Rita Ramos prospectando en el arrecife de Coiba.

El pasado mes de marzo el proyecto Arqueomar Coiba, un equipo hispano-panameño de arqueólogos y antropólogos bajo los auspicios de la Universidad de Panamá y de la Estación Científica Coiba AIP realizó una prospección arqueológica en el archipiélago de Coiba en busca de vestigios de los habitantes indígenas que habitaron el archipiélago antes de la llegada de los europeos.

El equipo combinó la exploración terrestre con la subacuática realizando la primera prospección arqueológica bajo las aguas de las islas. Las inmersiones fueron llevadas a cabo por Abenr Alberda, líder del proyecto, Rita Ramos, investigadora de la Universidad de Panamá y el historiador y arqueólogo de la Universidad de Valencia y miembro de la SGE, Carlos Micó.

Coiba es un parque nacional patrimonio de la humanidad por la UNESCO desde el 2005 ubicado en el océano Pacífico a poco más de 50 km de la costa oeste de Panamá. En varias de sus playas destaca la presencia de estructuras circulares de piedra que presumiblemente se utilizaban en época precolombina para facilitar la pesca. Esta teoría se fundamentaba en los paralelos etnográficos observados en otros puntos de la geografía panameña como la provincia de Darién y la Comarca Embera-Wounaan de autonomía indígena.

Sobre su funcionamiento, Rita Ramos, explica: “con la subida de la marea, los peces, crustáceos, etc. entraban al corral y terminaban atrapados por las rocas cuando el nivel del agua bajaba, facilitando así su captura”.

Esta teoría gana fuerza después de las observaciones y documentación realizada por el equipo.

El miembro de la SGE, Carlos Micó catalogando cerámica.

“Hemos visto y filmado cómo, efectivamente, los peces penetran en estas estructuras con la marea alta y también hemos documentado que cuando esta baja, se pueden capturar con facilidad presas de mayor tamaño como cocodrilos jóvenes” nos cuenta Carlos Micó.

Juvenil de cocodrilo americano (Crocodylus acutus) encontrado en una de las estructuras de piedra.

“Hemos visto y filmado cómo, efectivamente, los peces penetran en estas estructuras con la marea alta y también hemos documentado que cuando esta baja, se pueden capturar con facilidad presas de mayor tamaño como cocodrilos jóvenes” nos cuenta Carlos Micó.

Los investigadores visitaron diez de estas estructuras de piedra descubriendo dos nuevas que no estaban previamente registradas. Consisten en barreras de 1,5 a 3 metros de ancho construidas con rocas, una sobre otra; dibujaban una forma circular y se ubican en los extremos de las playas. Los más grandes registrados, superaron los 200 metros de ancho.

“Estamos determinando sus formas, tamaños, tipos de roca, nivel de conservación… Algunos de los corrales están totalmente bajo el agua tanto en marea alta como en marea baja, mientras que otros están en lo que hoy es tierra firme. Es decir que, debido a los cambios de línea de costa, algunas de estas estructuras dejaron de ser funcionales. Justamente el estudio de los cambios de línea de costa en las islas, para determinar en qué tiempo esta especie de corrales fueron útiles para pescar, es lo que nos puede ayudar a establecer su antigüedad de y confirmar si son prehispánicos o no”, detalla Abner Alberda, arqueólogo subacuático y líder de Arqueomar Coiba.

Uno de los corrales investigados, prosigue Ramos, presentó una particularidad: un canal estrecho en medio de su estructura por el que, una vez bajaba la marea, se formaba una corriente de escape de agua que atraía a los peces a un mismo punto para ser atrapados con una canasta o red.

Los investigadores visitaron diez de estas estructuras de piedra descubriendo dos nuevas que no estaban previamente registradas. Consisten en barreras de 1,5 a 3 metros de ancho construidas con rocas, una sobre otra; dibujaban una forma circular y se ubican en los extremos de las playas. Los más grandes registrados, superaron los 200 metros de ancho.

Muestras cerámicas y malacológicas halladas en los sondeos.

“Estamos determinando sus formas, tamaños, tipos de roca, nivel de conservación… Algunos de los corrales están totalmente bajo el agua tanto en marea alta como en marea baja, mientras que otros están en lo que hoy es tierra firme. Es decir que, debido a los cambios de línea de costa, algunas de estas estructuras dejaron de ser funcionales. Justamente el estudio de los cambios de línea de costa en las islas, para determinar en qué tiempo esta especie de corrales fueron útiles para pescar, es lo que nos puede ayudar a establecer su antigüedad de y confirmar si son prehispánicos o no”, detalla Abner Alberda, arqueólogo subacuático y líder de Arqueomar Coiba.

Uno de los corrales investigados, prosigue Ramos, presentó una particularidad: un canal estrecho en medio de su estructura por el que, una vez bajaba la marea, se formaba una corriente de escape de agua que atraía a los peces a un mismo punto para ser atrapados con una canasta o red.

Abner Alberda dirigiendo los trabajos de registro de las estructuras de piedra.

Arqueomar Coiba también investigará otros misterios del pasado del archipiélago, como los métodos y herramientas de navegación y las interacciones de los habitantes de las islas con las culturas del istmo en época precolombina. A este respecto, Alberda comparte que durante la reciente fase de exploración de campo encontraron múltiples evidencias en tierra y agua, sobre todo muestras de cerámicas antiguas. “Estamos interesados entre los años 500 y 1000 d.C. y las muestras que hallamos son señales de que había movimiento entre las islas, lo que nos indica que, para hacerlo, debían usar algún tipo de nave, ya sea para pescar, para comerciar o solo para transportarse”, puntualiza Alberda.

El plan es recabar datos a partir de las muestras halladas para tratar de determinar, por ejemplo, la distribución de los sitios con valor arqueológico en el Parque Nacional Coiba y conocer las características de las embarcaciones y la tecnología que empleaban para navegar, detalla Alberda.

Concluida la fase de trabajo de campo, es momento de estudiar los materiales hallados en laboratorio para, más adelante, publicar los resultados y ampliar la investigación en sucesivas campañas.

Estructuras de piedra construidas para facilitar la pesca en el archipiélago de Coiba.

Galería