El cuaderno secreto del Northabout

TEXTO: RAFA GUTIÉRREZ

Viernes 21 de julio de 2017

Tras unos días de preparativos finales en el asentamiento de Upernavik, hoy ha llegado el marinero ruso Nikolai Litau, uno de los mayores especialistas en navegación polar del mundo, y último miembro en sumarse a la expedición. Al fin, pues, partimos rumbo al Norte con buen tiempo, la mar en calma y la moral alta

 

Sábado 22 de julio de 2017

Proseguimos la navegación entre un denso banco de niebla que se nos ha echado encima. El radar del Northabout puede detectar los grandes icebergs, pero no los fragmentos más pequeños, llamados Growlers. La visibilidad es ahora muy reducida y un iceberg que aparece de la nada y pasa rozando el barco. Pasado el susto, disfrutamos de la belleza del paisaje neblinoso, que además nos obsequia con el avistamiento de un arco iris blanco, un bello y curioso fenómeno atmosférico curioso que desconocíamos. El tiempo sigue siendo benigno, circunstancia que aprovechamos para avanza hasta alcanzar el mítico cabo York y fondear en una bella y tranquila ensenada donde descansaremos unas horas.

 

Domingo 23 de julio de 2017

Navegamos día y noche sin parar, y tenemos que permanecer siempre alerta, lo que nos obliga a establecer guardias y un sistema de turnos rotativos. El sol nunca se pone y por tanto, apenas hay diferencia entre la noche y el día, lo que se nos hace extremadamente extraño. Avistamos los primeros grandes icebergs y quedamos asombrados por su tamaño y belleza. Son sumamente sensibles a las vibraciones del sonido que provoca el motor, y cuando nos aproximamos a uno de ellos para avistar una bandada de aves, nos vemos sorprendidos por el desprendimiento de un fragmento

 

Lunes 24 de julio de 2017

Continuamos la travesía que comenzamos hace un par de días en el puerto de Upernavic en dirección Qaanaaq, el asentamiento más septentrional de Groenlandia, donde casi seguro nos detendremos para aprovisionarnos. A mediodía, pasamos junto a Thule, que alberga una base militar americana en el emplazamiento donde antes se encontraba la mítica población inuit. Si el viento sigue favorable llegaremos a nuestro próximo destino hacia la media noche. Mike Stuart y el experto en navegación polar Nikolai Litau decidiendo la ruta a tomar

 

Martes 25 de julio de 2017

Se ha levantado un fuerte viento y debemos esforzarnos al máximo para evitar la colisión con un iceberg de tamaño considerable. No parece recomendable dirigirnos al Norte hasta que amaine y hemos decidido aprovechar el día para comprar suministros en Qaanaaq, y tal vez acercarnos hasta Siorapaluk, un pequeño asentamiento que es el que más al Norte de Groenlandia.

 

Miércoles 26 de Julio de 2017

Hace ya varios días que olvidamos la habitual lógica de la noche y el día. Para nosotros, las 24 horas son iguales ahora que el sol nunca se pone, lo que en realidad supone una gran ventaja de cara a nuestros propósitos, ya que la oscuridad de la noche cerrada complicaría mucho la navegación. Así las cosas, si el mar, el viento y el hielo lo permiten, avanzamos. Si no, buscamos el mejor refugio posible frente a las embestidas de este último, el mayor obstáculo hacia nuestras metas, y esperamos, como hemos hecho hoy en la ensenada de Siorapaluk, el último asentamiento antes de la gran inmensidad vacía que nos espera más al Norte.

 

Jueves 27 de Julio de 2017

Avanzamos toda una jornada sorteando el hielo hacia el cabo Alexander, el punto máximo que la banquisa permite alcanzar según los partes meteorológicos especializados que consultamos. Al fin, alcanzamos el cabo y fondeamos en una bahía aparentemente tranquila. Es un lugar precioso, ubicado entre una pequeña isla rocosa, un glaciar, bello y magnífico, aunque humilde en tamaño en comparación con la mayoría de enormes glaciares que abundan en Groenlandia, y el mismo peñón del cabo Alexander, desde el que se obtendría un panorama general de la zona muy útil para luego poder estudiar el estado del hielo. Así pues, nos dividimos, de manera que unos se quedan a vigilar el barco y otros ascenderán.

 

Viernes 28 de Julio de 2017

Es asombroso lo rápido que cambian las condiciones del hielo. Desde que subimos al monte, todo se ha torcido y la tranquila ensenada en la que fondeamos es ahora un infierno helado lleno de icebergs, que debemos dejar atrás y decidimos intentar avanzar hacia el Norte, hacia una bahía que desde las alturas apreciábamos limpia. Avanzamos y lo intentamos hasta que topamos con un muro blanco infranqueable, así que decidimos volver a la ensenada con la esperanza de que el hielo disminuía. Sin embargo, sucede lo contrario, nuestro enemigo helado no da tregua, de manera que pasamos toda la noche peleando por protegernos de sus envites, que van a más, hasta que uno enorme se engancha con la cadena del ancla y golpeándolo con furia, nos ha obliga a esforzarnos al máximo para evitar males mayores. Con esto, hemos llegado al límite y debemos retirarnos de vuelta si es que la banquisa aún no nos ha cerrado el paso a Soriapaluk. A ver cómo acaba el día, que está siendo durísimo.

 

Domingo 30 de Julio de 2017

Todo apuntaba a que el estado del hielo nos iba a obligar a esperar al menos un par de días en el seguro fiordo de Siorapaluk. Habíamos hecho planes para aprovechar el tiempo al máximo, e íbamos a aprovechar para tomar imágenes para el documental y también queríamos hacer una excursión a un glaciar cercano y probar las pulkas trineos y demás parte del equipo para la expedición terrestre. Pero el hielo es caprichoso y su estado cambia con una rapidez casi inverosímil, y del mismo modo que el otro día en cabo Alexander casi nos atrapa, hoy nos depara una grata sorpresa: se ha abierto un paso limpio de hielo que parece llegar incluso más allá del cabo Alexander, el punto máximo que logramos alcanzar en nuestro primer intento. Sin pensarlo dos veces, cambiamos nuestros planes y ponemos rumbo al norte. ¡Volvemos a la carga!

 

Lunes 31 de Julio de 2017

La banquisa nos inflige una nueva derrota. La previsión meteorológica ha fallado y tras doblar el cabo Alexander nos topamos con un muro de hielo impenetrable. Fondeamos en una pequeña bahía para descansar pero se levanta un fuerte temporal y no es seguro, así que, algo desmoralizados porque las cosas se están complicando más de lo previsto, nos vemos obligados a retroceder de nuevo. Como no tenemos más remedio que esperar a que las condiciones mejoren, trataremos de aprovechar el tiempo para adelantar la grabación del documental y tal vez recorrer un glaciar donde poner a prueba el equipo para la expedición terrestre. Lo que está claro es que a pesar todos los contratiempos y dificultades que surjan, debemos aprovechar y disfrutar al máximo el privilegio que supone estar en un lugar tan bello e remoto como el círculo polar ártico

 

Martes 01 de Agosto de 2017

Tras el varapalo sufrido a la altura de cabo Alexander, decidimos tomarnos el día para descansar, hacer limpieza y comprar combustible en el cercano asentamiento de Soriapaluk. La sorpresa agradable del día, casi mágica, viene dada por una inesperada y grata visita: un anciano acompañado por una joven se aproximan en lancha, claro está, les invitamos a subir a tomar café a bordo del Northabout. No hablan inglés y resulta obvio que la comunicación no va a ser sencilla, así que, para romper el hielo, expresión que nunca podré usar en momento más oportuno, sacamos boli y papel, un pastel de chocolate y vino de Oporto. Nos cuentan que son padre e hija. Él, Pulak, cazador a sus setenta años, bajito pero macizo como una roca, tiene el pecho tan henchido que parece tener los pulmones en fase permanente de máxima inspiración. El único síntoma que delata su avanzada edad es el audífono que usa para combatir una leve sordera. Y ella, Bebiane, que vive en un diminuto asentamiento cerca de Qaanaaq y aprovecha el verano, como tantos otros, para visitar a la familia. Nos hablan de su mundo y nosotros el nuestro, sobre todo gracias a una variedad de postales que María ha tenido la brillante idea de traer. Les enseñamos Fuerteventura, Madrid, y por supuesto, Vitoria, el Casco Viejo, y…una estampa de la plaza de la Virgen Blanca atestada de gente durante la bajada de Celedón, el entrañable personaje que abre las fiestas de la Virgen Blanca, que todo vitoriano conoce, pero que aquí, en Groenlandia, a tenor de la expresión que suscita en la cara de nuestros invitados, es la de estar pensando lo locos que están estos romanos. La conversación, o mejor dicho, la comunicación se anima y nos invitan a acompañarles a cazar, algo que haremos con mucho gusto si el hielo nos sigue bloqueando. En definitiva, pasamos un gran rato departiendo y riendo, y al despedirnos, quedamos con un exquisito sabor de boca. Por el privilegio que supone podernos asomar a esta deliciosa ventana abierta a la hermética cultura inuit, generalmente muy poco accesible ante la curiosidad del turista occidental. ¡Felices fiestas a todos los vitorianos!

 

Miércoles 02 de agosto de 2017

Las condiciones meteorológicas siguen siendo adversas y de momento, no nos podemos dirigir al Norte, así que no nos queda otra que ser pacientes, esperar, y aprovechar las jornadas lo máximo posible. Hoy hemos salido a mar abierto para grabar unas imágenes y de camino, para levantar un poco el ánimo y romper la monotonía, decidimos darnos el capricho de desembarcar sobre un carámbano, un gran trozo de hielo plano que flotaba la deriva.

 

Jueves 03 de Agosto de 2017

Tras la agradable experiencia que supuso la inesperada visita que nos hicieron dos vecinos de Soriapaluk ayer, hoy nos hemos acercado al pueblo con la intención de conocer mejor la hermética cultura local. Los seres humanos no están hechos para soportar un medio tan adverso como el Ártico, aun así 4 millones de personas viven aquí. En invierno la región permanece helada y oscura durante meses. No hay arboles, ni plantas que comer. Su supervivencia se basa en un conocimiento íntimo de este hábitat, el más hostil de la tierra.Un hombre llamado Nuka nos abre las puertas de su casa, donde nos presenta a su amplia familia e invita a té. No hablan apenas inglés pero nos las arreglamos. Nos cuentan sobre su modo de vida, sobre la dependencia que tienen de la caza y la pesca para sobrevivir. Nos muestra sus trofeos, fotografías antiguas, y todo tipo de instrumental que usan durante los meses más fríos del invierno, que está hecho a mano y nos produce mucha curiosidad. Las famosas kamik, o botas altas hasta la pantorrilla, hechas con piel de foca, el látigo para azuzar a los perros que tiran del trineo, también hecho a partir de tendón de foca, así como los pantalones de oso polar, que junto a una parka rellena de plumas de pájaros, conforma el traje invernal que usan para soportar temperaturas de menos 40 grados, y que María, nuestra doctora, que se apunta a todo, tiene el honor de poderse enfundar, para inmortalizarse en una divertida foto.

 

Viernes 04 de agosto de 2017

El muro helado sigue siendo impenetrable e impidiéndonos el acceso al Norte. Los días avanzan y empezamos a sospechar que tal vez no sea posible realizar algunos de los objetivos que nos habíamos propuesto. A estas alturas del año, la banquisa debería de haber retrocedido mucho más, pero como nos dicen los inuit, aquí la naturaleza manda, es la jefa, y debemos plegarnos a sus designios. Aún hay margen de maniobra pero vamos a empezar a barajar otras posibilidades y planes alternativos para sacarle el máximo partido a esta experiencia y disfrutar de la gran belleza que nos rodea.

 

Sábado 05 de Agosto de 2017

Por fin, un rayo de esperanza. Parece que el estrecho de Nares se está despejando de hielo por su lado canadiense, y es probable que haya más posibilidades de entrar que por Groenlandia, por donde lo veníamos intentando. Es una buena noticia ya que se abre la una nueva oportunidad que nos permite seguir soñando con cumplir nuestro objetivo principal: alcanzar el paralelo ochenta, que en términos de navegación, se equipara a la ascensión alpinística de un ocho mil. Suena bien, pero el plan tiene también sus puntos en contra, ya que solo en ir y volver de Canadá tendremos que invertir entre 4 y 5 días, y a partir de ahora el tiempo es oro, y cada minuto cuenta. Se trata por tanto de una decisión importante que supondrá un punto de inflexión en la expedición. Así que nos reunimos, exponemos nuestros puntos de vista y discutimos ambas opciones. Por un lado, si nos vamos, puede que a los pocos días se abra el hielo por esta parte, y no habría tiempo para volver e intentarlo. Por el otro, si insistimos en seguir aquí esperando, puede que desaprovechemos la oportunidad que parece estar abriéndose en la costa canadiense. Finalmente, con la sombra de la duda pero aliviados por el hecho de haber tomado una decisión, partiremos, ya mismo y sin mayor demora…¡a Canadá!

 

06 de Agosto de 2017

Durante casi dos días, navegamos las 24 horas del día a través de un temporal de lluvia, y oleaje con un viento de 50 nudos. Nos dirigimos a Canadá avanzando en paralelo a un interminable muro de hielo con la esperanza de que acabe despejando lo suficiente para podernos adentrar en el estrecho de Nares, algo para lo que tendremos que esperar unos días en algún punto de la costa de Canadá. Para ello, elegimos una privilegiada bahía sin nombre junto al cabo de Norton Shaw, en la isla de Ellesmere, donde confluyen seis imponentes lenguas glaciares provenientes del casquete polar Manson.

 

Lunes 07 de Agosto de 2017

Ayer acabamos tarde la dura travesía desde Groenlandia, así que hoy necesitamos descansar. También debemos preparar el itinerario de una expedición terrestre que nos gustaría emprender mañana, con la que trataremos de hollar una cima virgen. Necesitamos conocer la mejor ruta posible para acceder a la lengua glaciar y para ello, desembarcamos en la playa para estudiar la situación sobre el terreno. Y nos topamos con una inquietante sorpresa: parece que nos hemos metido en el territorio de caza de un oso polar, ya que hay huellas por toda la zona. Afortunadamente, a la tarde disponemos de un rato libre para relajarnos y disfrutar de esta majestuosa bahía. Tenemos suerte y, además de decenas de focas juguetonas, avistamos un grupo de belugas, un curiosísimo y escurridizo animal que por su expresión facial, parece estar instalado en una sonrisa permanente, de un blanco nuclear que no el mejor de los detergentes podría igualar, y que por el sinuoso modo que tiene de asomar el lomo, me recuerda a una anaconda albina.

 

Martes 08 de Agosto de 2017

El buen tiempo que parece que va acompañarnos en los próximos días, nos anima a dar inicio a la expedición terrestre, con la que trataremos de escalar una montaña virgen. Comenzamos remontando una lengua glaciar transportando el equipo necesario en pulkas o trineos de arrastre. Avanzamos hasta que el sol se esconde tras las montañas y el frío arrecia, y establecemos nuestro campamento base en un pequeño llano que a duras penas encontramos sobre el hielo glaciar. La proximidad de los osos, confirmada por el encuentro que tuvimos ayer con huellas frescas, nos obliga a establecer estrictos turnos de guardia. Por momentos, la niebla se echa encima y no se ve más allá de 20 metros. Si apareciese en ese momento apenas habría tiempo para reaccionar, así que no se puede perder la atención ni un momento. A pesar de todo, hay tratar de aprovechar al máximo a las horas de descanso, ya que mañana será un día duro porque, si la meteorología nos sigue sonriendo, trataremos de atacar la cima y regresar al campamento en el mismo día.

 

Miércoles 09 de Agosto de 2017

Tratamos de ponernos en marcha lo antes posible, ya que si queremos hacer cima, nos espera una jornada prolongada y exigente. Durante las primeras horas remontamos el tramo final del glaciar, sorteando ríos y peligrosas grietas que nos salen al paso, hasta que llegamos al pie de la montaña. El tiempo empeora con rapidez y hacemos un alto para valorar el riesgo que puede entrañar seguir adelante. Finalmente, se decide continuar y acometer la parte más exigente y peligrosa de la ascensión. Finalmente, lo conseguimos, hacemos cumbre y volvemos al campamento, cansados pero muy satisfechos por haber podido cumplir uno de los objetivos que nos habíamos propuesto al inicio de la expedición.