La expedición SkyPolaris de Michel Gordillo finaliza con éxito la vuelta al mundo, a través de los polos.

Madrid, 14 de diciembre de 2016

LA PRIMERA VEZ QUE UN AVIÓN MONOMOTOR DE MENOS DE 1.500 KG. COMPLETA LA VUELTA AL MUNDO A TRAVÉS DE LOS POLOS.

El jueves 15 de diciembre llegó al aeropuerto de Madrid- Cuatro Vientos Michel Gordillo con su avión experimental RV-8 tras completar su vuelo científico de Vuelta al Mundo. El reto era realizar una vuelta al mundo a través de los polos, con el objetivo científico de medir los niveles de hollín atmosféricos, además de conseguir ser el primer avión monomotor de menos de 1.500 kg de peso en completar esta hazaña.

Entrevista en el programa “Hoy empieza todo” de  Radio 3.

02 de enero de 2017.

VUELO DE RÉCORD

Desde que salió de Cuatro Vientos para completar su segunda etapa para dar la vuelta al mundo, camino del Hemisferio Sur, el 1 de octubre en su avión de construcción amateur Van’s RV-8, ha cruzado el mar Mediterráneo, el continente africano, el océano Índico, el continente australiano y ha despegado desde la isla de Tasmania para atravesar el océano, y posteriormente el continente antártico hasta llegar a Sudamérica.

El piloto Michel Gordillo, Premio Viaje del Año 1998 de la Sociedad Geográfica Española, en su periplo hacia el polo sur, ha aterrizado en Menorca, Malta, Marsa Matrouh (Egipto), Jartum (Sudan), Malendi (Kenia), Islas Seychelles, Islas Maldivas, Islas Coco, Port Hedland (Australia), Ayers Rock (Australia), Mildura (Australia) y Hobart Cambridge (Tasmania). Desde ahí hasta la base italiana Mario Zucchelli (Antártida), el punto de salida para sobrevolar el Polo Sur el 9 de octubre, para llegar a la base argentina Marambio (Antártida), su destino para la etapa polar. Este vuelo es ya en si un record por sí solo, al ser el más largo de forma ininterrumpida sobre el continente helado y en un avión monomotor.

Después partió hacia Ushuaia en Argentina, para ascender hacia el norte por el país, con escalas en Comodoro Rivadavia, Buenos Aires y las cascadas de Iguazú. Durante la segunda etapa desde Kenia, Michel ha sobrevolado el océano Índico, el Antártico y el Paso de Drake, hasta llegar a Ushuaia. Los vuelos sobre el mar son los más arriesgados en caso de accidente, ya que la búsqueda de la persona se complica debido a la deriva que le produce las corrientes y el viento.

TEMPERATURAS EXTREMAS… Y MUCHA PERICIA.

Tanto Michel como el avión han estado sometidos a grandes cambios de temperatura, pasando de los 45ºC en África hasta los -31ºC en la Antártida.

En Maldivas le realizaron una exhaustiva revisión al avión con la ayuda del personal de la escuela de vuelo del país. En Tasmania repitió la revisión a la aeronave, y se preparó para alcanzar la base italiana Mario Zucchelli, su punto inicial para realizar el sobrevuelo del Polo Sur y aterrizar en la base argentina, Marambio.

En el vuelo sobre el continente antártico tuvo que asumir la negativa de apoyo de la empresa norteamericana Antartic Logistics & Expeditions (que opera la pista Union Glacier con el código OACI SCGC) y de la británica British Antartic Survey (que gestiona la Base Rothera, código EGAR), no facilitándole un posible aterrizaje para repostar si lo hubiese necesitado. Al final, los vientos favorables ayudaron a alcanzar su objetivo, la Base Marambio… “tierra amiga”. Tras aterrizar en la pista volcánica de Marambio, donde solo pudo descansar una noche, ya que al día siguiente y ante la perspectiva de que empeorara la meteorología, dio el salto a Ushuaia, ya en el Continente americano. Michel ha tenido que recurrir a todos sus conocimientos aeronáuticos y su capacidad para resolver problemas, dando lo mejor de sí mismo, para poder realizar los complicados vuelos a través de todas estas etapas.

EL PROGRAMA CIENTÍFICO

El vuelo de Michel Gordillo es una parte muy relevante de un estudio científico que el Instituto Interuniversitario de Investigación del Sistema Tierra en Andalucía (IISTA) y la Universidad de Granada desarrollan sobre la presencia de hollín o carbono negro en la atmósfera, partículas en suspensión producidas por combustión (desde industrias a automóviles o estufas de leña) que se desplazan a grandes distancias y que, según los expertos son la tercera contribución positiva del incremento de radiación causante del calentamiento global. Estas partículas se estudian desde estaciones terrenas Lidar (a nivel del suelo) y desde satélites (a grandes alturas), pero apenas existen datos a baja altura y ahí es donde reside la importancia de la aportación del SkyPolaris.