monumental libro “Historia de Etiopía”, de cuatro tomos. Todavía es considerado como un trabajo esencial para el estudio del pueblo etíope, y en él se contienen descripciones de la geografía, la fauna, la flora, las costumbres, la historia y la religión del país africano. En su prólogo, Páez afirma que todo lo que relata, o bien lo ha visto con sus propios ojos, o se lo han contado diferentes personas. Desde un punto de vista científico, es un libro de una modernidad apabullante… Hay un ferry –o había hasta hace poco- que cruza el Tana semanalmente entre Bahr Dar, al sur del lago, y Gorgora, al norte. El viaje dura día y medio y va parando en varias de las islas, tomando y dejando pasajeros. Es una delicia de viaje, navegando sobre aguas mansas, seguido por el vuelo de decenas de aves, y cruzándose a menudo con los “tankwas”, frágiles barquitas construidas con bambú que son el habitual medio de transporte, desde hace siglos, del bello lago Tana.</p>



<p>El agua, literalmente “fuente” de vida, es venerada en todas los religiones y ritos del mundo, independientemente de la época en que se hayan gestado, el lugar en que se encuentren y el idioma en que se celebren. Su valor purificador, su estatus fronterizo entre el mundo de los vivos y de los muertos, y su simbolismo como renacimiento hermanan culturas y credos a lo largo y ancho del planeta.</p>



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<p>La entrada <a href="https://sge.org/publicaciones/articulos/lago-tana-etiopia/">Tana, el lago sagrado de Etiopía</a> se publicó primero en <a href="https://sge.org">Sociedad Geográfica Española</a>.</p>
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