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	<title>Geopolítica archivos - Sociedad Geográfica Española</title>
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	<title>Geopolítica archivos - Sociedad Geográfica Española</title>
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		<title>La invasión rusa de Ucrania: una mirada hacia el pasado</title>
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		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 25 Oct 2022 15:00:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletin 72]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
		<category><![CDATA[Rusia]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Texto: Javier Solana Boletín 72 &#8211; Sociedad Geográfica Española Rusia: una aproximación El autor de este apasionante texto, secretario general de la OTAN de 1995 a 1999, alto representante del [&#8230;]</p>
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<p><strong>Texto: Javier Solana<br></strong></p>



<p>Boletín 72 &#8211; Sociedad Geográfica Española</p>



<p>Rusia: una aproximación</p>



<p>El autor de este apasionante texto, secretario general de la OTAN de 1995 a 1999, alto representante del Consejo para la Política Exterior y de Seguridad Común de la Unión Europea, de 1999 a 2009, y miembro del Gobierno de España de 1988 a 1995, ha vivido de muy cerca algunos de los acontecimientos políticos más decisivos de Europa y del mundo. Estas son sus reflexiones y sus vivencias sobre el difícil momento político y bélico en que nos encontramos.</p>



<p>Tras varias semanas de intentos diplomáticos por destensar la situación, el 24 de febrero de 2022 Putin hizo lo que muchos pensábamos imposible: empezar una guerra en suelo europeo. Una vez más, como sucedió con la anexión de Crimea en 2014, Putin se ha saltado los principios básicos del derecho internacional y ha desestabilizado el orden de seguridad europeo. La situación es incierta, pero sin duda, desde una perspectiva histórica, nos encontramos ante la mayor amenaza para la paz mundial desde la Guerra Fría.</p>



<p>La guerra de Ucrania no se entiende sin conocer la importancia que ha ocupado esta exrepública soviética para la seguridad internacional. Cabe recordar que además de la Unión Soviética, también la República Socialista Soviética (RSS) de Ucrania tenía un voto en la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU) desde 1945, además de la RSS de Bielorrusia. De hecho, la RSS de Ucrania fue una de las firmantes de la Carta de las Naciones Unidas en 1945.</p>



<p>Ucrania es también para muchos rusos una parte indisociable de su identidad nacional. Cuando negocié con Yevgeni Primakov, quien fue el ministro de asuntos exteriores de Rusia, el Acta Fundacional como secretario general de la OTAN, me solía decir con insistencia: <em>‘Ukraine is in my heart’</em>. Más allá de elementos simbólicos, Ucrania tenía un papel estratégico y militar importante en Rusia. Nikita Khruschev, el secretario general del Partido Comunista de la Unión Soviética que sucedió a Iosif Stalin, alardearía del poderío militar de la Unión Soviética con esa memorable frase: <em>‘nosotros hacemos tantos misiles como vosotros producís salchichas’</em>. La fábrica de misiles a la que se refería el mandatario soviético, la fábrica de Pivdenmash, que yo visité cuando era Secretario General de la OTAN, se encontraba en Ucrania.<br><br></p>



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<p><strong>UN CONFLICTO QUE VIENE DE LEJOS</strong></p>



<p>Ucrania también ha jugado un papel fundamental en la construcción de la arquitectura de seguridad europea. Esta guerra, aunque parezca el producto de tensiones presentes y la evidente irracionalidad de Putin, son fruto de nuestra historia reciente como europeos. No se entiende la invasión de Ucrania si no nos remontamos a, por lo menos, tres décadas atrás. El 9 de noviembre de 1989 es una fecha que mi generación no olvidará jamás. Ese día se produce la caída del Muro de Berlín. Los berlineses orientales, a fuerza de martillo, derribaron el muro que sostenía la principal división ideológica que había nacido del reparto de Europa en zonas de influencia, por parte de las principales tres potencias mundiales en la Conferencia de Yalta de 1945. Esa destrucción representaba el segundo gran fracaso ideológico del siglo veinte, tras la derrota del fascismo después de la Segunda Guerra Mundial.</p>



<p>Dos años más tarde, el 8 de diciembre de 1991, la seguridad del continente europeo se tambaleó. Los representantes de las tres principales repúblicas se reunieron en el bosque de Belavezh, en la frontera entre Bielorrusia y Polonia. Rusia, Ucrania y Bielorrusia se disponían a firmar el tratado que disolvería la URSS. Desde ese momento, el cambio profundo que sufrió el campo soviético se sucede a un ritmo trepidante. Entre 1989 y 1991, Moscú perdería el control sobre una extensión de territorio mayor que la Unión Europea. El último presidente de la Unión Soviética (URSS), Mijaíl Gorbachov, era consciente de los cambios a los que se enfrentaba Rusia: <em>“Vivimos en un mundo nuevo”</em>, declaró en el discurso que disolvía la URSS de forma oficial la noche del 25 de diciembre de 1991.</p>
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</div>



<p>Otra consecuencia de la disolución de la URSS sería la aparición en la escena internacional de otro país con armas nucleares, Ucrania, que pasaba a ser la tercera potencia nuclear del mundo. Desde el punto de vista de Rusia y de la seguridad internacional, esto suponía un evidente riesgo sistémico. Para corregir esta situación, las principales potencias mundiales –Estados Unidos, la Federación Rusa y el Reino Unido- firman el Memorándum de Budapest en 1994</p>



<p>China y Francia también darían garantías de seguridad similares a las previstas en el Memorándum de Budapest. En él, Ucrania se compromete a ceder su arsenal nuclear a Rusia, pero a cambio recibe garantías de seguridad por parte de todos los firmantes, incluido su actual agresor, Rusia.</p>



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<p><strong>LA SEGURIDAD EUROPEA SE TAMBALEA</strong></p>



<p>Con la caída del bloque soviético, la seguridad europea se tambaleó. La disolución de la URSS, y, por consiguiente, el final del Pacto de Varsovia, dejó un espacio de seguridad sin cubrir. En pleno proceso de declive geopolítico, Rusia no podía cubrir ese espacio. Por otra parte, no podíamos olvidarnos de que nuestro reto consistía en resituar en un nuevo orden de seguridad a países que tenían frontera con Rusia y que habían sido parte del Pacto de Varsovia. Una tarea nada fácil.</p>



<p>Ese reto recayó parcialmente en mi persona, en calidad de secretario general de la OTAN. Negocié con Yevgeni Primakov el acuerdo que posibilitó la primera ampliación de la Alianza Atlántica, tras el final de la Guerra Fría, a tres países del antiguo Pacto de Varsovia. No fue nada fácil. Al principio, Rusia quería negociar únicamente con los EE. UU. Sin embargo, los europeos no podíamos estar al margen de unas negociaciones en las cuales se estaría decidiendo sobre nuestra propia seguridad.</p>



<p>Tras la negociación con Primakov, en mayo de 1997 se obtuvo en París un valioso acuerdo con Rusia que permitía a la OTAN ampliarse a los países del antiguo bloque soviético, sin que aquel Estado lo considerase un acto hostil. Dicho acuerdo, recogido en la denominada Acta Fundacional sobre las Relaciones Mutuas de Cooperación y Seguridad entre la OTAN y la Federación Rusa, suponía que dicha organización internacional y dicho Estado dejaban de considerarse adversarios.</p>



<p>Finalmente, Rusia accedió a negociar el futuro de la seguridad europea con la OTAN. Nuestro primer encuentro en Rusia se me ha quedado grabado en la memoria. Primakov me invitó a una dacha rusa a las afueras de Moscú. Tras el primer intercambio de opiniones, el ministro ruso me hizo una invitación del todo inesperada: me invitó a dar un paseo. Solos. Estaba nevando mucho, le dije, pero Primakov dijo que no habría ningún problema, que nos podríamos abrigar. Me prestó ropa de invierno y salimos a dar el paseo. Estuvimos dos horas hablando bajo la nieve. Fue una conversación fluida y franca. En ese paseo, los dos nos dimos cuenta de que conseguiríamos un acuerdo. Así fue.</p>
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<p><strong>EL FIN DE LA GUERRA FRÍA</strong></p>



<p>Rusia pasaría a sentarse en la misma mesa que la OTAN. De facto, con la creación del Consejo OTAN-Rusia, se daba fin a la Guerra Fría. Fue un momento especialmente emotivo. En nuestra última reunión, Yevgeni y yo nos abrazamos, y a Yevgeni, visiblemente emocionado, se le saltaban las lágrimas, mientras nos agradecíamos mutuamente el esfuerzo por sacar adelante esta negociación.</p>



<p>Unos meses después, en la ciudad de Madrid, tendría lugar una Cumbre de la OTAN de gran importancia para la historia de la Alianza Atlántica. Ahí se materializaron los acuerdos a los que se llegó con la firma del Acta Fundacional. Como ya se ha mencionado anteriormente, se invitó a formar parte de la Alianza a tres países (Hungría, Polonia y la República Checa). Se creó el Consejo OTANRusia. Se creaba la Comisión OTAN-Ucrania, tras la firma de la Carta de Relación Especial. La ex-república soviética no pasaría a formar parte de la OTAN, pero se posicionaba como un interlocutor de privilegio con Occidente.</p>



<p>Poco a poco, Rusia se integraba en la nueva arquitectura de la seguridad europea. El futuro prometía un acercamiento entre Rusia y Occidente sin precedentes históricos. En Julio de 2001, se encontraron en Eslovenia el entonces presidente de los EE. UU. George W. Bush y el presidente ruso Vladimir Putin. En ese encuentro, Bush pronunció unas palabras que a día de hoy parecen inverosímiles: <em>“Miré al hombre a los ojos. Lo encontré muy directo y digno de confianza”.</em><br></p>



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<p><strong>11/9/2001: UN PUNTO Y APARTE EN NUESTRA HISTORIA</strong></p>



<p>Pocos meses después de ese encuentro, los ataques terroristas del 11 de septiembre de 2001 daban paso al nuevo siglo. Ese día supimos que 1989 no fue un punto final en la historia. Fue un punto y aparte. Los ataques del 11-S destaparon la invulnerabilidad de EE. UU. como una mera ilusión, hasta entonces la única potencia global. Un actor no estatal era capaz de atacar a una superpotencia, cuyos actos tuvieron efectos globales. Tras un periodo unipolar en el sistema internacional desde 1989 hasta el 2001, el mundo se entendía cada vez más en términos de multipolaridad. En este sentido, tan solo dos meses después del 11-S, se produjo otro acontecimiento que empujaría al sistema internacional hacia la multipolaridad: China entraría a formar parte de la Organización Mundial del Comercio.</p>



<p>Casualidades de la vida, el día del atentado del 11 de septiembre de 2001, me encontraba en Crimea, Ucrania, en una cumbre de la Unión Europea y Ucrania. Ahí nos encontramos el entonces presidente ucranio Leonid Kuchma, el presidente de la Comisión Europea Romano Prodi, y el entonces primer ministro belga Guy Verhofstadt. Con esa trágica noticia, Europa y el mundo se volcaron en solidaridad con Nueva York (recuerden el famoso editorial de <em>Le Monde </em>titulado (<em>Nous sommmes tous americains</em>), pero los europeos seguiríamos mirando hacia Ucrania.</p>



<p>Aunque, con los ataques del 11-S y la guerra de Irak, el centro de gravedad de las relaciones internacionales se desplazaría hacia Oriente Medio, Ucrania seguiría siendo de gran importancia para la política exterior europea. Las elecciones presidenciales ucranianas de 2004 se disputaron entre Viktor Yanukovich, el candidato favorito del Kremlin, y Viktor Yuschenko, el candidato más europeísta. Con Yuschenko envenenado, Yanukovich ganó las elecciones, pero los resultados, a todas luces fraudulentos, desataron una ola de protestas sin precedentes en la historia de Ucrania. La Unión Europea decidió actuar. Junto con el entonces presidente polaco Aleksandr Kwasniewski, visité la ciudad de Kiev, en calidad de Alto Representante de la Unión Europea, para exigir que se repitieran las elecciones. Así se hizo, y finalmente ganó Yuschenko.</p>
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<p><strong>PUTIN, HUMILLADO Y OFENDIDO</strong></p>



<p>Putin había sido humillado en su patio trasero. Mas allá de lo que ocurría en Ucrania y el espacio de seguridad postsoviético, Putin estaba descontento con el orden internacional y con el lugar que pasó a ocupar Rusia en ese nuevo orden, tras la caída del bloque soviético. En 2005, Putin declaró que la mayor catástrofe geopolítica del siglo XX, obviando las dos guerras mundiales del siglo pasado, fue la disolución de la Unión Soviética. Tras esta primera declaración de su descontento, el estallido verbal de Putin vendría en la Conferencia de Seguridad de Múnich de 2007, en la que Putin expresaba este descontento con la unipolaridad del orden internacional muy claramente: <em>“El mundo unipolar no solo es inaceptable, sino insostenible”.</em></p>



<p>La OTAN y su ampliación nunca fue interpretada por Putin como parte del fortalecimiento de la arquitectura de seguridad europea, para la cual Rusia tenía un interés geoestratégico. Putin, cada vez era más evidente, percibía las relaciones internacionales como un juego de suma cero. En la medida en que se ampliaba la OTAN, y los vecinos de Rusia se sentían más seguros, Rusia perdía en estatus geopolítico, en <em>autoestima</em>, como la denominaría Putin. Otro punto de inflexión en las relaciones entre Putin y Occidente fue la política de puertas abiertas de la OTAN. En la Cumbre de Bucarest de abril del 2008, la OTAN invitaba a Georgia y a Ucrania a formar parte de la Alianza. Aunque la aprobación de todos los miembros de la OTAN ante la entrada de estos países era improbable, para Putin, esta fue la gota que colmó el vaso.</p>



<p>Apenas cuatro meses después de la Cumbre de Bucarest, Putin invade Georgia. En paralelo, no podemos olvidarnos del ascenso imparable de China, un actor que ha cobrado especial relevancia desde la invasión de Ucrania. Un día después de la invasión, se daba inicio a los Juegos Olímpicos de Pekín, la gran puesta en escena de una China que cada vez más se perfilaba como un actor de alcance global.</p>



<p>En tan solo unos pocos días, con la mediación de la Unión Europea y de Francia, se logró llegar a un primer alto el fuego y acuerdo de paz entre Rusia y Georgia, el Acuerdo de los Seis Puntos. En base a ese acuerdo, la Unión Europea se dispuso a implementarlo de forma activa con la creación de la Misión de Supervisión de la Unión Europea en Georgia (EUMM Georgia), una operación de paz desarmada que ha situado el diálogo entre las autoridades georgianas y de las repúblicas escindidas de Abjasia y Osetia del Sur en el centro de su plan de acción.<br><br><strong>LA INVASIÓN DE UCRANIA NO ES COSA DE UN DÍA NI DE UNA SOLA CAUSA. (Y CHINA MUEVE FICHA</strong></p>



<p>Las causas de la invasión rusa de Ucrania son de una naturaleza multidimensional. Además de ser un problema político y de seguridad, en sentido clásico, el conflicto de Ucrania tiene una dimensión económica. Tres años después de las elecciones presidenciales ucranianas de 2004, se empieza a negociar el Acuerdo de Asociación Unión Europea-Ucrania. El Acuerdo de Asociación firmado entre Ucrania y la Unión Europea fue rechazado por Víktor Yanukovich, el entonces presidente de Ucrania, bajo la atenta mirada de Vladimir Putin. Esa negativa desencadenaría el <em>Euromaidán </em>en febrero de 2014, el movimiento ciudadano que finalmente depuso a Yanukovich del poder. El proyecto europeo atraía a los ucranianos, pero Rusia, que seguía pensando que tenía un derecho histórico sobre Ucrania, no aceptaba la independencia de las exrepúblicas soviéticas.</p>



<p>Las protestas del <em>Euromaidán </em>y el apoyo occidental a Ucrania desataron la reacción del Kremlin. Putin decide anexionarse Crimea, tras la celebración de un referéndum con nulas garantías desde el punto de vista del derecho internacional. Este movimiento respondía a consideraciones políticas, pero la anexión de Crimea tenía también como causa el sentimiento nacionalista ruso hacia la región. Putin dejó claro en su discurso de anexión que Crimea es una <em>“parte inalienable” </em>de Rusia.</p>



<p>El alejamiento entre Rusia y Occidente era ya definitivo. La visita de Putin a China a principios de febrero de este mismo año no era una mera visita institucional, que se daba en el marco de los Juegos de Invierno de Pekín. Era la antesala de una posible connivencia estratégica entre China y Rusia. En ese encuentro se firma un comunicado conjunto entre Rusia y China, que da ciertas pistas sobre la visión de la gobernanza global que albergan ambos países. En el comunicado conjunto entre China y Rusia la idea de esferas de influencia como elemento de estabilidad, que parecía cosa del pasado, vuelve a aparecer: <em>‘Rusia y China se oponen a los intentos por fuerzas</em> <em>externas de socavar la seguridad y la estabilidad en sus regiones adyacentes’</em>. Sin embargo, el léxico del comunicado no es del todo distante al utilizado por el mundo occidental para describir los principios rectores de la gobernanza global. La palabra democracia o democrático aparece unas veinte veces, y otros términos clave, como multilateralismo, tienen una presencia en el texto no menos desdeñable.</p>



<p><strong>UN PANORAMA INTRINCADO</strong></p>



<p>Ocho años después de esa anexión, Putin no tendría suficiente. El 24 de febrero de 2022, Putin invade Ucrania. La invasión de Ucrania por parte de Rusia se ha demostrado un fracaso militar en toda regla. Hasta ahora, Rusia ha perdido en combate a once de sus generales, según fuentes ucranianas. Aunque sea difícil aseverar la validez de estas cifras, estas no se habían visto en el ejército ruso desde el final de la Segunda Guerra Mundial. La guerra de Ucrania es también un fracaso global. Tras el shock que supuso la pandemia global, el mundo se enfrenta a cambios dolorosos como la subida del precio de la energía, la inflación, o la inseguridad alimentaria.</p>



<p>La que he contado es una historia corta, pero con profundas consecuencias para el futuro del planeta. Dibuja un panorama desolador para la gobernanza global, que verá cómo la inestabilidad global dificulta el avance en temas tan importantes para la agenda global como el cambio climático o la salud global. Nunca en nuestra historia la cooperación había sido tan necesaria, ni las instituciones para facilitarla habían estado tan ausentes.</p>



<p><span style="color: #808080;">*<em> Javier Solana es Presidente de EsadeGeo &#8211; Centro de Economía Global y Geopolítica (Barcelona-Madrid). Fue Secretario General de la OTAN de 1995 a 1999, y Alto Representante de la Política Exterior y de Seguridad Común (PESC) de la UE de 1999 a 2009. Anteriormente, ocupó varios cargos ministeriales en el gobierno español, entre ellos el de Ministro de Asuntos Exteriores, Ministro de Educación y Ciencia y Ministro de Cultura. En la actualidad, Presidente del Real Patronato del Museo del Prado y Presidente del Comité Científico de la Fundacion La Caixa.</em></span></p>



<p></p>
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		<title>Berlín: la conferencia que despedazó África</title>
		<link>https://sge.org/publicaciones/articulos/berlin-la-conferencia-que-despedazo-africa/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Feb 2022 11:15:36 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletin 69]]></category>
		<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Texto: Ramón Jiménez Fraile Boletín 69 &#8211; Sociedad Geográfica Española Fronteras Inaugurada en noviembre de 1884, la Conferencia de Berlín ha pasado a la historia como el epítome del despiece [&#8230;]</p>
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<p><strong>Texto: Ramón Jiménez Fraile<br></strong></p>



<p>Boletín 69 &#8211; Sociedad Geográfica Española</p>



<p>Fronteras<br><br><strong>Inaugurada en noviembre de 1884, la Conferencia de Berlín ha pasado a la historia como el epítome del despiece del continente africano y de la voracidad colonial. La idea que se tiene de esa cita internacional, a la que no asistió ningún africano, es que transformó los espacios en blanco de los mapas de África en piezas arbitrarias de un puzle que se repartieron los países occidentales.</strong></p>



<p>En realidad, el evento diplomático como tal no estableció fronteras ni procedió a repartos, sino que fijó las reglas del juego que guiaron el comportamiento de las potencias coloniales. Fue, en efecto, al margen de esa conferencia y en las décadas que siguieron, cuando dichas reglas serían invocadas por los países europeos para repartirse el pastel africano. Por ejemplo, en base a los principios acordados en Berlín, Reino Unido y Francia firmaron, hasta 1905, más de doscientos tratados fronterizos relativos a territorios en África.</p>



<p>La Conferencia de Berlín supuso también la inusitada emergencia como potencia colonial de Bélgica. Mejor dicho, de su soberano Leopoldo II, el cual, astutamente, logró hacerse con el control de una parte substancial de la cuenca del Río Congo. En cuanto a España, su papel en la Conferencia fue secundario, cuando no insignificante, y estuvo marcado por tensiones en torno a la parte continental de la actual Guinea Ecuatorial.</p>



<p>El devenir de todo un continente quedó diseñado por los representantes de catorce Estados, procedentes de Europa, del Imperio otomano y de Estados Unidos, que celebraron reuniones en la capital del Imperio alemán entre el 15 de noviembre de 1884 y el 26 de febrero del año siguiente. El “Canciller de Hierro”, Otto von Bismark, fue el impulsor de esta “cumbre” centrada en África, pero en la que estuvo muy presente la realidad de Europa, donde el Imperio alemán ejercía por aquel entonces un papel preponderante que se afanaba por consolidar. Se ha dicho que, orquestando el reparto de África, Bismark buscaba atenuar el revanchismo de la Francia derrotada en la no muy lejana guerra franco-prusiana (1870-1871), al tiempo que pretendía promover el expansionismo ordenado de las potencias europeas, con objeto de rebajar tensiones en una Europa que se debatía entre el desarrollo industrial y el proteccionismo nacionalista.<br><br><strong>UN TRASFONDO ECONÓMICO REVESTIDO DE GRANDES PALABRAS</strong></p>



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<div class="wp-block-column is-layout-flow wp-block-column-is-layout-flow" style="flex-basis:100%">
<p>Garantizar el libre comercio de los grandes ejes de comunicación africanos (concretamente los ríos Congo y Níger), y hacerse con el control de la mayor extensión posible de territorio, se antojaba para los líderes europeos de la época la mejor manera de preservar no solo el suministro de materias primas, sino también de dar salida comercial a sus excedentes industriales. Pese al evidente trasfondo económico de la cuestión africana, el pretexto esgrimido por los mandatarios en sus declaraciones públicas fue llevar el de llevar el progreso y la civilización a ese continente y abolir la esclavitud.</p>



<p>En ausencia de africanos en la reunión, las particularidades y la implantación territorial de sus habitantes fueron totalmente ignorados por la Conferencia de Berlín. El profesor Achille M’Bembe, de la Universidad de Johannesburgo, ha puesto en evidencia la diferencia fundamental que existía entre occidentales y africanos respecto a la noción misma de frontera. Mientras que para los primeros ese concepto significaba un obstáculo infranqueable, para los africanos lo fronterizo consistía más bien en <em>“un espacio de mezcolanza y de encuentro” </em>propicio a los intercambios de todo tipo.</p>



<p>En el plano geopolítico, la súbita irrupción de las potencias europeas en el interior de África, tras cuatro siglos de presencia limitada a sus costas, supuso el fin de la era presidida por los llamados “derechos históricos”, y el inicio de otra dominada por la nueva doctrina de la “ocupación efectiva”. El más perjudicado por este cambio de doctrina fue Portugal, ya que vio cómo fueron descartadas muchas de sus aspiraciones, como primer país europeo, hacia finales del siglo XV, en establecer contacto con el África subsahariana, empezando por la pretensión lusa de unir territorialmente Angola y Mozambique, es decir sus posesiones del Atlántico y del Índico.</p>
</div>
</div>



<p>Otra innovación de la reunión de Berlín fue la introducción del concepto <em>“esfera de influencia”</em>, utilizado por primera vez en el Acta general de la Conferencia, según la cual <em>“toda potencia europea instalada en la costa (africana) podrá extender su dominación hacia el interior hasta encontrar una esfera de influencia vecina”</em>. En cuanto a las <em>“condiciones esenciales” </em>que debían reunirse para dar por buena toda nueva ocupación de territorios africanos, el decisivo artículo 34 del Acta general estableció lo siguiente: <em>“La potencia que, a partir de ahora, tome posesión de un territorio de la costa del continente africano situado fuera de sus posesiones actuales, acompañará el acta en cuestión de una notificación dirigida a las otras potencias firmantes del presente acta, con objeto de darles la oportunidad de establecer reclamaciones”.&nbsp;</em></p>



<p>A estas disposiciones en materia de ocupación territorial se sumó la exigencia de garantías relativas a la libertad de tráfico y comercio en los dos grandes ríos de la costa occidental africana: el Níger y el Congo. Había sido precisamente la pretensión del Reino Unido de imponer a Portugal, a principios de 1884, el libre comercio en la desembocadura del Río Congo lo que había llevado a Bismarck a convocar la cita diplomática de Berlín.</p>



<p><strong>OBJETIVOS MARCADOS POR BISMARCK</strong></p>



<p>Comparada con la de otros países europeos, la presencia de Alemania en África era, por aquel entonces, marginal, puesto que se limitaba a sendos protectorados en Togo (1883) y Camerún (1884), así como a una pequeña colonia privada, fundada por Adolf Eduard Lüderitz, en el Sudoeste africano (1884), destinada a explotar minas de cobre. Por otro lado, una expedición de la Compañía Alemana del África Oriental, dirigida por Carl Peters, pretendía haber anexionado unos 140.000 kms2 con la firma de doce tratados con jefes locales de la actual Tanzania. En realidad, Bismarck nunca se mostraría particularmente activo en materia de colonialismo. De hecho, fue su prudencia colonial la que le haría perder la confianza del emperador alemán Guillermo II, y verse definitivamente apartado de la política en 1890. Más que el afán expansionista, el interés de Bismarck por ejercer de árbitro de la carrera colonial en África fue el de poner coto al creciente protagonismo británico, al tiempo que intentaba satisfacer a Francia.</p>



<p>Aunque Bismarck apenas participó en los trabajos de la conferencia, la marcó con su impronta al fijar los cuatro objetivos primordiales que expuso en su discurso de apertura:</p>



<ul class="wp-block-list">
<li>Garantizar la apertura comercial de las cuencas de los ríos Congo y Níger.</li>



<li>Garantizar la libertad de navegación en los ríos.</li>



<li>Suprimir la esclavitud.</li>



<li>Establecer los procedimientos a seguir cara a futuras ocupaciones europeas en África a partir del litoral.</li>
</ul>



<p><br><br><strong>LA SORPRENDENTE IRRUPCIÓN DE LEOPOLDO II</strong></p>



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<p>Una de las consecuencias más relevantes de la Conferencia de Berlín fue la sorprendente irrupción del Rey de los Belgas Leopoldo II como agente colonial, al convertirse en dueño y señor del futuro Congo belga.</p>



<p>Haciendo valer los servicios que le había prestado en África el reportero metido a explorador Henry Morton Stanley, primer occidental en recorrer en toda su amplitud el Río Congo, el monarca belga había obtenido antes del inicio de la conferencia la garantía de Alemania de reconocer la llamada Asociación Internacional del Congo. Esta organización era la heredera de la Asociación Internacional Africana que había surgido de una conferencia geográfica organizada por Leopoldo II en Bruselas. El propio Stanley, que participó en la conferencia como experto en el seno de la delegación estadounidense, se encargaría de que el Gobierno de Estados Unidos fuera el primero en anunciar públicamente el reconocimiento de la organización concebida por Leopoldo II para hacerse con el control del Congo. El principal escollo para Leopoldo II respecto al Congo fueron las pretensiones francesas sobre la parte norte de la cuenca del río, apoyadas en los acuerdos pasados, en abierta rivalidad con Stanley, por Savorgnan de Brazza con jefes de tribus.</p>



<p>El 5 de febrero de 1885, al margen de la Conferencia de Berlín, Francia y la AIC firmaron un acuerdo según el cual esta última cedería a Francia sus territorios en caso de disolverse la organización. Asimismo, Leopoldo II aceptó la presencia de Francia en la parte norte de la cuenca (el actual Congo-Brazaville), al tiempo que, de manera subrepticia, incluyó dentro del trazado fronterizo de la AIC la inmensa región suroriental de Katanga. Este hecho, que pasó casi desapercibido por aquel entonces, tendría inmensas repercusiones a nivel mundial debido a las riquezas mineras del territorio.</p>



<p><strong>EL ESTADO INDEPENDIENTE DEL CONGO Y SU REY AUTOPROCLAMADO</strong></p>



<p>El 15 de febrero, también al margen de la conferencia, Leopoldo II firmó un acuerdo con los portugueses sobre el enclave de Cabinda, situado al Norte de la desembocadura del Río Congo. Y fue el 23 de febrero, tres días antes de que concluyera la conferencia, cuando un emisario de Leopoldo II expuso en sesión plenaria sus pretensiones sobre el Congo, sin que el trazado de la frontera de la AIC figurara en el Acta final de la conferencia.</p>



<p>Habría que esperar hasta el 1 de setiembre cuando, coincidiendo con la ausencia de los expertos en África del Foreign Office, Londres envió a las cancillerías europeas una notificación que suponía el reconocimiento oficial del mapa de la AIC, tal como lo habían presentado en Berlín los emisarios de Leopoldo II. Los funcionarios británicos que enviaron esta notificación pensaron, erróneamente, que dicho mapa formaba parte del Acta general de la Conferencia de Berlín, la cual, en realidad, se limitaba a una descripción textual de la cuenca del Congo.</p>



<p>Una vez logrados sus objetivos, Lepoldo II decidiría transformar la AIC en Estado Independiente del Congo (EIC), del que pasó a ser “rey soberano”, con su propio gobierno nombrado por él y su fuerza militar. Ante la imposibilidad de obtener ingresos fiscales debido a los acuerdos de Berlín, el EIC se dedicó a vender concesiones de terrenos a sociedades privadas y recurrió al trabajo forzado de los indígenas.</p>



<p>En 1890, Leopoldo II propició una revisión del Acta final de la Conferencia de Berlín mediante la cual el EIC fue autorizado a recaudar derechos de aduana de hasta un 10% del valor de las mercancías trasportadas. Dos años más tarde, Leopoldo II dictaba un decreto que reforzaba su control económico sobre el EIC, poniendo así fin del principio de librecambio surgido de la Conferencia de Berlín. Dos décadas después, el Estado belga heredaba el EIC de Leopoldo II, que pasaba a convertirse en Congo belga con carácter pleno de colonia. Para entonces, el interior de África era un mosaico de posesiones europeas que la Primera Guerra Mundial vendría a trastocar, esta vez con Alemania como perdedora, ya que le serían arrebatados sus territorios africanos, incluidos Ruanda y Burundi, que pasaron a ser protectorados belgas.</p>



<p><strong>LA MUY ESPINOSA CUESTIÓN DEL MUNI</strong></p>



<p>Desde la perspectiva española, la mayor, y hasta se puede decir que la única, preocupación durante la Conferencia de Berlín fue la llamada “cuestión del Muni”, que tenía que ver con la parte continental de la actual Guinea Ecuatorial. Correspondió defender los intereses españoles en la cita berlinesa a Francisco Merry y Colom, Conde de Benomar, asistido por Francisco Coello, presidente de la Sociedad Geográfica de Madrid. España fundamentaba sus pretensiones territoriales sobre el Golfo de Guinea en el Tratado de la Granja de San Ildefonso, firmado con Portugal en 1777, por el que, además de la isla de Fernando Poo, había recibido el derecho de comercio con la franja costera comprendida entre los ríos Níger y Ogoué.</p>
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<p>En vísperas de la Conferencia de Berlín, Joaquín Costa, adalid del llamado regeneracionismo, preconizaba la creación de un imperio español en el Golfo de Guinea que cuadruplicara el territorio de España. Como gerente de una hipotética <em>“Compañía del Golfo de Guinea”</em>, Costa se había fijado en el explorador vitoriano Manuel Iradier, quien ya había viajado a Guinea años antes por sus propios medios. A través de la Sociedad Española de Africanistas y Colonistas (sic), Costa encomendó a Iradier viajar al Golfo de Guinea para fundar factorías en la región de Camarones (el litoral del actual Camerún). Frente al millón de pesetas presupuestado para llevar a cabo la operación, Iradier apenas dispuso de 27.000 pesetas, de las que 5.000 provinieron del médico asturiano Amado Osorio, que se sumó a la expedición.</p>



<p>Cuando, a finales de 1884, es decir en plena Conferencia de Berlín, Iradier y Osorio se presentaron en el Golfo de Guinea, descubrieron que el Reino Unido ocupaba la desembocadura del Níger, que Alemania hacía lo propio en la costa comprendida entre el Níger y el Río Campo, incluida la región de Camarones, y que Francia y Alemania compartían la ocupación del litoral comprendido entre el Río Campo y el estuario de Gabón. En otras palabras, España había sido desalojada de todos los territorios costeros situados frente a Fernando Poo.</p>



<p>Ante esta situación, Iradier y Osorio, a los que se unieron el escribano de Fernando Poo Bernabé Jiménez y el marino Antonio Sanguiñedo, decidieron dirigirse al estuario del Muni, donde, durante dos semanas, el tiempo que tardó en caer enfermo, Manuel Iradier pasó contratos de cesión de territorios con jefes indígenas.<br><br><br><br><strong>LA DISCUTIDA GESTIÓN DE IRADIER Y OSORIO EN GUINEA</strong></p>



<p>Camino de España, Iradier envió desde Santa Cruz de Tenerife, el 20 de diciembre de 1884, un telegrama en el que daba cuenta de la obtención de catorce mil kilómetros cuadrados, mediante pactos con diez tribus situadas en parte en territorio del actual Gabón. Mientras que este telegrama en concreto y, en general, la expedición de Iradier daría lugar al siglo XX (debido en gran parte al oportunismo político del también vitoriano Ramiro de Maeztu) a la construcción del mito del vasco que conquistó la Guinea española, la reacción que provocó en su momento en Madrid fue muy diferente. Costa llegó a hablar de <em>“catástrofe nacional” </em>ante el hecho de que Iradier hubiera abandonado el objetivo de Camarones, y sólo reivindicara para España catorce mil km cuadrados en la Bahía de Corisco.</p>



<p>En Berlín, donde se celebraba la conferencia sobre África, Coello tuvo que tragarse el sapo de ver cómo los franceses se servían de los informes de Iradier para sus propios intereses, puesto que ellos habían firmado más contratos con jefes de tribus locales y con mayor antigüedad. A su regreso de Berlín, Coello declaró que <em>“la consignación de los límites que atribuía nuestro viajero Iradier a los territorios españoles del Golfo de Guinea ha alentado mucho las usurpaciones en esa zona”</em>. El propio compañero de Iradier, Osorio, afirmaría que Iradier fue <em>“altamente perjudicial para los intereses de España”.</em></p>



<p>El <em>“imbroglio” </em>diplomático en torno a Guinea que tuvo lugar en plena Conferencia de Berlín lo resumiría el propio Iradier de la siguiente manera: <em>“Yo he dicho que en 1884 adquirí para España el país del Muni, afirmando con esto que ese país no era español antes de esa época; y como quiera que Francia defiende ser poseedora de esa comarca desde épocas anteriores a 1884, estoy como haciendo la causa de esta nación y perjudicando los intereses de España”</em>.</p>



<p>La cuestión no quedaría resuelta hasta la llegada del siglo XX, mediante el “Tratado de Límites de París” de 1900, que fijó las fronteras de la posesión española en el Golfo de Guinea (la que sería provincia española de Río Muni), al tiempo que daba satisfacción a Francia en la delimitación de los territorios españoles en el Sahara Occidental.<br></p>
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		<title>Islas en conflicto</title>
		<link>https://sge.org/publicaciones/articulos/islas-conflicto/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Feb 2022 10:47:28 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletin 69]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Texto: Belén Zayas Boletín 69 &#8211; Sociedad Geográfica Española Fronteras Al pensar en soberanía, lo hacemos teniendo en cuenta territorios rodeados de fronteras. Sin embargo, la mayor parte del planeta [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[
<p><strong>Texto: Belén Zayas</strong></p>



<p>Boletín 69 &#8211; Sociedad Geográfica Española</p>



<p>Fronteras<br><br><strong>Al pensar en soberanía, lo hacemos teniendo en cuenta territorios rodeados de fronteras. Sin embargo, la mayor parte del planeta está cubierta por los océanos, cuya propiedad sigue siendo ambigua. Sólo hasta fechas muy recientes (considerando los límites fronterizos en tierra firme y a pesar de algunas propuestas que no llegaron a prosperar), mediado ya el siglo XX, se hizo patente la necesidad de fijar dichos límites en nuestras aguas. Dio comienzo entonces una competición entre las potencias marítimas para repartirse las tierras mejor posicionadas. De allí deriva el conflicto actual sobre una serie de islas que enfrenta a Japón con sus vecinas Corea del Sur, China y Rusia.</strong></p>



<p>En el siglo XVI, en plena conquista y colonización de nuevos territorios a través del océano, en busca de materias primas y mercados más amplios por parte de los principales imperios europeos, corría la idea de que quien controlara el paso entre los océanos podría considerarse dueño del mundo. Siglos más tarde, el historiador y estratega naval estadounidense Alfred Mahan (1840-1914) afirmaba que el propósito más valioso de la proyección del poder marítimo era la expansión comercial. En la actualidad, según datos de la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Comercio y Transporte (UNCTAD), más del 90% del comercio mundial se transporta por mar. A ello se añade el hecho de que el 63% del petróleo se mueve en barco, según la Agencia de la Energía de EE.UU. No es de extrañar, entonces, que muchas naciones costeras reclamen zonas exclusivas que abarcan 200 millas náuticas desde sus costas (atendiendo al límite de Zonas Económicas Exclusivas propuestas en la Convención de los derechos del Mar de la ONU en 1982).</p>



<p>Aunque en el derecho romano ya existía alguna referencia a la naturaleza jurídica del mar como cosa común que pertenece a todos los vivientes <em>(res communes)</em>, y quedaba establecida una cierta libertad marítima, no será hasta el siglo XVII cuando los océanos comiencen a estar sujetos al principio de libertad de los mares <em>(mare liberum), </em>introducido por el jurista neerlandés Hugo Grocio (1583-1645), quien limitaba los derechos y la jurisdicción de las naciones sobre los océanos a la franja de mar que rodea las costas de un país. Y, aunque surgieron corrientes como la propuesta del jurista inglés John Selden (1584-1654), y su mare clausum, que pretendían acotar las aguas de altura, lo cierto es que el resto del mar fue declarado territorio libre y propiedad de todos durante mucho tiempo. Hasta que, a mediados del siglo XX, surgió el ímpetu por extender los derechos nacionales sobre los recursos del mar. Como resultado, las potencias marítimas empezaron la carrera por mantener su poder en las aguas mundiales.</p>



<p>En este sentido, dado que los puertos más importantes del mundo y las principales rutas comerciales marítimas se concentran en la zona Asia-Pacífico, existen en dicha zona algunas áreas reclamadas que son actualmente causa de fricción y escaramuzas navales. Este artículo tratará especialmente sobre tres contenciosos territoriales que tiene Japón con distintos países y su frontera marítima, en concreto, con China, Corea del Sur, y Rusia.<br><br><strong>ISLAS SENKAKU/DIAYOU</strong></p>



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<p>La superficie total de las ocho islas (Uotsori, Kitakojima, Minamikojim, Kuba, Taisho, Okinokitaiwa, Okinominamiiwa y Tobise) apenas llega a los 7 km² y, de esta extensión, más de la mitad le corresponde a la isla principal, Uotsuri-jim/ Diaoyu Dao (4,31 km²), una isla rocosa flanqueada por un arrecife de coral. Estos territorios insulares, conocidos como <em>Senkaku </em>por los nipones, y <em>Diaoyu </em>por los chinos, y donde no ha habido residentes permanentes, fueron incorporados en 1895 a Japón, al estar deshabitadas y ser consideradas <em>terra nullius </em>(territorio que no pertenecía a ninguna nación). No obstante, parece que los mares que rodean a las islas eran conocidos como zona de pesca por los pescadores del Mar de China Oriental antiguamente, y que tanto el nombre japonés de la isla, “Uotsuri”, como el nombre chino del grupo de islas, “Diaoyu”, utilizan términos que significan “pesca”.</p>



<p>El Gobierno japonés arrendó en aquel momento las islas a un propietario privado, Tatsushiro Koga, quien las administró con fines empresariales hasta su muerte en 1918. Su hijo asumió la herencia, pero en 1940 abandonó el negocio y las islas volvieron a quedar deshabitadas. En la Declaración de El Cairo de diciembre de 1943, los líderes del Reino Unido, Estados Unidos y China pusieron sobre la mesa que Japón debía de ser despojada de todas las islas en el Pacífico que había capturado u ocupado desde el comienzo de la Primera Guerra Mundial, en 1914, y que todos los territorios que Japón había arrebatado a China, como Manchuria, Formosa o las islas Pescadores, debían ser devueltos a la República de China. En la Declaración de Potsdam de 1945, Japón aceptó, renunciando a sus derechos sobre los territorios que incluían Taiwán (Formosa) y Corea, al capitular ante las fuerzas Aliadas al final de la Segunda Guerra Mundial.</p>
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<p>Durante el período de posguerra, los Estados Unidos administraron toda la prefectura de Okinawa, incluyendo las Senkaku, junto a las islas Amami (parte de la prefectura de Kagoshima), ejerciendo la jurisdicción incluso después de que el Japón de la ocupación recuperase su independencia bajo el Tratado de Paz de San Francisco, de 1951. Al estar las islas Senkaku deshabitadas, fueron utilizadas por el ejército de los Estados Unidos como zona de ensayos balísticos. En 1972, y tras el acuerdo de Reversión de Okinawa entre los Estados Unidos y Japón, los derechos fueron revertidos a Japón.</p>



<p>Para Japón las islas Senkaku son claramente territorio integrante del país, a la luz de los hechos históricos, y sobre la base del derecho internacional. Así como atendiendo a la cartografía histórica, presentando, por ejemplo, un Atlas Mundial de una editorial china de 1958 donde aparecen las islas Senkaku denominadas como tal “Grupo de islas Senkaku” e “islas de Uotsori”, reconociendo así China que forman parte de Okinawa y consideran que en la actualidad no existe ningún conflicto de soberanía territorial a resolver en relación a dichas islas, pues afirman hallarse bajo su control legítimo.<br><br>Estas islas son reivindicadas desde finales de los años 1960 por Taiwán, que las vincula con la ciudad de Toucheng en el condado de Yilan. Y, al mismo tiempo, China las reclama como parte de sus pretensiones sobre Taiwán, ya que supondría continuar en la línea de los últimos tiempos: la creación de una cadena de bases y puertos para asegurar sus suministros y controlar a los vecinos, una denominada infraestructura por recurso, o también conocida como la estrategia china llamada del <em>collar de perlas</em>, una de las mayores apuestas de Pekín para alcanzar sus objetivos geopolíticos: el dominio en la zona Asia Pacífico mediante la diversificación de sus rutas comerciales.</p>



<p>A lo largo de los años han sido escenario de múltiples escaramuzas e incidentes navales entre barcos chinos y japoneses. Hechos como los acontecidos en 2007, cuando Japón denuncia la tentativa de desembarco de militantes nacionalistas chinos; o en junio de 2008, cuando un barco de pesca de Taiwán y un barco de la guardia costera de Japón colisionaron, teniendo como consecuencia el hundimiento del barco de Taiwán; o en septiembre de 2010, cuando un barco pesquero chino embiste a dos barcos patrulla japoneses de la Guardia Costera en aguas en disputa cercanas a las islas.</p>



<p><br><strong>ISLAS TAKESHIMA/DOKDO</strong></p>



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<p>Las islas Takeshima / Dokdo, denominadas así por japoneses y coreanos respectivamente, engloban en un mismo nombre a dos islas principales y unos treinta y tres arrecifes e islotes de origen volcánico. Dichas islas abarcan un área de 73,2 Km2, y se emplazan en el llamado “Mar de Japón”, por los japoneses, o “Mar del Este u Oriental”, por los coreanos. Estos aseguran que la propia denominación como Mar de Japón es una imposición nipona para argumentar que tales islas le pertenecen. Los japoneses, sin embargo, la denominaban como Rocas de Liancourt, nombre empleado por los occidentales, y que estableció en 1849 un barco ballenero francés.</p>



<p>Las islas se encuentran a 88 kilómetros de la isla de Ulleungdo/Utsuryo, perteneciendo a Corea del Sur, y a 158 kilómetros de las islas Oki, el territorio japonés más próximo. Su importancia radica, a pesar de su reducido tamaño, en que pueden considerarse Zonas Económicas Exclusivas, acorde a la ley del Derecho del Mar de 1982 citada anteriormente, y su riqueza se basa en los recursos pesqueros y en hidrocarburos, concretamente en gas metano. A ello se añade una cuestión simbólica y nacionalista.</p>



<p>La denominación de las islas tiene una cierta importancia, dado que ambos contendientes acuden a los mapas de uno y otro para legitimar y defender sus derechos de soberanía sobre estas islas, hecho que también se ha observado anteriormente en el caso de las Senkaku. Corea, además, defiende sus derechos a partir de crónicas y obras coreanas que afirman que las Takeshima/Dokdo son territorio coreano desde época del reinado de Silla (512 d. C). También aportan documentos históricos japoneses, por ejemplo, el Inshu-Shicho Gakki de 1667, donde un funcionario japonés del distrito de Shimane reconoce a Takeshima como territorio coreano y señala que: “ambas islas (Ulleungdo y Dokdo) están deshabitadas y desde allí la vista de Goryeo se asemeja a la de Onshu (isla de Oki) divisada desde Unshu, actual región oriental de la Prefectura de Shimane” El origen del conflicto se sitúa en el año 1905, fecha en que el consejo de ministros decide incorporar al imperio japonés las mencionadas islas, argumentando el carácter de <em>terrus nullius</em>, algo similar a lo que anteriormente se ha señalado en las Islas Senkaku.</p>



<p>Entre 1945 y 1952 fueron ocupadas por Estados Unidos y, tras finalizar la guerra, Japón queda bajo mandato estadounidense. Previamente, Corea reclama en 1948 las Islas Dokdo y en abril de 1952 el presidente surcoreano Syngman Rhee establece los límites del territorio coreano, incluyendo las islas Takeshima/ Dokdo. Algo que para el Ministerio de Asuntos Exteriores japonés contravenía al Derecho Internacional. En julio de 1952, en un Comité conjunto de Japón-EEUU, se designa como campo de tiro del ejército estadounidense la Isla de Takeshima, dando por hecho que las islas pertenecían a Japón, ya que en ninguno de los veintisiete artículos de que consta el Tratado de San Francisco se incluyen las islas Dokdo/Takeshima. Además, en 1910, cuando Japón anexiona a Corea, las islas ya eran japonesas, por tanto, el territorio coreano que debió restituir Japón tras la segunda guerra mundial era el comprendido en la citada anexión de 1910.</p>



<p>Según el Ministerio de Asuntos Exteriores de Corea del Sur, tanto desde el punto de vista histórico como geográfico, y de conformidad con el Derecho Internacional, Dokdo, aseguran, es territorio inherente a Corea. No existe disputa territorial sobre Dokdo, y no puede ser objeto de negociaciones diplomáticas o soluciones judiciales. El gobierno coreano ejerce firme soberanía territorial sobre Dokdo y responde con determinación y firmeza ante cualquier provocación sobre Dokdo, y asegura mantendrá la soberanía sobre ella por lo que desde 1953 sitúan un contingente permanente de guardacostas en la isla, llegando incluso a producirse algún ataque a patrulleras japonesas.</p>



<p>Tras fracasados acuerdos y propuestas desde 1954, como el arbitraje internacional que propone Japón a Corea del Sur, y la negativa de esta ha habido algún acercamiento para establecer relaciones amistosas y aunque desde el Ministerio de Asuntos Exteriores de Japón afirman buscar una respuesta de conformidad con el Derecho Internacional y de una manera calmada y pacífica, lo cierto es que no parece haber en un corto plazo una solución al conflicto.<br></p>
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<p><br><strong>TERRITORIOS DEL NORTE/ISLAS KURILES</strong></p>



<p>Por lo que respecta a las Kuriles o los Territorios del Norte, a diferencia de los casos anteriores, estas se encuentran habitadas (unos 17.000 ciudadanos rusos), y, además, existen numerosos documentos públicos y acuerdos bilaterales entre Rusia y Japón.</p>



<p>Las islas Kuriles, también denominadas como islas Curiles (en ruso: Кури́льскиеострова, <em>Kurilskie ostrova</em>), son un archipiélago de cincuenta y seis islas, en su mayoría volcánicas, además de una docena de islotes y peñones menores que se extiende unos 1300 kms. en dirección nordeste desde Hokkaido, en Japón, hasta la península de Kamchatka, separando el mar de Ojotsk del océano Pacífico Norte. Administrativamente, el archipiélago forma parte del óblast de Sajalín de la Federación de Rusia.</p>



<p>Las islas Kuriles fueron habitadas por los <em>ainus</em>, grupo étnico indígena, desde tiempo inmemorial, aprovechando su gran riqueza pesquera, especialmente en salmones, hasta que fueron expulsados por los rusos en el siglo XVIII. Mientras que en fuentes rusas las islas se mencionan por primera vez en 1646, la primera información detallada sobre ellas fue proporcionada por el explorador Vladimir Atlasov en 1697.<br><br>En el siglo XVIII y principios del XIX, las islas Kuriles fueron exploradas con mayor intensidad. Japón se quedó con las islas en 1875 (Tratado de San Petersburgo) a cambio de ceder la isla de Sajalín a Rusia. Rusia las capturó tras la Segunda Guerra Mundial (Tratado de San Francisco) y fueron anexionadas a la URSS, pero Japón mantiene su reivindicación sobre las islas más meridionales: Etorofu, Kunashiri, Shikotan, y las Habomai, conocidas en Japón como <em>Territorios del Norte </em>(北方領土 Hoppo Ryodo) y en ruso, islas Jabomai, Shikotan, Kunashir e Iturup. Rusia entiende que estos territorios forman parte de las islas Kuriles y así denomina a este conflicto, pero Japón sostiene que las cuatro islas, en realidad, quedarían fuera de las Kuriles</p>



<p>En las islas Kuriles las dificultades en las comunicaciones y la falta de infraestructuras dificultan el desarrollo económico. No obstante, las islas poseen importantes recursos naturales, en especial pesqueros, un sector en auge desde 2007. Además, se añade su valor geoestratégico: por un lado, las islas Kuriles podrían jugar un papel decisivo en el desarrollo de la cada vez más importante ruta comercial que une Europa con Asia a través del Ártico. Y, por otro, un papel defensivo, al controlar el acceso al mar de Ojotsk y dar acceso sin restricciones a la flota rusa hacia el Pacífico. En este sentido, el Gobierno ruso ha procedido a aumentar y modernizar los efectivos desplegados en las islas Kuriles, en especial los sistemas antiaéreos y antibuque.</p>



<p>La posición de Japón es que, de confirmarse la atribución de los Territorios del Norte a Japón, respetaría los derechos e intereses de los actuales residentes rusos de las islas, aunque las posibles soluciones al conflicto dentro de la vía diplomática no han tenido gran éxito, y un tratado de paz en un futuro cercano parece poco probable. Finalmente, la opinión pública en ambos países no parece predispuesta a una negociación que implique una pérdida territorial.</p>



<p>Podría decirse que los conflictos de Japón en estas islas se encuentran sin resolver, y, aunque proclamen en todos los casos su intención de mantener la paz y la estabilidad en las regiones implicadas, se trata de una tarea muy difícil. Al ser una zona que comprende territorios situados en las principales rutas marítimas comerciales, o en lugares geoestratégicos por la presencia y cercanía de recursos pesqueros o hidrocarburos, todos los estados de la región lucharán por extender el límite de sus fronteras marítimas y de las Zonas Económicas Exclusivas.<br><br></p>



<p></p>
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		<title>Diccionario fronterizo</title>
		<link>https://sge.org/publicaciones/articulos/diccionario-fronterizo/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Mon, 14 Feb 2022 10:17:56 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletin 69]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Texto: Lola Escudero Boletín 69 &#8211; Sociedad Geográfica Española Fronteras Al hablar de fronteras se utilizan ciertos términos que conviene conocer. Los empleamos en conversaciones cotidianas, y responden a realidades [&#8230;]</p>
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<p><br><strong>Texto: Lola Escudero</strong></p>



<p>Boletín 69 &#8211; Sociedad Geográfica Española</p>



<p>Fronteras</p>



<p><br><br><strong>Al hablar de fronteras se utilizan ciertos términos que conviene conocer. Los empleamos en conversaciones cotidianas, y responden a realidades políticas y geográficas muy concretas. Este es un breve diccionario para manejar los términos más frecuentes.</strong></p>



<p><strong>FRONTERA</strong></p>



<p>La frontera o límite entre dos países o regiones es la línea divisoria entre estos. La frontera es una línea real o imaginaria artificial que separa países, estados, provincias, condados o ciudades y está bajo el control de un organismo estatal.</p>



<p><strong>ALTO EL FUEGO</strong></p>



<p>Acuerdo según el cual dos países o grupos de personas que están en guerra aceptan dejar de luchar. En la práctica, puede ser temporal o permanente. Una línea de alto el fuego suele señalar una frontera territorial temporal entre combatientes, aunque algunas se han mantenido durante décadas sin haber logrado una solución.</p>



<p><strong>CONDOMINIO</strong></p>



<p>Del latín <em>con-dominium</em>, “propiedad conjunta”. En el castellano de España significa la gestión y autoridad conjunta de dos o más estados sobre un territorio concreto.</p>



<p><strong>CONTRAENCLAVE</strong></p>



<p>Un enclave dentro de otro. Un ejemplo: Dahala Jagrabari, que constituye un territorio de siete mil metros cuadrados de la India situados dentro de una aldea bangladesí que, a su vez, está en el interior de un enclave indio en el territorio de Bangladesh.</p>



<p><strong>CORREDOR</strong></p>



<p>Franja de terreno que conecta dos zonas. También cuando da a un país una vía al mar a través de otro país. Un ejemplo es el corredor de Caprivi, un brazo de selva de 450 km hacia el interior de África, que permite a Namibia tocar el río Zambeze.</p>



<p><strong>CUATRIFINIO O CUATRIPUNTO</strong></p>



<p>Un mismo punto donde convergen las fronteras de cuatro países o zonas. Un cuatrifinio famoso es el que une las cuatro esquinas de Estados Unidos, que separan los estados de Utah, Colorado, Arizona y Nuevo México. Y, a nivel internacional, el cuatrifinio africano, el punto fronterizo donde convergen Zambia, Zimbabue, Namibia y Botsuana.</p>



<p><strong>CUATRIFINIO BINACIONAL O CRUZ FRONTERIZA</strong></p>



<p>Un mismo punto donde convergen las fronteras de cuatro zonas dentro de dos países distintos.</p>



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<p><strong>CUATRIFINIO COMBINADO</strong></p>



<p>Un mismo punto donde convergen las fronteras de cuatro zonas dentro de tres países distintos.</p>



<p><strong>DEMARCACIÓN</strong></p>



<p>En las divisiones territoriales, significa la parte comprendida en cada jurisdicción.</p>



<p><strong>ENCLAVE</strong></p>



<p>Territorio completamente rodeado por el territorio de otro estado. Es el caso de San Marino, en Italia, o Lesotho, completamente abrazada por Sudáfrica. Otro caso español es Llivia, un pueblo de Gerona completamente metido en territorio francés.</p>



<p><strong>EXCLAVE</strong></p>



<p>Parte de un territorio o estado al que solo se puede acceder desde el territorio nacional a través de otro territorio o estado. Un ejemplo es el oblast de Kaliningrado, que no es un enclave (porque no está en Rusia, a la que pertenece), pero tampoco está rodeado por un solo país, puesto que tiene línea de costa con Lituania y con Polonia. Todo exclave es un enclave, pero no al revés.</p>



<p><strong>MULTIFINIOS</strong></p>



<p>Un mismo punto donde convergen muchas fronteras internas.</p>



<p><strong>NACIÓN</strong></p>



<p>Por lo general, un país autónomo y sus estructuras políticas y sociales. También puede ser un grupo cultural de personas (p. ej., el pueblo sámi, o saami) sin un territorio oficialmente definido, o una subdivisión de una entidad soberana mayor, habitualmente con una personalidad y cultura propias, como Escocia.</p>



<p><strong>PAÍS</strong></p>



<p>Una de las entidades políticas del mundo, que comprende un territorio determinado. Suele ser un Estado soberano o independiente.</p>
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</div>



<p><strong>PAÍS/ESTADO/TERRITORIO SOBERANO</strong></p>



<p>País, estado o territorio que es independiente y no está bajo la autoridad de otro. Se considera internacionalmente cuando está reconocido como tal por la Organización de Naciones Unidas.</p>



<p><strong>SEMIENCLAVE</strong></p>



<p>Territorio físicamente separado de su territorio nacional, pero no totalmente. También se aplica a un enclave cuya frontera se extiende, en parte, por el litoral (p. ejemplo Alaska o Gibraltar).</p>



<p><strong>TERRA NULLIUS</strong></p>



<p>Tierra de nadie, que no es propiedad de ningún estado soberano. Un ejemplo es el área de Bir Tawil, entre Egipto y Sudán, que ninguno de los dos reclama como propio, o algunas zonas de Danubio, entre Serbia y Croacia. Una de ellas, la zona de Siga, fue aprovechada por un ciudadano checo, Vít Jedlicka, para reclamar esta parcela y fundar un nuevo país: Liberland.</p>



<p><strong>TERRITORIO</strong></p>



<p>Zona controlada por una soberanía determinada. El término tiene múltiples usos relacionados con la propiedad, y puede describir un país, estado o región. Un territorio dependiente no tiene plenos derechos de soberanía, pero puede disfrutar de cierto autogobierno (o autonomía) de algún país.</p>



<p><strong>TRIFINIO O TRIPUNTO</strong></p>



<p>Un mismo punto donde convergen las fronteras de tres países o zonas. Es el caso de Paraguay, Brasil y Argentina, que comparten el Parque Nacional de Iguazú, o la frontera amazónica de Colombia, Brasil y Perú, que es conocida como Tres Fronteras.</p>



<p><strong>ZONA ADMINISTRATIVA</strong></p>



<p>Zona o región de un país con responsabilidad para regir los asuntos locales. El Gobierno nacional/soberano puede delegarle/transferirle poderes especiales. Como ejemplo, China tiene dos zonas administrativas especiales, también conocidas como SAR, Hong Kong y Macao.<br><br></p>
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		<title>Confucio, el Partido Comunista y la lucha contra la COVID</title>
		<link>https://sge.org/publicaciones/articulos/confucio-partido-comunista-covid/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Apr 2021 11:36:13 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletin 68]]></category>
		<category><![CDATA[China]]></category>
		<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Texto: José Ignacio Cabrera Boletín 68 &#8211; Sociedad Geográfica Española China: pasado, presente y futuro A fecha 11 de febrero del presente año 2021, la COVID 19 prácticamente ha llegado [&#8230;]</p>
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<p><strong>Texto: José Ignacio Cabrera</strong></p>



<p>Boletín 68 &#8211; Sociedad Geográfica Española</p>



<p>China: pasado, presente y futuro</p>



<p><br><br>A fecha 11 de febrero del presente año 2021, la COVID 19 prácticamente ha llegado a todos los países del mundo, sumando más de 107 millones de personas afectadas y 2,3 millones de fallecidos. En la R.P.China, el número total de casos comunicados oficialmente desde el comienzo de la pandemia es de 89.734 (68.150 de ellos en la Provincia de Hubei), y el de fallecidos 4.636 (4.512 en Hubei). En EEUU, a esta misma fecha, el número de casos declarados oficialmente se eleva a 27,4 millones y el de fallecidos a 475.000. Y, en España, hay declarados 3,02 millones de casos y 63.704 fallecidos. Con respecto a su población total en 2020, el porcentaje de contagiados en China es aproximadamente 0,0062, en EEUU 8,3 y en España 6,38. El porcentaje de fallecidos sobre la población total es en China 0,00033, en EEUU 0,14 y en España 0,13. Y el de fallecidos sobre contagiados 5,16 en China, 1,73 en EEUU y 2,11 en España.</p>



<p>¿La rapidez y la eficacia demostradas contra la Covid en China se deben a un milagro? ¿son quizás resultado de una política autoritaria y represiva de su gobierno, que dictó unas medidas que nadie osó transgredir? La respuesta, estoy convencido, se debe a unas causas más complejas y profundas.</p>



<p><strong>ANTECEDENTES: LA LUCHA CONTRA EL VIRUS DESDE SU APARICIÓN</strong></p>



<p>Los primeros indicios sobre la fecha de la aparición de un nuevo coronavirus aparecen en una noticia publicada en China el 13 de Marzo de 2020, referidos a una persona residente en la provincia de Hubei, que podría haber adquirido el patógeno en noviembre de 2019. El 24 de enero, investigadores chinos habían publicado en “The Lancet” un artículo en el que se hacía referencia a una persona, de entre las aproximadamente 40 hospitalizadas, y sin relación con el mercado de Wuhan, que habría enfermado el 1 de diciembre.</p>



<p>El 30 de este mismo mes de diciembre el laboratorio Bio Medicals de Beijing informa al Hospital General de Wuhan de que el virus causante de la enfermedad es el SARS-CoV-2 (Severe Acute Respiratory Síndrome Coronavirus), y el 31 se comunica que 27 personas relacionadas con el Mercado de Mariscos Huanan, de Wuhan, están infectadas. El mercado es clausurado el día 1 de enero y, ese mismo día, funcionarios de la Organización Mundial de la Salud (OMS) se ponen en contacto con las Autoridades de Salud Pública de China y mantienen una primera reunión telefónica de urgencia.</p>



<p>El día 5 de enero, en Shanghai, Zhang Yongzhen secuenció el virus del brote de Wuhan, que ya tenía 60 contagiados. Era similar al SARS-CoV. El día 9, la OMS informa de que las autoridades chinas han actuado rápidamente. El día 10, investigadores de la Universidad de Fudan, también en Shanghai, publican los datos de secuenciación del virus, que son comunicados a la OMS el día 12 y publicados el día 13 en la base de datos GenBank. El día 15 se produce la segunda muerte como consecuencia del coronavirus, y al día siguiente aparece un primer caso en Japón. No había estado en Wuhan. En los días siguientes, el virus</p>



<p>se va extendiendo por China hasta el punto de que la OMS declara la emergencia sanitaria para ese país el día 22. Comienzan a aparecer casos en otros países (Italia, España, EEUU, Francia, Reino Unido, Australia, Alemania&#8230;), y el 30 de enero la OMS declara una emergencia de salud pública mundial. Todos los países comienzan a evacuar de China a sus nacionales.</p>



<p>El 3 de febrero China informa de un total de 361 muertos desde el comienzo, al tiempo que inaugura el hospital construido en un tiempo record de 12 días para tratar únicamente a pacientes de la enfermedad.</p>



<p>A comienzos de este mismo mes, el genoma completo del virus está disponible en el UCSC Genome Browser, una de las webs más consultadas a nivel mundial. El 28 de Febrero hay ya más de 80.000 casos a nivel mundial.</p>



<p>El 3 de marzo, la OMS publica el Plan Estratégico de Preparación y Respuesta de la Comunidad Internacional ante la expansión imparable de la enfermedad y el día 11 declara que <em>“la situación de emergencia ocasionada por el brote epidémico de COVID-19 constituye una pandemia”.</em></p>



<p>El 21 de febrero, la Comisión Nacional de China informó de que la epidemia estaba bajo control. El 6 de marzo publica que no ha habido ninguna nueva infección fuera de la ciudad de Wuhan. El éxito de las medidas tomadas en el país era apabullante.</p>



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<p><strong>UN ANÁLISIS INMEDIATO DE LAS CIRCUNSTANCIAS DEL BROTE</strong></p>



<p>Aunque las autoridades y los científicos chinos siempre mantuvieron dudas en cuanto al lugar en el que se hubiera podido producir el “caso cero” de la pandemia, no cabe duda de que el mercado Huanan de Wuhan fue el lugar donde estalló el primer brote importante. Este mercado es de los llamados “húmedos”, muy populares en China, y que yo mismo he visitado en numerosas ocasiones en ciudades de todo el país. Aunque en ellos se vendan muchos otros productos, su especialidad son los animales vivos, desde insectos hasta pequeños mamíferos pasando por innumerables especies de anfibios, reptiles, y aves. Unos procedentes de granjas o de la acuicultura y otros directamente del medio natural. Las especies varían mucho de unas regiones a otras, tanto por la cercanía de fuentes de suministro como de las peculiaridades gastronómicas de cada zona. Por ejemplo, y viene al caso hablando de la Covid 19, en Wuhan no suelen comerse murciélagos, aunque sí en otras provincias chinas y otros países de Asia.</p>



<p>En estos mercados húmedos se acumulan toda clase de jaulas, acuarios, recipientes con agua llenos de peces y animales atados simplemente con cuerdas o cadenas. El espectáculo es insólito y variopinto, también sangriento, ya que algunos animales se sacrifican allí mismo una vez adquiridos. La enorme crueldad con los animales destinados al consumo humano, que en occidente se oculta en mataderos cerrados, en estos mercados se muestra con toda su crudeza al aire libre. Y, al mismo tiempo, la aglomeración de muy diferentes especies favorece que posibles patógenos puedan saltar de unas a otras.</p>



<p>Resultado: en febrero de 2020 se prohibió en toda China el comercio con animales silvestres.</p>



<p>La primera hipótesis, por otro lado bastante obvia, que se barajó en el caso del SARS CoV-2, fue que, en algún lugar, el virus pasó de un murciélago a otro animal intermediario (se dijo que podía haber sido un pangolín) capaz de transmitírselo al hombre, y que así llegó al mercado de Wuhan. La siguiente fase, casi imprescindible para que se desarrolle una pandemia, es que el virus sea capaz de transmitirse entre humanos. Lamentablemente se confirmó esta posibilidad y, para alcanzar la tormenta perfecta, el virus demostró sucesivamente su altísima contagiosidad, y su capacidad para transmitirse entre humanos por diversos medios, incluidos el aire y los aerosoles despedidos en la respiración.</p>



<p><strong>MEDIDAS ACOMPAÑADAS DE LOS MEDIOS NECESARIOS</strong></p>



<p>El Estado chino destina recursos ilimitados, y utiliza prioritariamente la enorme capacidad productiva de su tejido industrial y su capital humano, para atender las necesidades nacionales en momentos de crisis. Durante lo más duro de la pandemia en China, todo el país se cerró y se aisló del exterior, pero los equipos y el personal imprescindibles para combatirla se quedaron dentro. Nunca faltaron mascarillas ni equipos de protección personal, ni respiradores, porque China es el mayor fabricante y proveedor mundial y los reservó para sus nacionales. Se resintieron enormemente los países occidentales importadores.</p>



<p>Se pusieron al servicio de la lucha contra la Covid todos los medios tecnológicos disponibles para el rastreo y seguimiento de los contagios, incluidos todos los de vigilancia y control a través de teléfonos móviles y de cámaras en las vías públicas. (Lo mismo se hizo en Corea del Sur y otros países de Asia: de ahí también su efectividad).Y en las zonas de mayor riesgo, obviamente toda la provincia de Hubei y Wuhan, su capital, pero también en distritos de Beijing y Shanghai y otras muchas ciudades, las medidas de confinamiento y restricción de la movilidad fueron extremas, lo mismo que el control de su cumplimiento.</p>
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<p>Pero, además, hubo una planificación de la lucha contra la pandemia, una clasificación de zonas por su afectación, un desplazamiento masivo de sanitarios a las zonas más necesitadas (muchos, la mayor parte, voluntarios, a pesar de algunas noticias difundidas en Europa). Se puede afirmar que las medidas adoptadas han tenido un éxito espectacular. No vale recurrir al argumento de la falta de transparencia y de la falsedad de los datos. Lo mismo puede haber sucedido en cualquier otro país. Aunque, probablemente, se aplicaran en su momento restricciones severas a la información, difícilmente se pueden mantener hoy en día la situación oculta todo el tiempo. También se puede recurrir para explicar el éxito de las medidas anti-Covid al argumento del miedo a las represalias y a las sanciones. Es cierto que, en China, las sanciones pueden ser muy duras y, sin duda, se aplican. Pero no pueden servir de explicación para un éxito tan espectacular.</p>



<p><strong>UNA SOLVENCIA CIENTÍFICA PLANIFICADA DESDE HACE AÑOS Y CADA VEZ MÁS RECONOCIDA A NIVEL INTERNACIONAL</strong></p>



<p>China lleva varios decenios formando científicos en países extranjeros, en los más adelantados, pero, al mismo tiempo, ha desarrollado paralelamente una capacidad investigadora formidable en el interior. Además, es casi seguro que la práctica totalidad de estos científicos expatriados están dispuestos a volver a su país, de hecho muchos lo hacen, para poner al servicio de la sociedad lo que han aprendido. Hace tan solo unos pocos decenios, China era una esponja que absorbía tecnología y ciencia de todos los países y en todos los sectores a los que tenía acceso. Y copiaba, por supuesto que lo hacía, pero también constituía empresas mixtas tecnológicamente innovadoras, creando un tejido en su país con capacidad para “explotar”, como así ha sido, en un plazo increíble. Y para salir al resto del mundo, como lo ha hecho, a dominar espacios, países y sectores de forma imparable. Sin duda esta política de basarse en sus propias fuerzas ha sido una base imprescindible para conseguir los éxitos obtenidos.</p>



<p>La visita de la Comisión Científica de la OMS a China estuvo rodeada de polémica durante meses. Se insinuó que las Autoridades chinas la boicoteaban porque no querían dar acceso a toda la información de la que disponían ni a sus laboratorios. Lo cierto es que quizá se retrasó más de la cuenta, pero el pasado 14 de enero llegó a Wuhan una delegación de 14 expertos internacionales que, tras una cuarentena de dos semanas, empezaron el trabajo sobre el terreno, visitando y obteniendo pruebas suministradas por las autoridades chinas, entre otros lugares en el mercado de Huanan y en el Instituto de Virología de Wuhan cuyas puertas les abrió la doctora Shi Zhengli (un ejemplo de eminente científica china formada en Francia) declarando <em>“No tenemos nada que ocultar”</em>. El doctor Peter Daszak, norteamericano, afirmó que se habían hecho progresos habiendo tenido acceso a información que hasta entonces no tenían. <em>“Están hablando con nosotros de manera abierta sobre todas las posibilidades”</em>, dijo.</p>



<p>Al término de la visita, el día 10 de febrero, los medios de comunicación de todo el mundo adelantaron información preliminar sobre los resultados de la misión. Aunque aún no se habían alcanzado resultados importantes, que deberán esperar durante un largo tiempo de investigaciones, la comunicación con los científicos chinos, a los que elogiaron los miembros del equipo de la OMS, había sido fluida. La realidad en cuanto al origen y el camino seguido inicialmente por el virus seguramente es bastante más compleja, y serán necesarios años de investigaciones. A fecha de hoy, y tras las conclusiones de la visita de la Comisión Científica enviada a China por la OMS, se contemplan otras hipótesis, incluida la de que el virus pudiera haber llegado al mercado de Wuhan en algún produc to congelado procedente del exterior. Esta fue una de las posibilidades que los científicos chinos barajaron casi desde el comienzo de la crisis.<br></p>



<p><strong>LA BASE DEL ÉXITO: UNA FILOSOFÍA ANCESTRAL BASADA EN EL HUMANISMO</strong></p>



<p>Aquí deberíamos volver a la pregunta que planteé (a mí mismo y a todos los lectores) al comienzo de este texto: Cómo China en una primera fase logró, y lo sigue haciendo, acabar o al menos frenar de forma sustancial la transmisión del virus. Para responder a esa pregunta hay que remontarse a Confucio. Y al peso de su pensamiento en la sociedad china.</p>



<p>Aunque las fechas exactas del nacimiento y muerte de Confucio han sido objeto de controversia, las más aceptadas comúnmente son 551 y 479 a.c. respectivamente, siendo prácticamente contemporáneo de los grandes filósofos de la Grecia Clásica, Platón (429-347 a.c.) y Aristóteles (384-321 a.c.), y del Gran Maestro de India (Buda, circa 500 a.c.). Asimismo, coincide en el tiempo y en su propio país con Lao Tsé (Laozi). Confucio, Kung-Tsé, escribió poco; prácticamente solo las llamadas Analectas salieron directamente de él. En realidad, tenía una gran vocación política, al final frustrada, y sus pensamientos se transmitieron a través de dos generaciones de sus discípulos y se plasmaron en los llamados Cinco Libros Clásicos (que incluyen las Analectas). En ellos plantea una ética humanista en la que gobiernan los hombres, no las leyes. La sociedad funciona de forma cohesionada mediante la observancia de “rituales” que no son entendidos en el sentido occidental, sino como convenciones morales.</p>



<p>Según la sinóloga francesa, Anne Cheng: (en el confucionismo) “<em>El pensamiento se sitúa al nivel de las cosas, en lo real, y lo que predomina es la reflexión”. </em>En China jamás se desarrolló la idea de la creación ex nihilo, como así fue en Europa. Ni tampoco existe un creador trascendente en la filosofía china, como sí existe en el teísmo occidental. Nada trasciende al mundo. No hay una idea que sirva de fundamento o punto de partida y convierta al sabio en prisionero. La sabiduría no tiene historia <em>per se</em>, viene de lo más lejano de los tiempos y se encuentra en la sabiduría popular.</p>



<p>La armonía del Universo y la armonía de la Sociedad son dos de las máximas del pensamiento chino primitivo. Cosmología y Política, y una decidida apuesta por el hombre que, en definitiva, deviene en una ética humanista que debe conducir a la hermandad universal y que ha predominado durante toda la historia china.</p>



<p>Una ética que ve al hombre realizado solamente en tanto ser social, que ocupa un puesto y desempeña una función, no como un ser aislado. En la idea confuciana de la sociedad utópica, la jerarquía no es solo social, sino también moral. En la China antigua, la familia no era un núcleo reducido, sino un gran clan, donde muchos de sus miembros vivían bajo un mismo techo, reconocían un antepasado en común y mantenían vínculos con otros grupos del mismo origen. Y es aquí, en el humanismo, donde se inserta la política transformadora de la política de China.</p>



<p><br><strong>UNA RESPUESTA COMPLEJA A NUESTRA PREGUNTA</strong></p>



<p>No está siendo sencillo responder a la pregunta expuesta al comienzo de este artículo. Porque difícil es alcanzar un conocimiento y una comprensión sobre una sociedad regida por parámetros filosóficos, éticos y vitales tan distintos a los nuestros. Durante diez años viajé de forma continuada por este gran país como consultor y como empresario. Realicé sesenta y ocho viajes a distintas zonas, fascinado por un mundo que nunca dejó de atraerme, algo que me llevó a emprender más adelante distintos proyectos y a mantener mis relaciones con los ya amigos chinos. He devorado libros y muchos textos sobre ese gran país, he admirado su hermosa caligrafía y llegado a conocer a alguno de los maestros calígrafos actuales. Y, lo más importante, he conservado en China a alguno de mis mejores amigos. Pues bien, debo reconocer que me está siendo difícil y complicado internarme por la sociedad, la realidad y el universo chino más allá de los elementos más concretos. Y recomiendo vivamente a quien trate de hacerlo que deje de lado, si fuera posible, las normas, los criterios, y las formas de medir de nuestras sociedades occidentales.</p>



<p>En China existe un estado omnipresente y un partido comunista que controla el país de arriba a abajo con enorme eficacia. Y sí, utiliza métodos autoritarios y abiertamente coercitivos. Pero resulta burdo, insultante incluso, recurrir a este argumento para explicar la enorme eficacia mostrada por este país en su lucha contra la Covid 19. Porque ese estado, al mismo tiempo, vela por la seguridad, la salud y el futuro de todo el pueblo chino.</p>



<p>Lo que en otros países se consideraría solamente una grave contradicción, en China podría entenderse como la aceptación de la convivencia entre opuestos, la circularidad del Yin-Yang y la sabiduría heredada desde Confucio.</p>
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		<title>España y China en los siglos XVI y XVII. La Política de Felipe II en Oriente</title>
		<link>https://sge.org/publicaciones/articulos/espana-china-felipe-ii-oriente/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Tue, 27 Apr 2021 10:54:01 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletin 68]]></category>
		<category><![CDATA[China]]></category>
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<p><strong>Texto: Lola Higueras<br></strong></p>



<p>Boletín 68 &#8211; Sociedad Geográfica Española</p>



<p>China: pasado, presente y futuro<br><br><strong>De cómo Felipe II, rey de España, rechazó en distintas ocasiones conquistar la China de los Ming desde las Islas Filipinas, decidiéndose por desarrollar un importante comercio con el gigante asiático, aprovechándose así del valor que los Ming otorgaban a la plata acuñada americana, ya muy devaluada en Europa.</strong></p>



<p><strong>EL PESO DEL TRATADO DE TORDESILLAS</strong></p>



<p>Tras el éxito de la expedición española al Maluco, navegando siempre desde occidente, como obligan los pactos de Tordesillas, y, habiendo culminado Juan Sebastián Elcano en 1522 la vuelta al mundo, la Corona se anexiona las islas de las especias, las Malucas. Será por escaso tiempo, a pesar del esfuerzo llevado a cabo por Carlos V en su campaña europea para prestigiar la gran hazaña que había cambiado la imagen conocida de la Tierra, usando como propaganda política la gran cartografía elaborada por la Casa de la Contratación de Sevilla, que incorpora, desde época muy temprana, las Molucas a los dominios españoles. &nbsp;Sin embargo, ante la imposibilidad de determinar su longitud, algo imposible entonces, cuestionando así lo pactado en Tordesillas, Carlos V cede a Portugal las Molucas en el Tratado de Zaragoza, firmado en 1529, a cambio de 350.000 ducados de oro.</p>



<p>Después del abandono de las Molucas, España envió algunas expediciones a la zona, aunque resultaron, en general, estrepitosos fracasos, sobre todo por la dificultad del Tornaviaje a Acapulco, que no se logró con éxito hasta el reinado de Felipe II en 1565.</p>



<p><strong>LOS CHINOS EN FILIPINAS. LA COLONIA CHINA DE MANILA</strong></p>



<p>El contacto entre chinos y españoles de Filipinas se inicia en 1572: solo un año después de la fundación de Manila, varias embajadas comerciales chinas visitan la ciudad para ofrecer sus productos. Así, en pocos años, la colonia china crece exponencialmente hasta alcanzar una población de 26.000. Este alto número de sangleyes (residentes chinos en Filipinas) convirtió este puerto, punto de partida del Galeón de Manila, en el gran puerto chino de ultramar. La convivencia entre sangleyes y españoles no fue fácil, a pesar de que emigrantes chinos pronto se convirtieron en los principales abastecedores de Manila y del comercio del Galeón de Acapulco. Con mano de obra muy barata y dominando multitud de oficios, destacaron, sobre todo, en el trabajo de la madera, la construcción y las herrerías. La población crecía sin control, sucediéndose algunas sangrientas rebeliones que aconsejaron reunir a los residentes chinos extramuros de Manila, cerca del río donde anclaban los sampanes. En el Parián, lugar que habitaban los sangleyes, vivían y comerciaban en lugares alquilados cuyo arrendador era el Cabildo de Manila. Numerosos incendios arrasaron el Parián, que era reconstruido, siempre extramuros: en la práctica, una especie de gueto cerrado y vigilado por su potencial peligrosidad. Los artistas de la ilustrada expedición de Malaspina y Bustamente realizaron en 1792 espléndidas vistas del Parián de Manila y sus habitantes en plena actividad comercial.<br></p>



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<p><strong>EL GALEÓN DE MANILA. PUENTE DE LA PRIMERA GLOBALIZACIÓN POR MAR</strong></p>



<p>Un afortunado incidente da inicio al temprano comercio hispano-chino. Parece ser que uno de los buques de Legazpi salva a la tripulación de un junco chino de grandes dimensiones que se hundía en aguas de Mindoro. En agradecimiento a este humanitario gesto del marino español a principios de 1572, regresaron los supervivientes llevando gran cantidad de mercancías al establecimiento español, productos que se vieron como objeto de un próspero comercio con Europa. Para entonces, Urdaneta ya había descubierto el tornaviaje a Acapulco con el Galeón San Pedro, en 1565, el primer viaje de esta mítica ruta que, partiendo de Luzón y atravesando el estrecho de San Bernardino, alcanzaba las Marianas y desde allí remontaba hasta el paralelo 39 de latitud norte para alcanzar en unos dos meses y medio la costas de la Nueva España y el Puerto de Acapulco, destino final de esta ruta que abrió no solo la vía entre oriente y occidente más potente y duradera, sino que propició de forma definitiva la expansión española en oriente. Una derrota que perduró desde entonces hasta 1815, a consecuencia de la independencia de México. En dicha fecha, el Galeón Magallanes que había llegado a Acapulco en pleno movimiento insurgente, inicia la última travesía de esta legendaria ruta comercial y cultural.</p>



<p>El galeón de Manila o Nao de China para los novohispanos, y Nao de Acapulco para los comerciantes chinos de Manila, zarpaba de Manila la primera semana de julio para aprovechar el monzón de verano y en abril, zarpa de Acapulco para beneficiarse del monzón de invierno. Durante los siglos XVI y XVII, la ruta se redujo en general a un solo galeón o nao de unas 300 a 500 toneladas. Ya en pleno siglo XVIII, el tonelaje aumentó considerablemente, hasta alcanzar, en ocasiones, las 2.000 toneladas, con capacidad para más de 180 hombres.</p>



<p>Los comerciantes y autoridades novohispanas ostentaban el monopolio de este comercio con cierta flexibilidad, pero en 1769 la Corona crea el Consulado de Comercio de Filipinas, que tendrá absoluta autoridad para regular tanto los permisos como las cargas y su valor. La procedencia de las mercancías fue muy variada. Un 80 o 85% eran de procedencia china o japonesa, pero un alto porcentaje procedían de la India y Medio Oriente. También las manufacturas de Filipinas ocuparon un lugar importante en el tráfico comercial del galeón.</p>



<p><strong>POLÍTICA DE FELIPE II EN ORIENTE: APUNTALAR FILIPINAS Y COMERCIAR CON CHINA</strong></p>



<p>Filipinas será, durante el reinado de Felipe II, lanzadera para la penetración española, no solamente en China, sino también en Japón, Camboya, Siam, Formosa y Cochinchina. Y así, en 1559, tan solo tres años después de acceder al trono, Felipe II parece retomar las aspiraciones españolas sobre el Sureste Asiático, y envía al Virrey de la Nueva España, Luis de Velasco, una Real Cedula ordenándole el envío de una expedición a Filipinas, advirtiéndole sin embargo de la prohibición de tocar en las Molucas. El elegido para capitanear esta expedición es Miguel López de Legazpi, que fundará un establecimiento permanente en Asia.</p>



<p>Muchos investigadores han interpretado esta iniciativa de Felipe II como el deseo de competir con Portugal por el lucrativo comercio de las especias. Pero otros, como Patricio Hidalgo, tienen otra tesis que me parece más acertada y verosímil: Felipe II se proponía aprovechar el fanatismo chino por la plata americana (en clara devaluación en Europa) para comprar productos chinos a bajo costo y venderlos luego en América y Europa con inmenso margen de beneficio. El momento era propicio, porque la dinastía Ming impulsaba importantes movimientos migratorios hacia la costa, para fomentar el comercio exterior. Así, tanto España como Portugal y Holanda actuarán como intermediarios del potente comercio del área. La prueba de que esta opción de negocio era la elegida por Felipe II es que da orden de fundar la capital de las Filipinas en Manila, acercándose a China y alejándose en cambio de las Molucas. No cabe duda, en todo caso, que el primer objetivo de Felipe II en Oriente es asegurar Las Filipinas como principal enclave estratégico para su posible expansión asiática.</p>
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<p><strong>LA IMPORTANCIA DE LOS MISIONEROS</strong></p>



<p>La punta de lanza hacia China fue, además del intenso comercio debido al galeón de Manila, la acción de los misioneros, capitales en la transmisión a Occidente de las más importantes noticias sobre las costumbres, el idioma, las tradiciones y la religión del gran Imperio chino. Obras como la del agustino español Martin de Rada, que viajó a China en 1575 y llevó a cabo el primer léxico chinoespañol, o el dominico Juan Cobo, que realiza la primera traducción al español de la importante obra <em>“Riquezas y espejo con que se enriquezca y donde se mire el claro y límpido corazón”</em>. Escrita por Mingxin Baojian en 1393, contenía 600 proverbios y sentencias de filósofos chinos, y tuvo gran repercusión en Europa, donde se llegó a equiparar a las obras de Tomas de Aquino.</p>



<p>Pero sin duda la gran obra que dio a conocer China a la Europa renacentista fue la de Juan González de Mendoza, que, parece ser, no llegó a visitar China pero realizó una recopilación importante de noticias que publicó en castellano, en Roma, en 1585, con el título <em>“Historia de las cosas más notables, ritos y costumbres del gran reino de China” </em>obra de la que se estamparon 46 ediciones en 10 años, y que fue traducida, entre otros idiomas, al italiano, francés, inglés, alemán, holandés y latín. Pero los misioneros serán también los más beligerantes para proponer a Felipe II auténticos planes bélicos para invadir China, aunque no son los únicos. En 1574, el nuevo Gobernador de Filipinas, Lavezares, presenta al Rey un proyecto de conquista de China que no llega a prosperar. La embajada ante el emperador chino, que lleva a cabo el agustino Martín de Rada, da argumentos al nuevo Gobernador Francisco de Sande para proponer a Felipe II un nuevo intento de conquista de China. En 1576 envía a la Corte una serie de propuestas, claramente atrevidas, en este sentido: <em>“lo que toca a la jornada de China, es cosa llana y será de poca costa, que sin paga vendrá la gente española, armada a su costa y pagarán fletes y serán dichosos” </em>Sande afirma en sus cartas que con una flota capaz de transportar entre cuatro y seis mil hombres, la conquista de China sería cosa hecha. Sin embargo, el Consejo de Indias se mostró mucho más prudente que el osado Gobernador, ordenando en 1577 suspender toda intención bélica y procurar tener con los chinos buena amistad.</p>



<p><strong>LA UNIÓN PENINSULAR BAJO EL REY ESPAÑOL</strong></p>



<p>La unión de las dos coronas de España y Portugal en 1580, bajo el reinado de Felipe II, intensifica la presencia de ambas coronas en Oriente y crea estrategias comunes para defender su privilegiada situación en el área. El primer resultado de esta nueva estrategia es la defensa común frente a la ofensiva holan desa, que se presenta de forma muy agresiva desde la creación de la Compañía de las Indias Orientales en 1602. Ambas coronas ibéricas refuerzan sus acciones defensivas, sobre todo en Ternate y Tidor, en Goa y en Macao, atacada sin éxito por los holandeses en 1622. En 1624, Holanda ocupa la estratégica isla de Formosa, y los españoles reaccionan creando Tamsui, un estratégico establecimiento al norte de la isla. Ante la ofensiva holandesa, España emprende una serie de contactos diplomáticos, enviando misiones de paz a los sultanatos de Borneo, y Siam, así como a Camboya, enfrentada con Siam. España no apoyó a Camboya frente a la agresión de Siam, postura criticada por varios consejeros de Felipe II, que opinaron que <em>“la amistad y agradecimiento de Camboya hubieran quizá proporcionado la Corona de Siam a Felipe II”.</em></p>



<p>Sin embargo, la finalidad estratégica de los Gobernadores de Filipinas fue siempre Japón, donde San Francisco Javier había logrado espectaculares conversiones de más de 100.000 almas en Nagasaki. Los años finales del siglo están repletos de alternativas, persecuciones sangrientas contra los cristianos y momentos de paz, con la embajada del dominico Juan Cobo en 1593, o la iniciativa diplomática del Gobernador de Filipinas Francisco Tello en 1599, que logra establecer una línea regular entre Manila y Edo, momento en que los japoneses se interesaron por las técnicas españolas de construcción naval y beneficio de la plata. Sin embargo, las relaciones España-Japón nunca prosperaron, y España inició su expansión hacia los archipiélagos del Pacifico sobre todo las Marianas, las Carolinas, las Palao y otros.</p>



<p><strong>LA IMPORTANCIA DE LA PLATA ACUÑADA AMERICANA</strong></p>



<p>No quiero terminar este breve artículo sin mencionar un tema que me parece capital en la estrategia de Felipe II en Oriente. La China de los Ming era la primera potencia comercial en el siglo XVI, representando la cuarta parte de la población mundial, y, debido al bajo costo de la mano de obra, la principal productora de bienes de consumo de todo tipo. La prohibición de los Ming de utilizar moneda en papel genera la apetencia de autoridades y comerciantes por la plata. Esta circunstancia coincide con la depreciación de la plata americana en Europa, debido a un exceso de producción en las minas de Potosí. Los propietarios de las minas reaccionan reduciendo la producción, lo que supuso un gran quebranto económico para la Corona, que ve reducido su “quinto”, así como el precio de la plata. Esta situación en Europa hace que la obsesión china por la plata acuñada americana sea la gran salvación para la Corona, un negocio superior incluso al de las especias. Así, que este comercio enormemente rentable por sus bajos precios, pagado con la plata, será el eje de la política de Felipe II en Asia. Un edicto imperial de 1570 especificaba que incluso el pago de impuestos debía hacerse en plata española acuñada.</p>



<p>Se calcula que en estos años se exportaron a China unas 25.000 toneladas de plata, aproximadamente 515 millones de monedas acuñadas en las cecas de México, Lima o Potosí, ciudad que en apenas medio siglo llegó a igualar en población a ciudades europeas como Londres o París. La fascinación por la plata española acuñada fue tal que ninguna otra moneda era aceptada por los chinos a cambio de sus productos, hasta el punto de que la Compañía Británica de las Indias Orientales, fundada en 1601, tuvo que pagar durante años sus compras con moneda española, ya que su moneda no era aceptada por los chinos.</p>



<p>El imperio <em>“donde nunca se ponía el sol” </em>tuvo un patrocinador imprevisto, el gran Imperio Chino fascinado por la plata americana acuñada con las efigies de los monarcas españoles.</p>
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		<title>Por un puñado de mapas</title>
		<link>https://sge.org/publicaciones/articulos/por-un-punado-de-mapas/</link>
		
		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Wed, 22 Apr 2020 11:41:37 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[El final del conocimiento del mundo. Siglo XIX]]></category>
		<category><![CDATA[Exploradores]]></category>
		<category><![CDATA[Galería de exploradores]]></category>
		<category><![CDATA[Geografía]]></category>
		<category><![CDATA[Geopolítica]]></category>
		<category><![CDATA[Un Aventurero en Indonesia]]></category>
		<category><![CDATA[Viajeros]]></category>
		<category><![CDATA[Viajeros españoles por el extranjero]]></category>
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					<description><![CDATA[<p>Texto: José Antonio Rodríguez Esteban Boletín 61 Las Islas Filipinas y España De cómo algunos mapas y planos de Filipinas, debidos fundamentalmente al cartógrafo sevillano Enrique D´Almonte, proporcionaron una importante [&#8230;]</p>
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										<content:encoded><![CDATA[<p><strong>Texto: José Antonio Rodríguez Esteban</strong></p>
<p>Boletín 61</p>
<p>Las Islas Filipinas y España</p>
<p><strong>De cómo algunos mapas y planos de Filipinas, debidos fundamentalmente al cartógrafo sevillano Enrique D´Almonte, proporcionaron una importante ayuda al ejército colonial español y, más adelante, contribuyeron a la victoria de los Estados Unidos.</strong></p>
<p>Diversos autores han señalado que Estados Unidos se convirtió en un imperio en los inicios del siglo XX gracias a las últimas posesiones del imperio español, en una especie de relevo generacional. Pero ese rosario de islas en el trópico de Cáncer no significaban tanto desde el punto de vista territorial como para alcanzar el rango de imperio: lo importante fue más bien cómo se asimilaron y, sobre todo, adaptaron los saberes que, para su gobierno, España había ido poniendo en práctica en sus colonias. En el libro <em>Encrucijada colonial</em>, McCoy, Scarano y Johnson señalan, sin pestañear, que, sobre la herencia colonial recibida, los Estados Unidos pasaron <em>“de una pequeña burocracia con capacidades domésticas débiles y alcance hemisférico limitado, a un aparato expandido y empoderado lanzado en el camino hacia el poder global”</em>. Sin duda los europeos usaron sus colonias como <em>“laboratorios de la modernidad” </em>para experimentos de todo tipo, incluida la ingeniería social, pero los historiadores mencionados sugieren, además, <em>“que este mismo modelo pudo, de alguna manera, aplicarse a la modernización del poderoso estado estadounidense”</em>: es decir, lo importante es cómo la nueva experiencia colonial americana cambió a la propia sociedad americana, porque, junto a otras influencias, extranjeras y domésticas, siguen diciendo los autores mencionados, <em>“la experimentación en el laboratorio colonial filipino contribuyó, tanto en programas como con personas, en la modernización del aparato de seguridad nacional del país”</em>. Este inopinado mérito, o demérito, del colonialismo español, tuvo en la cartografía uno de sus puntos de partida.</p>
<p><strong>LA CLAVE ESTÁ EN LOS MAPAS</strong></p>
<p>Los mapas, en este contexto, fueron fundamentales. Precisamente la falta de cartografía sobre Filipinas que tenía el gobierno americano es la causa de que, como han señalado Eric Losange y lmre J. Demhardt, se creara en la Casa Blanca la famosa <em>Map Room</em>. Entre las primeras delegaciones de especialistas que llegan a Filipinas se encontraba el geólogo George F. Becker, asignado por el gobierno militar en julio de 1898, apenas consumada la victoria sobre España, para acompañar a Manila al General Elwell, S. Otis. Becker permaneció en Filipinas 14 meses, <em>“donde apenas pude </em>–nos comenta- <em>realizar trabajos geológicos por la actitud de los nativos”. </em>Sin mapas no se podía dar un paso en la reorganización colonial y los realizados por España hasta ese momento habían sido traídos de vuelta a la Península o, se cree, quemados en las playas antes de la partida. Entre el valioso cargamento que llegó estaban, sin duda, los mapas realizados por el cartógrafo sevillano Enrique d’Almonte desde 1880: mapas en escalas pequeñas, medianas y grandes, para el conocimiento de las islas, la protección de acuíferos o las operaciones militares.</p>
<p><strong>EL CARTÓGRAFO SEVILLANO ENRIQUE D’ALMONTE</strong></p>
<p>D’Almonte era Auxiliar facultativo de Minas, y como tal tenía que atender las necesidades del Servicio. Trabajó a las órdenes sucesivas de los ingenieros José Centeno y Enrique Abella, con los que recorrió a pie y a caballo el archipiélago. No sabemos mucho de su vida allí, pero, por lo que hizo después en Guinea continental y en el Sáhara español, podemos imaginarle contando pasos sin descanso (sin fatiga, dirían luego de él), para medir distancias y tiempos, con los que iba conformando al hilo de su entendimiento el funcionamiento de la red hidrográfica y de los caminos de cada isla, mientras inventariaba minas o anotaba el efecto de terremotos y <em>baguios</em>. Su modestia le posibilitó entrar en contacto con los grandes ingenieros del momento, de los que, como luego demostraría, aprendió hasta especializarse en diversas materias. Pero no había llegado hasta allí sin preparación. Las dificultades económicas de la familia, a la muerte de su padre en Brasil en 1879, le obligaron a abandonar la carrera de ingeniero de Caminos, que estaba cursando gracias a la generosidad de su preparador. Por ese motivo se presentó a la plaza de Auxiliar de Minas, obteniendo el número uno.</p>
<p>D’Almonte era descendiente de una familia de artistas gaditanos dedicados a la alta decoración en teatros, los Muriel, y quizá por ello, ya en la escuela, había despuntado en la parte más difícil sin duda en la realización de mapas (la que no se puede enseñar), hasta el punto de ser premiado a nivel nacional y obtener un mapa suyo en la Exposición Internacional de Viena de 1871 la medalla de bronce. Quizá por ese motivo su primer destino en Madrid fue la construcción del primer gran bosquejo del Mapa Geológico de España a escala 1:400.000, bajo las órdenes de Manuel Fernández de Castro, que alabó públicamente su labor: un gigantesco mapa que hoy podemos ver aún en colgado con orgullo en las paredes del IGME. Su trabajo apenas duró un año antes de partir para Filipinas. Dada la ausencia de cartografía a escalas medias y grandes en los que basar las investigaciones geológicas en Filipinas, cabe la posibilidad que Fernández de Castro influyese en el destino elegido por D’Almonte.</p>
<p><strong>DE LA ACTIVIDAD COMERCIAL A LA NECESIDAD DE CONOCER EL TERRITORIO</strong></p>
<p>La apertura del Canal de Suez en 1859 había facilitado y abaratado el viaje hasta las islas. La expansión de las grandes potencias despertó un renovado interés por el Pacífico y el Extremo Oriente, en espera de la apertura del inmenso mercado chino. Como ha señalado entre nosotros Dolores Elizalde, <em>“la suma de todos estos factores provocó que, a partir de 1880, el Gobierno español impulsara una nueva política hacia Filipinas: inició reformas en su gobierno y administración, potenció su defensa y el control del territorio, y fomentó las inversiones públicas y privadas en las islas. En 1897, un año antes de su pérdida, Filipinas era una colonia rentable, capaz de autofinanciar el gobierno de las islas y de producir beneficios. Representaba para España una esperanza para el porvenir”</em>.</p>
<p>Los planes para conocer la parte relativa a sus riquezas naturales y explotar racionalmente sus recursos se materializaron en la creación de diversos Servicios, como el Forestal o el Minero, cuyas necesidades de personal atrajeron, como hemos comentado, a D’Almonte. En ambos seguían rigiendo como base de su legislación las Leyes de Indias, proteccionistas con los derechos de los indígenas, y en consecuencia de los recursos, aunque a veces la tensión con los mercados emergentes entrará en colisión.</p>
<p>A tres años de su llegada a Manila, D’Almonte había ya dado a la luz el mejor mapa jamás realizado sobre la gran isla de Luzón. Un mapa bellamente ejecutado a escala 1:400.000, donde, resolviendo dudas imprecisas del intrincado sistema montañoso de la isla, se indicaron las cotas más importantes y, entre otros elementos novedosos, se marcaron los criaderos carboníferos y metalíferos, los manantiales minerales y termales y las grutas más notables. Al mapa de Luzón siguieron los de Panay, Negros y Cebú, como complemento de la magnífica labor de los Ingenieros de Centeno y Abella en sus investigaciones geológicas y mineras.</p>
<p><strong>MAPAS PARA VARIOS FRENTES DE GUERRA</strong></p>
<p>Pero la falta de cartografía a escalas más grandes fue un grave problema cuando estalló la revolución tagala (la rebelión filipina de las crónicas españolas) en 1896. Sin mapas y con los guías locales huidos del ejército, el gobernador militar, Fernando Primo de Rivera, aceptó la ayuda de D’Almonte entre el voluntariado español, asignándole la tarea de guiar a uno de sus más preciados destacamentos, la famosa división Lachambre. Primo de Rivera comentará sobre D’Almonte que: <em>“teniendo una modestia desconocida, ha sido, sin duda, a quien debo los resultado de mi corta campaña. En todo el país, y a ningún </em><em>precio, encontraba un guía, un conocedor del terreno en que tenía que operar; no lo era D’Almonte como práctico de él; pero sus conocimientos científicos, sus estudios en planos que él se agenciaba, hacían que, cual práctico del terreno, llevase siempre las vanguardias de las columnas por los sitios donde no éramos sorprendidos, y desde los que sorprendíamos nosotros”.</em></p>
<p>En esas circunstancias, D’Almonte fue ascendido a agregado a la Secretaría del Gobierno General de Filipinas, con el objetivo de compendiar los mapas del todo el Archipiélago a escala uno 800.000, mediante la mejora y actualización de los mapas existentes, en buena parte realizados por él.</p>
<p><strong>BAJO LA PRESENCIA DE ESTADOS UNIDOS</strong></p>
<p>La entrada de los Estados Unidos en el conflicto, y su rápida victoria marítima basada en la superioridad de su flota, hicieron que esos mapas cobrasen un valor sobresaliente. Pero todos esos mapas de última hora están por desagracia desaparecidos, aunque contamos con algunos testimonios. Como es bien conocido, pese a la rendición de España, el destacamento en Baler permaneció defendiendo la plaza sin darse por enterados del final de la contienda. El presidente del gobierno español, Francisco Silvela, pidió al arzobispo de Manila mediar ante Dewey, en calidad de jefe supremo de las tropas norteamericanas, para que enviase un buque menor y los trajese a Manila. Pero Dewey no tenía mapas detallados, por lo que puso dos condiciones al prelado: una carta de su puño y letra al jefe del destacamento para que diese crédito al oficial de la escuadra yanqui, y un plano de la zona de Baler, <em>“plano que </em>–comenta el propio Nozaleda-, <em>facilitado por el eminente cartógrafo D. Enrique d’Almonte, también se envió”</em>. La carta, como sabemos, no sirvió de nada, pero la cartografía entregada por D’Almonte permitió la remontada del río y diversas incursiones en la zona de los soldados norteamericanos.</p>
<p><strong>LOS JESUITAS SE QUEDAN: MAPAS Y PREDICCIONES METEOROLÓGICAS</strong></p>
<p>Pero no sólo de mapas viven los imperios: la flota americana necesitaba una fiable predicción del tiempo. Como señala James F. Warren, las consecuencias potencialmente devastadoras del clima extremo en la cuenca asiática del Pacífico eran tan grandes como el peor enemigo, capaces de enviar barcos, incluso flotas enteras, al fondo del mar en tormentas ciclónicas. Conocedores del Observatorio Meteorológico del Ateneo de Manila, que habían puesto en marcha los jesuitas desde 1865, pidieron en noviembre de 1898 a su director, el científico José Algué, una reunión en el puente de mando de la joya de la flota americana, el buque Olympia, estacionado en la Bahía de Manila. El entendimiento fue total y, en elocuentes palabras de Warren “la reunión entre Dewey y Algué resultó un matrimonio entre la ciencia jesuita y el imperialismo estadounidense con poderosas implicaciones para ambos socios”. Entre las tareas emprendidas por el Observatorio en 1989, estaba las de copiar, por hábiles dibujantes filipinos, toda la cartografía del Archipiélago de que disponían, unificándola, con la ayuda de la Office U. S. Coast and Geodetic Survey, en formato y escala. El resultado fue un magnífico Atlas con treinta mapas, de los cuales más de la mitad habían sido copiados de los realizados por Enrique D’Almonte. Ciertamente, en las copias se perdieron detalles importantes, como las cotas de altitud o las esquivas delineaciones de los conos volcánicos, pero durante un tiempo serían los únicos mapas con los que los americanos contarían, poniendo con ello las bases cartográficas al nuevo imperio.</p>
<p><strong>RECONOCIMIENTO DEL GRAN VALOR CARTOGRÁFICO</strong></p>
<p>El geólogo Warren Du Pré Smith, especialista en yacimientos no metálicos y paleontología, que llegaría a ser, entre 1908 y 1914, jefe del Bureau de Minas establecido en Manila, señaló en sus informes con elocuentes palabras el valor de esta cartografía: “Entre todos los que han trabajado en la formación de mapas de aquellas islas durante la dominación española, sobresale d’Almonte en primera línea. Sus mapas, que en muchos casos no han podido basarse en los medios usuales de comprobación son, dadas las condiciones del país recorrido, por extensión y por ejecución, sencillamente maravillosos. Ningún otro hombre, en verdad, rayó a tal altura en esta materia en Filipinas… debo considerar a D’Almonte como uno de los grandes exploradores de la vigésima centuria. No sé si ha merecido siempre el merecido testimonio de aprecio por sus colegas geógrafos en otras partes del mundo. Si no es así, este reconocimiento tardío debería ser pronto realizado” (1909, 534).</p>
<p>D’Almonte regresó a la Península en 1898, y poco después fue enviado al río Muni con la primera expedición española tras los acuerdos de París de 1900, en los que las potencias dominantes reconocían a España una pequeña porción de territorio continental en la costa de los camarones. Dos años después de regresar, dio a la luz el primer mapa de este territorio. En 1913 haría lo mismo con el Sáhara español, del que no existían más que croquis imprecisos. Pero todos estos mapas, previos a la era de las mediciones detalladas que vendría para estos territorios varias décadas después, dejaron sin valor los mapas de D’Almonte, que pasó a ser nuevamente un desconocido entre nosotros. El hundimiento del vapor-correo Carlos de Eizaguirre en el que regresaba a Filipinas, al chocar accidentalmente con una mina de la Gran Guerra en Ciudad del Cabo, se tragó el merecido reconocimiento que pedía el geólogo americano: tan sólo el hecho de que el ayuntamiento de Madrid le dedicara una calle en los años veinte, ha servido para reconocer a uno de los grandes entre los exploradores y cartógrafos coloniales del momento.</p>
<p><strong>LECTURAS RECOMENDADAS</strong></p>
<p>Mc Coy AW, Scarano FA (eds): Colonial crucible empire in the making of the modern American State. University of Wisconsin Press, Madison, 2009. Warren J. F.: “Scientific Superman. Father José Algué, Jesuit Meteorology, and the Philippines under American Rule, 1897–1924”, , pp 508–521.</p>
<p>Rodríguez Esteban, José Antonio; Campos Serrano, Alicia: “El cartógrafo Enrique d’Almonte, en la encrucijada del colonialismo español de Asia y África”, Scripta Nova. 2018, vol. XXII, nº 586. ISSN: 1138-9788. <a href="http://dx.doi.org/10.1344/sn2018.22.19305">http://dx.doi.org/10.1344/sn2018.22.19305</a>.</p>
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		<title>Segundo Llorente. El misionero de los esquimales</title>
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		<dc:creator><![CDATA[tasmanuser]]></dc:creator>
		<pubDate>Fri, 11 May 2018 09:28:21 +0000</pubDate>
				<category><![CDATA[Artículos de boletines]]></category>
		<category><![CDATA[Boletín 59]]></category>
		<category><![CDATA[Expediciones]]></category>
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										<content:encoded><![CDATA[<p>Un buen explorador va precedido de una idea fija. Cuentan que Segundo Lorente, nacido en Mansilla Mayor, León, en 1906, tenía desde muy joven dos fuertes convicciones: la fe católica y ser misionero en Alaska, idea que propuso a sus superiores siendo un novicio. Convencido de que su destino eran las tierras del Yukón y el Mar de Bering, rechazó la misión en Anging, China, y no salió de España hasta que su sueño se hizo realidad. Mientras tanto, estudió Humanidades en la Universidad de Salamanca y Filosofía en la de Granada, y finalmente, gracias a su persistencia, en 1930 consiguió el permiso de viajar a Estados Unidos, primero a aprender inglés en la Universidad Gonzaga en Spokane, al norte del estado de Washington, luego a estudiar Teología en Kansas para ser ordenado sacerdote jesuita a los veintiocho años, ra así viajar al lugar de la tierra en el que definitivamente establecería su hogar. Durante los cuarenta años que residió en Alaska, Llorente sólo regresó a España por una corta temporada en 1963, pero mantuvo una fluida correspondencia con amigos y familiares, aparte de la colaboración en la revista El Siglo de las Misiones, donde publicaba sus reflexiones y crónicas sobre la vida entre los que él llamaba esquimales. No fue el primero, pero sí uno de los misioneros más queridos que habitaron la zona. “El sacerdote extranjero tiene que amar con toda su alma a la nación que le toque en suerte (&#8230;).Si se ama, todo lo demás se da por añadidura: asientan bien las comidas, gusta el clima, la gente parece buena y simpática, las costumbres no chocan tanto, se traba amistad más fácilmente, no se hacen comparaciones odiosas con la madre patria, luce el sol, Dios es bueno y la vida se desliza placenteramente”, dejó escrito en uno de sus doce libros, cuando llevaba ya cerca de veinte años conviviendo con los habitantes del delta del Yukón, chapurreando (para algunos lo hablaba realmente bien) su idioma. “Como salmón reseco a dentelladas y grasa de foca, visto pieles de nutria, castores o lobo”, escribió, e incluso en uno de sus doce libros cuenta las ventajas de la ropa de plumón de ganso que, según él, revolucionaría el mundo de la moda en el ártico. Su adaptación fue extraordinaria, como su cariño por los lugareños y por un paisaje que alimentaba su necesidad de contemplación, eso sí, siempre que la época del año lo permitía. Con su trineo de perros o en lancha, dependiendo de la estación, llegaba a todas las poblaciones de orillas de aquel río fascinante, “majestuoso, como un mar sin orillas”, armado con su pala para abrirse camino si era necesario. Akulurak, Alakanuk , Bethel y Kotzebue, son sólo algunas de los lugares de los que habla. En 1958, el Territorio de Alaska se convirtió en el 49º estado de los Estados Unidos, bajo el gobierno de Eisenhower, y en 1960 los propios nativos propusieron, sin él saberlo, al padre Segundo Llorente como representante estatal sin estar adscrito a ningún partido político. Sus superiores religiosos aceptaron la sorprendente elección del misionero y, de hecho, Llorente se convirtió en el primer sacerdote católico con presencia estatal durante dos años, coincidiendo con el gobierno de J.F. Kennedy.</p>
<p>Segundo Llorente murió a los 82 años en Spokane y fue enterrado en el cementerio de los nativos americanos en De Smet, Idaho, por deseo expreso de estos.</p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>UNA CUESTIÓN DE NOMBRE</strong></p>
<p>“Los yankis aborrecen la palabra “colonia” y la han sustituido aquí por la de “territorio”; y si algún día la palabra “territorio” llegase a sonar mal, se la sustituiría por otra que no fuera ofensiva hasta dentro de setenta y cinco años, cuando habría que cambiarla por otra inofensiva. Es cuestión de nombre. […] Vivimos sobre un glaciar. Quiero decir que se pueden hacer hoy películas de Alaska que deslumbren por su modernidad y su progreso insospechado. [&#8230;] En nuestra misma España se pueden encontrar un Madrid ultramoderno y unas Hurdes casi prehistóricas. Las costas del mar de Bering, salvo reductos pequeños y muy contados, son las Hurdes de Alaska”. (De Trineos y eskimales, S. Llorente, 1954)</p>
<p><em>*Esquimal es un nombre en el que no se reconocen los inuit. Lo consideran despreciativo, ya que en alguna de sus lenguas significa comedores de carne cruda</em></p>
<p>&nbsp;</p>
<p><strong>PILAR MEJÍA<br />
</strong></p>
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