La fiebre del Ártico: desafío, intereses y geopolítica

Ignacio J. García Sánchez, capitán de navío y Subdirector del Instituto Español de Estudios Estratégicos (IEEE)- CESEDEN, ofreció una interesante conferencia titulada “La fiebre del Ártico, la geopolítica en el Polo Norte” dentro del ciclo de conferencias del Mes Geográfico dedicado a esta parte del mundo. Antes de su exposición, pudimos hacerle unas cuantas preguntas.

Pregunta: El Ártico no está precisamente en nuestras conversaciones cotidianas, pero es allí donde se están gestando cosas muy interesantes y muy decisivas para el mundo entero. ¿Qué nos jugamos realmente allí?

Respuesta: Nos jugamos muchísimo. Creo que es uno de los grandes desafíos, no diría yo a corto plazo, pero sí a medio y largo. Los cambios tan importantes que se están dando en su geografía y en su composición pueden afectar a muchísimos elementos. Por lo tanto, el conocimiento, la anticipación de todas esas posibilidades de cambio hacen que el Ártico deba ser ahora mismo uno de los puntos de mayor interés para la investigación científica, sin duda.

P.: ¿Y en al ámbito geoestratégico y geopolítico? hay 8 países que tienen intereses directos en la zona, ¿cómo se gestiona el espacio del Ártico en estos momentos? Existen tratados, acuerdos bilaterales…

R.: En realidad la soberanía sobre el subsuelo marino y la zona económica exclusiva es de los 5 países ribereños: Estados Unidos, Canadá, Dinamarca, Noruega y la Federación Rusa. Ahora mismo se amplía con las naciones árticas como Suecia,  Finlandia e Islandia, porque están dentro del Círculo Polar Ártico. Todos ellos componen el Consejo Ártico, el gran organismo que regula que la cooperación se está efectuando a todos los niveles. Sin embargo, aunque sí se está haciendo un esfuerzo en la cooperación medioambiental y en la protección de las poblaciones indígenas de la zona, no se está prestando atención al problema, desde mi punto de vista, de la seguridad, en el sentido de que tenemos que tener en cuenta, y no se puede olvidar, que por un lado está la Federación Rusa y por otro, hay cuatro países que son de la OTAN, con todas las dificultades, discrepancias y disputas que hay entre esos dos grandes actores geopolíticos. Por tanto sí que parece que el apartado Seguridad con mayúsculas, no el safety sajón, ni la seguridad medioambiental, ni la de navegación, si no la seguridad de lo que pueda ser una cooperación para investigar, conocer, explotar, ayudar a todas las poblaciones, etc. no está bajo el amparo de ningún organismo que pueda unir o creear un espacio en ese sentido.

P.: El Cambio Climático está propiciando que, por el deshielo, se estén creando nuevas vías de comunicación que hasta ahora no eran posibles. Suponemos que eso ahora facilita el acceso a los recursos del Ártico, generando nuevas tensiones. ¿De qué recursosse habla?

R.: Sin duda hay recursos. Se dan cifras del 30% de las reservas de petroleo, el 15% de gas natural… son cifras importantes. Lo que pasa es que, si miramos a medio y largo plazo, la era del petróleo, la era de la energía fósil creo que está tomando otro cariz. Creo que los recursos no van a ser los elementos de tensión, aunque sí se van a utilizar y se va a tener que cooperar mucho, de hecho Rusia sufre ahora un gran parón debido a las sanciones de la Unión Europea y de Estados Unidos y las compañías petrolíferas que tienen una tecnología muy avanzada no pueden cooperar con las compañías rusas. Creo que en los recursos minerales va a haber menos presión que sobre lo que es realmente el tránsito, el nuevo espacio en el que va a haber mucho contacto que va a crear y a necesitar mucha más cooperación, pero también mucha más fricción.

P.: ¿Qué papel tiene España en el Ártico?

España es observador del Consejo Ártico y además creo que tenemos que estar allí por tres razones. Primero por nuestra capacidad tecnológica y científica, pero sobre todo creo que nos interesa porque España está muy expuesta al comercio exterior. Nuestras empresas están muy internacionalizadas y todo esto se fundamenta en que haya seguridad, en que haya estabilidad, paz, que el mundo se vaya desarrollando a pesar de los conflictos , pero siempre dentro de un entorno pacífico y de un marco legal que todos respetemos, unas reglas del juego. Ese es nuestro gran desafío. España es grande gracias a esa capacidad que tiene de relaciones internacionales en casi todas las regiones del mundo.

En segundo lugar el tema de la pesca también nos interesa especialmente porque somos uno de los países más importamtes dentro de la insdustria pesquera, nuestra flota está por allí y se supone que el calentamiento de las aguas va a permitir que muchísimas especies que no son autóctonas se dirijan hacia la zona. Nos interesa que el régimen pesquero se haga con responsabilidad y con criterio de sostenibilidad.

Por último, la industria naviera. Tenemos una industria importante de construcción de buques y el Ártico, a pesar de que se habran las rutas,  seguirá teniendo unas condiciones complicadas para la navegación. El Código Polar ya exige unas condiciones en la construcción de estos barcos, y nuestos astilleros pueden tener ahí un ineteresante nicho.

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