Michel André: “El océano vive gracias al sonido de la vida que lo habita”

La huella del hombre alcanza hasta el fondo de los océanos. No es la luz, ni mucho menos los más modernos los submarinos los que llegan a aquellos rincones inaccesibles. Es el sonido que generamos que, como dijo Michel André al recibir el Premio Investigación SGE 2016, “se desliza cientos de kilómetros bajo el agua permitiendo el intercambio de información vital para la supervivencia de los ecosistemas marinos. Contaminar este canal de comunicación es condenar el mar a un desequilibrio irreversible”.

Ante el hecho de que no queda prácticamente ningún rincón del planeta que no esté contaminado acústicamente, su trabajo es imprescindible para concienciarnos: “Basta con introducir en el mar un hidrófono para captar todos los matices del paisaje sonoro marino como si fuéramos un delfín, como si tuviéramos el oído de un delfín… y encontrarnos en un mundo de 20.000 sonidos, en un mundo totalmente desconocido para nosotros, un mundo extra-terrestre en el sentido literal de la palabra, un mundo del cual ignoramos todos los códigos, y que sin embargo hemos invadido, sin discriminación alguna, con fuentes sonoras artificiales que le han convertido en una cacofonía que amenaza su propia existencia.

El cartógrafo del sonido del mar

¿A qué suenan los océanos? Los sonidos también tienen su propio mapa y se pueden “explorar”.  Así lo demuestra este ingeniero y biólogo, profesor de la Universidad Politécnica de Cataluña y responsable del Laboratori d’Aplicacions Bioacústiques (LAB), cuya principal preocupación es acabar con la contaminación acústica de los océanos. La labor de Michel André (Toulouse, 1963), que durante ocho años ha repartido sensores por todo el planeta para recopilar datos, le ha valido el reconocimiento de la comunidad científica internacional. Desde 2015, lleva a cabo el proyecto “20.000 sonidos bajo el mar” a través del cual el científico francés pretende realizar un mapa de lo que se escucha en el fondo de los mares que permita analizar los efectos de la polución sonora en las especies que los habitan. La iniciativa se encuentra enmarcada dentro de la expedición Ocean Mapping Expedition, un proyecto multidisciplinar a bordo de un velero que ya se encuentra dando la vuelta al mundo registrando el impacto del hombre en el entorno marino.